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Madrid, capital de los cristianos LGTBI

 

               Del 22 al 26 de agosto pasados, días antes de la celebración en Roma del Jubileo de las personas con orientación sexual diversa y sus familiares, Madrid acogió la V Asamblea Mundial de la Red Global de Católicos Arco Iris, una plataforma que cumple diez años. Participaron  en el encuentro 160 representantes de 35 grupos de los cinco continentes, que dan voz a los cristianos LGTBI, con las entidades españolas Crismhom e Ichtys como anfitrionas. El programa incluyó talleres, conferencias, oraciones y eucaristías. Entre los ponentes, el teólogo británico Janes Alison y las madres sinodales Cristina Inogés y María Luisa Berzosa.

El arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, quiso hacerse presente por medio de una carta respaldando la Asamblea y llamando a a las comunidades cristianas a evitar todo tipo de discriminaciones injustas y procesos que nos deshumanizan (…) Además de de la acogida, debemos promover una cultura del diálogo, del acompañamiento y la efectiva inclusión de quien desea caminar en la Iglesia. (…) Estamos abriendo puertas nuevas y nuevas actitudes pastorales.

En el manifiesto final de la Asamblea, los grupos participantes reivindicaron la necesidad de una Iglesia más inclusiva, justa y centrada en el Evangelio. (…) Juntas hemos tejido lazos  de fraternidad, apoyo y esperanza que trascienden fronteras, confirmando que nuestra misión común de construir una Iglesia que acoja verdaderamente a todas las personas está dando frutos.

Eremitorios y necrópolis medievales (y III)

 

                         Volvemos a Valdegovía, en el extremo alavés de la Cuadrilla de Añana. Treinta aldeas, lugares o concejos y 1. 100 habitantes, más o menos. Esta vez no para llegarnos hasta el vecino pueblo burgalés de Valpuesta y recordar la vieja diócesis del obispo Juan (año 804) y su catedral, donde aparecen las primeras voces y palabras escritas en castellano. En el Valle  -que fue sucesivamente de Asturias, Navarra, Castilla, Señorío de Vizcaya (integrado en la Corona de Castlla) y  Álava- se encuentran los mejores eremitorios de la provincia: Bóveda, Quintanilla, Valluerca, Acebedo, Tobillos, Pinedo, Corro, y Villanueva, capital del Valle. Nosotros nos contentamos, hoy por hoy, con dos de ellos, probablemente los mejores.

Pinedo es un pueblecito de 20 habitantes y una docena de casas dispersas en una fronda verde, a 720 metros de  altitud, cerca  del río Omecillo, bajo el cordal serrado de Peña Karria o Peña Gobea. Desde la parte meridional del caserío avanzamos un kilómetro hacia la dirección que nos marca el indicador de madera: Haitzulo Artifizialak. Cuevas artificiales, título verdaderamente penoso e indigno de un Bien protegido por ley en 1985. Avanzamos unos minutos por un bosque de pinos y avellanos, y nos topamos con un saliente de roca en forma de hongo agujereado, gris azulenco: es la Peña Santiago, a 600 metros de altura. Mirando hacia el norte se abren en la roca dos grandes huecos partidos por una columna, con una gran ventana al oeste. Dentro, bajo la ventana, hay un poyo apegado a la pared. Al otro lado, una hornacina central, bajo un arco irregular, y una repisa, donde estuvo seguramente la imagen del apóstol Santiago hasta el siglo XVIII. El piso superior, al que se sube por dos peldaños de roca, está dividido en dos estancias, con dos grandes aberturas, partidas por otra recia columna, que asoman al oeste. En una de ellas unan hornacina en la pared abrigaba seguramente una imagen. Los comentaristas tienen  estas dos estancias como lugares de oración y recogimiento.

Al permanecer la cueva inferior como capilla de Santiago hasta el siglo XVIII, no fue habilitado el eremitorio como camposanto en los siglos XI y X, cuando esto fue común en la zona. Por eso aprovecharon en el exterior occidental una covacha o abrigo natural bajo el roquedo para excavar tres sepulturas antropomorfas. También labraron  dos tumbas en la plataforma superior de la roca. Los numerosos pequeños huecos que vemos en todas las rocas calizas de las cuevas son propis de la roca sedimentaria, compuesta mayoritariamente por carbonato de calcio, que se deslíe fácilmente con el agua de lluvia.

