Las mayores y más dolorosas injusticias se cometen cuando la justicia (elemental) no está regida por derechos y deberes, reglas, normas. leyes, constituciones, convenios o tratados internacionales. En el inmenso campo de la convivencia de todo tipo; en los difusos, delicados y muy sensibles ámbitos del amor, de la amistad, de la admiración, de los ejemplos, de las promesas, de las ilusiones o de las esperanzas. Donde no hay técnicos ni expertos, ni plataformas de conciliación o tribunales de oficio. Y casi nadie habla de ellas. Ni siquiera se atreve a hablar de ellas.