Habla el hermano Alois, prior de Taizé, sucesor del fundador y carismático hermano Roger, que murió no hace mucho asesinado. Le preguntan sobre esta Europa, tan ocupada en otras cuestiones, donde es difícil creer en Dios. Y dice que los jóvenes, que ya no van a la iglesia, tienen la impresión de que deben luchar ellos solos por la felicidad y no sienten la presencia de Dios. Reconoce que los jóvenes sienten desconfianza hacia todas las instituciones, en cuya eficacia y necesidad no creen. Y luego distingue también entre los jóvenes muchos de ellos que viven de otra manera su fe: «Eso hace que muchos jóvenes tengan la impresión de que deben vivir una fe más personal, y esa es la dimensión positiva. No quieren vivir sólo una fe tradicional, sin tomar una decisión personal por Cristo. A este respeto, vivimos un perído muy hermoso, porque tal vez hay muchas más personas que han tomado una opción personal por Cristo«. Y mira que el hermano Alois, todavía joven, sabe de jóvenes europeos…!