De Pinedo salimos hacia un pequeño parque umbroso, cerca de Corro, otro concejo pequeño y alto como el anterior, que guarda dos de los mejores eremitorios de la zona y conserva, además, en el sitio donde hubo una ermita de Santa Olalla, 30 tumbas excavadas en una roca a ras de suelo.  Bajo un sauce llorón yantamos y sesteamos, Solo otras dos mesas están ocupados no lejos de nosotros.  A media tarde, todavía calurosa, tomamos una breve senda, donde abundan los cenizos, y nos adentramos en un bosque, que al comienzo nos sorprende con el paredón horizontal de una gran roca, pero en seguida  nos alegra con una variedad de avellanos, pinos negros, encinas, fresnos y arces, en dirección hacia las llamadas Cuevas de Moros, en el término de Solapeña, que así se llaman  estas montañas bajas con roquedos calizos que sobresalen en las cimas y en medio de las mismas, tan frecuentes en Valdegovía. (¿El nombre viene, como tantas veces, de la creencia popular de que todo lo antiguo es cosa de moros, o, esta vez, de no sé qué familia Moro, que cerca de aquí tuvo una casa y usaba las cuevas como establo de sus bestias?) Los repechos más penosos del sendero están algo facilitados por unos tramos de madera en forma de escalera.

Llegamos a la primera cueva abierta en la base de un peñascón enhiesto, gris azulenco, con franjas rojizas, cubierto por la hiedra y que se corona con grandes arbustos y un pequeño pino entre ellos. La puerta es rectangular, con dos ventanucos a cada lado, techo abovedado con dos nervios en forma de arco y una hornacina en la pared del fondo. Dos tumbas en un extremo sobresalen del suelo bajo bovedillas de horno; en el otro extremo otras dos sepulturas bajo arcos de medio punto, tipo arcosolio. Seguramente que tras los enterramientos se transformó la cueva para darle aire de camposanto.

A  un tiro de piedra, unos metros más arriba está segunda cueva, que tiene dos puertas rectangulares abiertas. La primera estancia con planta ligeramente circular y repisa corrida muy deteriorada, y la segunda, de planta rectangular, y cuya repisa es solo un recuerdo. Ambas estancias estaban unidas por una  ventana alargada, ahora inexistente, y cuyo tabique divisor fue eliminado cuando la cueva se convirtió en tiempos modernos en cuadra o establo de animales. La primera estancia fue utilizada durante cierto tiempo como ermita de San Juan. Varias sepulturas están excavadas en el suelo y a los pies de dos arcos de medio punto, que a su vez contenían otras tumbas, ya muy destruidas.

Como se ve, y de modo parecido a otros eremitorios, las primitivas cuevas, del siglo VII y tiempos posteriores, de Corro sirvieron para muchos fines y en ellas actuaron muchos personajes. Sabemos de uno de ellos, que, vendedor ambulante, habitó la cueva en pleno siglo XX, destruyó la segunda repisa y las mentadas sepulturas, y construyó, sobre la segunda puerta, un piso superior adjunto, de lo que solo dan dan fe unos mechinales bien visibles en la pared alta de la roca.

Eremitorios y necrópolis medievales (II)

 

                            Nos consolamos de nuestro fracaso con una nueva visita, al volver, a la ermita de Santa María de la Piscina, uno de los edificios románicos más antiguos, completos y bellos de toda la Rioja. Está a un kilómetro de la aldea de Peciña, perteneciente al ayuntamiento de San Vicente de la Sonsierra. El nombre le viene de su fundación  por un supuesto testamento de don Ramiro Sánchez de Navarra, hijo ilegítimo del rey  García de Nájera, casado con Cristina Rodríguez, hija de Rodrígo Díaz de Vivar. El tal Ramiro habría sido cruzado en Jerusalén y habría atacado con sus huestes por el  lado de la piscina probática, episodio de curación evangélica. Pero historiadores solventes niegan la realidad de tal tradición.

Lo cierto es que la ermita fue levantada en 1137, y en 1537 fue grabada en piedra sobre la puerta de entrada la Divisa Solar y Casa Real de la Piscina: cadenas de Navarra, veneras, cruces de San Juan, lises de oro, aspas de gules, corona real abierta y sobre ella  terraza de plata con cinco azucenas, y la leyenda: Ave María Piscinae. Los diviseros de la Divisa, asociación dentro de la general Real Asociación de los Hidalgos de España, se reúnen aquí  cada 15 de agosto en una misa y en una junta anual. 

