Ha habido una buena noticia en África, en las últimas semanas, y apenas si algún medio informativo parece haberse enterado de la misma. Se ha firmado por fin en Juba (Sudán meridional), después de año y medio de negociaciones, la paz entre el Gobierno de Uganda y el Ejército de Resistencia del Señor, que desde 1986 ha asolado el norte del país. Guerra de una inusitada crueldad contra la población civil, y que ha causado el desplazamiento de dos millones de personas, de las cuales sólo la mitad ha regresado a sus casas. Tal vez lo más sangrante y bárbaro ha sido el secuestro, por parte de ese ejército religioso fanático, de casi 40.000 niños para obligarles a combatir en sus filas, muchos de los cuales han muerto en ellas. La labor del enviado oficial de la ONU, el ex presidente de Mozambique, Chissano, ha sido preparada y acompañada por el movimiento católico internacional Pax Christi y por esa benemerita Communità di Sant Egidio, presente casi siempre en este tipo de conflictos y acuerdos. Una excelente noticia para África y para todo el mundo, que, al ser excelente, no aparece en nuestros medios informativos, propensos por costumbre a dar las peores noticias sobre el vecino continente.