La ermita fue restaurada primorosamente en 1970 y compuesto todo su entorno. A unos 80  metros al oeste de la ermita, en una elevación del terreno  hay unos escarpes de roca caliza, con unos mechinales en la parte alta que servirían de soporte a las vigas para construir viviendas semirupestres o atalayas defensivas de las viviendas, entre los siglos XI al XIII. La necrópolis del poblado, del que no queda documentación alguna, se halla detrás de la ermita, hacia el sur, y fue utilizada desde el siglo XI al XIV. Suma 53 tumbas, antropomorfas las más antiguas, las posteriores de lajas y algún sarcófago exento. Una pila circular abierta en la roca podría ser, según algunos, una especie de pila bautismal de un supuesto templo anterior a la ermita actual.

Otro día, entrado ya septiembre, y a pique de comenzar la vendimia, dejando otros eremitorios y necrópolis de la zona para mejor ocasión, volvemos, en una nueva búsqueda, a los viñedos de San Vicente, esta vez al oriente de la villa, y teniendo a la vista el caserío de Peciña. Aunque caminamos un buen rato, esta vez el camino es muy dulce, pues caminamos entre tajos de uva blanca y uva negra en cepas gigantes de cosecha ubérrima, que fascina los ojos y ennoblece el paladar. Algún que otro almendro y algún que otro chozo o guarda-uvas son las excepciones en el monopolio vitícola del paisaje.

Por fin salimos a una pista ancha y bien cuidada sobre el barranco Hondo, y tan hondo como es, con una gran pendiente llena de maleza y algunas viñas bajas a los dos lados del cauce, donde crecen algunos álamos. ¡Ya está! Ahí  tenemos, debajo de nosotros, y de pie, el  roquedo, gris azulenco, que guarda un pequeño eremitorio (?) y muestra en su alta superficie la estampa habitual de las necrópolis. Un indicador de metal -¡a buenas horas!- grita: Necrópolis de San Pablo.

Por aquí estuvo el poblado llamado Artajona (buenos robles o encinas), del que no queda rastro, excepto esta necrópolis, que también lleva ese nombre, para nosotros tan familiar. Hay referencias del mismo desde 1083. La numerosas tumbas antropomorfas se excavaron la plataforma superior, a todos los vientos, durante los siglos IX y X. Muchas de ellas infantiles, orientadas O-E, con diferentes grados de inclinación. Intentamos bajar a los pies del peñascón, pero es imposible por la maleza que lo cubre todo; seguro que partiendo del barranco será más fácil, pero no tenemos tiempo para eso. Sabemos que el acceso con arco mide 90 cm. de ancho y 1´75  alto, y no llega a dos metros de profundidad. Hay un hoyo circular en el suelo, quizás para un poyo de altar, y dos hornacinas en los lados, acaso para dos cuadros o imágenes: toda la pinta para una capilla más que para una vivienda.

En otro lado de la roca inferior se recorta un lagar rupestre, tan abundante en otros lugares de la Rioja vitícola, como en San Vicente, Ábalos, Briones, San Asensio…, que otros días iremos viendo.

 

Eremitorios y necrópolis medievales (I)

 

              Conocimos por vez primera, de cerca, los eremitorios de los siglos VI y siguientes en toda España visitando, hace años, los eremitorios de las Cobas de Laño y Santorkaria -la Capadocia de Treviño-, de los que dejé memoria escrita en este cuaderno de bitácora. Y volvimos, hace unos meses, a visitar otra Capadocia, la cántabra, en Valderrible, el municipio más extenso de la Comunidad autónoma de Cantabria, al sur de la misma. Pero no conocíamos los más cercanos en la  Rioja y en Álava, que solo en la segunda quincena de julio, en la segunda de agosto y primera de septiembre, hemos podido visitar.

Partiendo del barrio alto de San Vicente la Sonsierra, uno de nuestros pueblos predilectos, nos acercamos al último pueblo, Rives de Tereso, bajo los peñascales de la sierra de Toloño, y poco antes de llegar a él, nos desviamos hacia el este, por un sendero arreglado el año 2020 con un suelo de minúsculos cascajos por un paraje donde no hay más que viñas altas y frondosas, cuyas abundantes uvas comienzan a enrojecer. No lejos de aquí estuvo el viejo poblado de Orzales. Entre gayubas, zarzales, aliagas, encinas, jaras y enebros, llegamos al final de los viñedos, donde comienzan los pinares y algunos terrenos baldíos. Al llegar cerca de unas grandes y oscuras rocas areniscas, un indicador de madera distingue Gobate (¿del vasco koba, o puertas –ate- de cueva?) I y Gobate II, N y E, respectivamente. Andamos un poco hacia el sureste y encontramos la estrecha puerta de la cueva que da al oriente, con entalle y muescas en la piedra, seguramente de una puerta desaparecida. De planta rectangular, la cueva alberga  tres sepulturas abiertas en el suelo y dos excavadas parcialmente en las paredes. Está situada en un altozano, sitiado por la maleza, sobre una lengua de tierra de labor. Volvemos al lugar del indicador y, tan solo a unos metros al norte, nos damos con la primera cueva, con medio techo desprendido, mirando al sureste, con seis sepulturas, de ellas tres infantiles y una en la pared del fondo. En la roca exterior, aunque muy desfiguradas, podemos ver tres piletas semicirculares para prensar la uva y tres torcos rectangulares para la recogida del mosto. El agua la recogían del cercano arroyo San Juan, y no faltaban huecos hondos en las rocas para aprovechar la lluvia.

Como se ve, es difícil asociar unas vidas eremíticas, unos lagares, unos camposantos, unas capillas, y tal vez unas viviendas, refugios, almacenes o establos. Estamos hablando de los siglos IX y X, y, sin embargo, todo puede haber sido, en distintos tiempos y de diversos modos, y en relación tal vez plural. Las sepulturas son seguramente de los últimos tiempos, cuando las cuevas ya no eran ni eremitorios, ni lagares, ni capillas, ni viviendas, ni refugios, ni almacenes, ni establos.

Con ese enigma en la mente, volvemos al punto de partida por el mismo sendero cascajoso e intentamos encontrar, más al sur, la antigua ermita de San Martín de Pangua, no lejos de los lagares del mismo nombre. Sabemos que fue recuperada en los años 2009 y 2010. En sus cercanías estaban horadadas 45 tumbas. Subimos por un camino que nos lleva a una viña recién edrada, difícil para caminar, pero después de dar vueltas y vueltas, un mogote atravesado de losas y prieto matorral nos impide llegar a lo que suponemos es el sitio de la emita y de la necrópolis, si es que no nos hemos equivocado totalmente de objetivo. Pero hace tanto calor, que todo lo damos por posible.

Hacia mediados del siglo X no existía en la Sonsierra  poblado alguno de cierta entidad, sino solo solares con permiso de los reyes navarros: pequeñas agrupaciones en torno a un santuario o una ermita, en cuyas proximidades se enterraban en las  rocas a los muertos.

Exigencias de la vocación apostólica (y II)

 

(Ver nota preliminar del domingo anterior)


(Mc 8, 34-37; Mt 10, 34-39; 16, 24-26; Lc 9, 23-26; 14, 26-27; 17, 33;
Jn 12, 25)

Habla Jesús, una y otra vez,
de las condiciones para ser sus discípulos,
para seguirle en su exigente modelo de vida.
Y lo hace en el tono radical, provocador,
de su estilo habitual;
Quien ame a su padre o a su madre,
a sus hijas e hijos más que a mí /
no es digno de mí.
Lucas añade esposa, hermanas y hermanos,

para indicar toda la  familia,
incluyendo, además, la propia vida. 
Y utiliza el hebraísmo de aborrecer u odiar
en el sentido de poner por delante o preferir.
El Maestro les pide simplemente
la entrega completa al reino de Dios en este mundo
y apunta al mismo tiempo un nuevo tipo de familia,
a la que ha venido a traer la paz
pero también una espada que divide,
según  la opción de cada uno por su causa.

En ninguna otra tradición religiosa
llegó a tanto el compromiso exigido.
Lo cierto es que algunos discípulos,
como Pedro,
dejaron sus familias durante los meses que vivieron con Jesús.
Recorrieron con él la Galilea
compartiendo con él el servicio
de proclamar el reino de Dios a su pueblo,
con los riesgos y peligros consiguientes.

***

Lucas y Mateo vincular de inmediato el logion anterior
con tomar la cruz y seguir al Maestro:
Si alguien quiere seguir detrás de mí /
niéguese a sí mismo,
y tome a cuestas su cruz y sígame.
El tormento atroz de la crucifixión

era bien conocido en Palestina, salpicada de cruces,
con el reo levando el travesaños de la cruz
hasta l mismo lugar del suplicio.
Jesús utilizas tan drástica y plástica imagen
al ponderar el riesgo que corría el compromiso de ser sus discípulos,
renunciando a sí mismos para ser del Maestro.

Los Sinópticos añaden también el aforismo, recogido por Marcos:
-El que trate de salvar su vida la perderá /
y el que pierda su vida la salvará
(en el futuro reino de Dios).

Jesús debió de proclamarlo en varias ocasiones
y hasta en seis aparece en los Evangelios.
Juan lo recoge y encarece el contraste:
-El que ama su vida la perderá /
y el que aborrece su vida la conservará.

¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo,
si pierde su vida verdadera?
¿Qué puede dar el hombre a cambio de esta?

El dicho enseña a los discípulos
que el seguimiento de Jesús
significa la renuncia a la vida precedente,
a todas sus ataduras,
 seguridades y expectativas
ante la venida incomparable del reino de Dios. 
 

 

Parque natural de Aralar. Larraitz (Goierri)

 

                              Vamos  al centro del Parque natural de Aralar, en el Goierri (Basque Highlands), comarca guipuzcoana que incluye 18 municipios. Abarca un tercio del macizo montañoso de ese nombre, repartido con Navarra. Tenemos que dar media vuelta desde Pamplona, para llegar al norte del macizo, a la altura de Etxarri Aranatz y Lakuntza, y vamos por la vía más cómoda: Alsasua-Idiazabal-Olabarri-Beasain- Zaldibia- Abaltzisketa.

Es una apacible mañana de septiembre, después de los grandes calores, y todo calor que no pase de los 30 ya es un alivio. El parque de Larraitz, barrio del pequeño municipio de Abaltzisqueta, es  muy variado y está situado en un lugar prodigioso: a la sombra del Txintoki  (1341 m),  entre un amplio valle de pequeño pueblos y muchos caseríos, y los congostos entre montes, donde buscan difícil acomodo grandes villas industriales, teniendo a la par, al oeste, la sierra  de Aitzgorri, con sus picos Aketegi, Aituri, Aratz, y el que da nombre a la sierra (1551 m.), que hienden el terso cielo azul de la mañana, y donde se halla el otro gran parque natural de Guipúzcoa.

Almorzamos en una mesa de madera cerca de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, llamada también de los Milagros, con una imagen gótica en el retablo traído de las Benedictinas de Oñate en 1936. De mucha devoción en la zona, por lo menos en aquellos años en que Guipúzcoa era, por todos los índices, la provincia más católica de España: solían acudir, en especial romería, las mujeres embarazadas y volvían tras el  parto con los niños como acción de gracias. Construida a mediados del siglo XVII, fue reformada en 1742, y totalmente en 1970, coronada en el frontal con una breve espadaña y una campanica.

Hacemos luego un tramo del paseo accesible con barandal de madera y 41 paneles  con textos en alto relieve (castellano, euskara y braile) y figuras en relieve de la fauna y flora local, entre árboles frondosos y numerosos bancos para sentarse,  En el arranque hay una tirolina extensa y variada, pero desde julio del año pasado (¿por razones de seguridad?) está cerrada. Debajo y cerca de ella numerosos grupos familiares, grupos de jóvenes, parejas, enfermos o ancianos en sillas de ruedas almuerzan o se preparan para comer en las numerosas mesas disponibles.

Por la tarde, tras tomar un café en la umbrosa terraza sobre hierba, bajo plátanos y arces, del popular restaurante Larraitz-gain, recorremos el primer tramo de la parte meridional del parque a los pies del Txindoki, un monte que, además de ser uno de los lugares tópicos de la llamada mitología vasca, es un monte bellísimo. Bajo las cimeras cuchillas calizas, la banda alta del hayedo, y algunos pequeños roquedos a media altura, está esmaltado por extensas praderas, donde pastan vacas royas dispersas, interrumpidas a veces por unas hayas sueltas, por algún serbal o algún fresno, o por algún rodal de los mismos. Al pie de la montaña crecen robles, fresnos, tilos, cerezos, grandes espinos, grandes saúcos… En dos altos paneles junto al camino la Federación Vasca de Montaña explica minuciosamente las posibilidades de escalada en todos los flancos del gigante.

La pista está cerrada a los coches y bajan por ella algunos andarines. Vamos un rato por el camino que se dirige  al Ausa-Gaztelu (901 m.) por referencia al pueblecito de Tolosaldea, al costado suroriental del Txindoki, otro monte icónico, esta vez por el viejo castillo medieval de defensa navarra  levantado aquí, en la llamada frontera de los malhechores.

Los alcaldes de los 15 municipios que forman la Mancomunidad de Enirio-Aralar, nacida en 1412, con 3.359 ha de pastoreo y aprovechamientos forestales, junto a las 16 piedras hincadas en el suelo, en forma de cromlech, colocaron, el año 2000, sobre otra gran piedra labrada por el escultor guipuzcoano de Amezketa, Guillermo Olmo, en el punto más occidental del círculo, una placa de acero cortén con estos versos del bertsolari de Itsasondo, Mikel Mendizabal, titulado Harrespila (El cromlech):

Hamasei herri mugatar
Seieun urte, mila malkar
Harribakoitza besteei begira
Onettsiaz elkar
Larre berri, abaro zahar
Ibilsldien deiadar
Herriak herri denon ondasun
Izan bedi Aralar.

(Dieciséis pueblos fronterizos
Seiscientos años, mil precipicios.
Cada piedra mirando a las otras
aceptándose mutuamente.
Nuevos pastizales, viejos refugios.
El clamor de las marchas.
Que para los pueblos sea Aralar
 riqueza de todos).

Los 15 pueblos son Abaltzisketa, Altzaga, Amezketa, Arama, Ataun, Baliarrrain, Beasain, Gainza, Icaztegieta, Itsasondo, Lazcano, Legorreta, Ordicia, Orendain y Zaldibia. Me salen 15, aunque el poema y otras fuentes hablan de  16, a no ser que incluyan la Mancomunidad como tal.

A un tiro de piedra de allí, el pueblo de Abaltzisqueta y los guipuzcoanos navarros del Goierri fijaron otra estela de acero cortén, respaldada sobre piedra, encabezada por una especie de escudo navarro inciso (2018),  con un texto que recuerda nostálgicamente la Navarra de sus antepasados y el  Estado navarro del que formaron parte:

Abaltzisketako herriak eta
Goierriko ipuztar nafarrok
oroit ikur hau jarri dugu
Ausa-Gazteluko onietan.
Arbasoen lurra Nafarroa dela
eta Nafarroarekin Estatu ginen
ondorengoek ere oroit dezaten

(El pueblo de Abaltzisketa y
los guipuzcoanos navarros del Goierri
hemos levantado este monumento
a los pies del Ausa-Gaztelu
para que nuestros sucesores  recuerden también
que Navarra es la tierra de sus antepasados 
 y que lo fuimos con el Estado Navarro).

 

 

 

 

De mi Archivo adolescente (XII)

 

                          El 7 de agosto de aquel fatídico 1957, me escribe a Mañeru desde Cobreros (Zamora) mi amigo del alma Pepe Alonso Rodríguez, natural de Ponferrada, cuatro años mayor que yo, también poeta y, años después político, muerto en 2004, y estudiante entonces de un curso superior al mío en Comillas, a donde había entrado de niño. Fue uno de los primeros amigos a quienes recurrí en mi angustia, y fue uno de los más comprometidos:

Mi querido hermano. Tu carta me ha crucificado y te contesto también entre lágrimas después de pasar un rato hablando con el Señor. Dejemos a Él que juzgue la injusticia y la ligereza; Dios tiene providencia y todas las cosas entran dentro de sus planes. Es desagradable sufrir pero nos es muy necesario. Pero a Dios rogando y con el mazo dando. Es urgente moverse y ante todo cansar al Señor y a la  santísima Virgen.

Me pregunta luego si escribí a un compañero nuestro, un verdadero santo, que tiene mucho predicamento ante el rector y el prefecto, y me aconseja dirigirme a dos padres jesuitas, que tenían buen concepto de mí. Me añade que él piensa escribir al padre espiritual, a otro profesor a quien estima mucho, y  hasta al prefecto y al rector, pero me dice que le diga por telegrama si me parece bien.

No hace falta ser perspicaces -sigue diciéndome- para ver que eso viene del homenaje al Sr. Nuncio [¿mi discurso ante él, ese día?] Y para no cambiar no han tenido la hombría. si no la caridad, de hablar claro. Por eso, si no se encuentra otra solución, ¿te atreverías a visitar al Sr. Nuncio? Por carta no, porque lo escrito es susceptible de muchas interpretaciones. A tu madre no le digas nada – si no lo sabe- hasta ver qué pasa. Sufre un poco tú solo, mejor dicho, nosotros desde tan lejos sufrimos contigo. A tu madre les das mis saludos. Si lo sabe, le consolará ver  los que estamos a tu lado. Estoy dispuesto a responder a tu grito, ese !»Ayúdame!» final que me ha zarandeado las cuerdas más íntimas. Me  tienes siempre a tu lado dispuesto a todo, aunque tenga que jugarme también la estancia en Comillas. Después de esto ha perdido para mí el poco encanto que le quedaba. Con un abrazo de hermano y mi oración, José Alonso Rodríguez.

Cosas de la Iglesia durante el verano (y III)

 

                  La noticia saltó el 28 de julio, cuando el cardenal Cobo, arzobispo de Madrid, expulsó a la superiora de las Hijas del Amor Misericordioso (HAM), una asociación pública de fieles, con presencia en Madrid, Toledo, Sevilla y Getafe, nacida en 2007, y les prohibió toda actividad y el ingreso de novicias. Por abusos de poder y de conciencia estructurales y supuestas incidencias de tipo afectivo-sexual, control carente de libertad, anulación del sentido crítico y aislamiento familiar. Lamentablemente la manipulación de las HAM no es un fenómeno aislado en Europa y América, sino una táctica presente en realidades eclesiales de nuevo cuño y viejas formas, presentadas como propuestas aparentemente renovadoras, pero con resortes preconciliares y pentecostalistas, que confunden tradición con tradicionalismo, presentan el discernimiento y la libertad de conciencia como enemigos de una dirección férrea y manipuladora, en manos de líderes mesiánicos -imposiciones de manos, misas de sanación, obsesión por el demonio…-, que se parecen  muy poco a Jesús de Nazaret.

***

 Fue dentro del V Observatorio de lo Invisible, celebrado en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, del 21 al 26 de julio, con más de 150 participantes, cuyo director y alma mater es el escultor Javier Viver.  Este último, el arzobispo de Valladolid,  el artista  y performer Francisco Contreras (El Niño de Elche) y el sacerdote teólogo Fernando Bielza dialogaron sobre Dios, belleza y decadencia cultural. Según Viver, la decadencia artística de la Iglesia responde a una decadencia espiritual. No hay nada sucediendo en nuestro interior capaz de regenerar el arte sacro. El arzobispo castellano, Luis Argüello, fue más allá y afirmó que estamos viviendo una nueva desamortización, causada esta vez por nuestra impotencia: la Iglesia tiene que mantener un patrimonio inmenso, pero algunos conventos se han quedado vacíos, muchos pueblos se han despoblado y caen en manos de las inmobiliarias. No basta con pedir ayuda. Es la comunidad cristiana quien debe redescubrir la vida de la belleza para comunicar el Evangelio.

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En el encuentro con un millón de jóvenes en Tor Vergata, el 3 agosto, dentro del Jubileo de los Jóvenes, el papa León XIV, inspirándose en San Agustín,  les dijo entre otras muchas cosas, en un profunda y vigorosa homilía: Hay una inquietud importante en nuestro corazón, una necesidad de verdad que no podemos ignorar, que nos lleva a preguntarnos: ¿qué es realmente la felicidad? ¿Cuál es el verdadero sabor de la vida? ¿Qué es lo que nos libera de los pantanos del sinsentido, del aburrimiento y dela mediocridad? (…) La plenitud de nuestra existencia  no depende de lo que acumulamos, ni de lo que poseemos, como hemos escuchado en el Evangelio. (…) Más bien está unida a aquello que sabemos acoger y compartir con alegría. (…) Necesitamos abrir los ojos, mirar a lo alto, a las cosas celestiales, para darnos cuenta de que todo tiene sentido, entre las realidades de este mundo, solo en la medida en que sirve para unirnos a Dios y a los hermanos en la caridad, haciendo crecer en nosotros sentimientos de profunda compasión, de benevolencia, de dulzura, de paciencia. (…) Aspiren a cosas grandes, a la santidad, allí donde estén. No se conformen con menos. Entonces verán crecer cada día la luz del Evangelio en ustedes mismos y a su alrededor.

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El 5 de agosto, con motivo  del 80º aniversario de los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, el papa Robert Francis envió un mensaje al obispo de la primera ciudad con un recuerdo especial para los supervivientes (los hibakusha): Las armas nucleares  ofenden nuestra humanidad compartida y traicionan la dignidad de la creación. (…) Hiroshima y Nagasaki son símbolos de memoria que nos instan a rechazar la ilusión de una seguridad basada en la destrucción mutua asegurada, proponiendo en su lugar una ética global basada en la justicia, la fraternidad y el bien común.

Cosas de la Iglesia durante el verano (II)

 

                                      El 12 de julio, en la iglesia de San Francisco de Sales de Barcelona, adyacente al colegio de Maristas «La Inmaculada», con la presencia del prefecto para las causas de los santos, cardenal Marcello Smeraro, la Iglesia beatificó al hermano marista Lycarion (Francisco Benjamín May), nacido en Suiza, formado en Francia, que desarrolló su misión apostólica en Mataró, Gerona, País Vasco y, sobre todo en el barrio pobre de Pueblo Nuevo, en Barcelona, donde fundó y dirigió el Patronato Obrero de San José. Como es bien sabido, se quemaron numerosos conventos e iglesias en Barcelona y localidades cercanas, se profanaron cementerios, se agravió de muchas maneras a sacerdotes, religiosos y religiosas. Murió el franciscano Ramón Usó, herido de bala el día anterior, y también el párroco de Pueblo Nuevo, asfixiado en el sótano de la iglesia, donde se había refugiado. La noche del 26-27 de julio de 1909, fue incendiado el edificio del Patronato de los Maristas, y, la mañana siguiente, se abrió fuego contra los religiosos; el hermano Lycarion fue herido  mortalmente junto a la puerta y su cuerpo mutilado con piedras y machetes.

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Un año después de las primeras revelaciones, el célebre Abbé Pierre, fallecido en 2007, ha sido objeto de doce nuevas acusaciones de violencia sexual, de las que siete afectan a menores. Hasta ahora las acusaciones de violencia sexual contra él ascienden a 45. El  Movimiento Emaús, obra suya, y la Conferencia Episcopal Francesa han decidido llevar a cabo conjuntamente un plan de compensación económica a las víctimas, que llegan hasta los 60.000 euros por persona.

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El día 17 de julio, fue atacada la iglesia católica de la Sagrada Familia en la ciudad de Gaza por el ejército israelí, lo que causó la muerte de tres personas y las heridas de nueve. El papa León IV telefoneó al patriarca de Jerusalén y al párroco de Gaza -interlocutor habitual que fue del papa Francisco- expresándoles su dolor. El primer ministro, Netanyahu, llamó al papa, el día 18, expresando su pesar y atribuyéndolo a un error, pero el Vaticano, agradeciendo el gesto, esperó una seria investigación para conocer la verdad de lo sucedido. El día 22, le llamó el presidente del Estado de Palestina (lenguaje vaticano), Mahmoud Abbas. Desde Castegandolfo, Robert Francis Prevost, tras condenar, una vez más, la barbarie de de la guerra en Oriente Medio, apeló a la comunidad internacional a respetar el derecho humanitario y a proteger a las  a las personas civiles, así como a prohibir los castigos colectivos, el uso indiscriminado de la fuerza y el desplazamiento forzado de la población.

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En el 150 aniversario de la muerte de Hans Christian Andersen (Odense,1805-  Copenhague,1875), el genio romántico y gran figura de la literatura danesa, autor de los célebres cuentos (no solo para niños), sus mejores críticos  ponderan hoy el sentimiento religioso que inspira todos sus escritos. Nacido  y crecido en la Iglesia del Pueblo Danés, la Iglesia Evangélica Luterana, Iglesia estatal de Dinamarca,  vivió un cristianismo no dogmático, una religión del corazón y de las emociones ligadas a la naturaleza humana como punto de partida para el anhelo de Dios. Nada de infantil o ingenuo, sino devoto y reflexivo. Su visión de la muerte como momento de intensidad e iluminación como paso hacia un viaje eterno disuelve las estructuras épicas establecidas y las reemplaza con una exaltación musical y lírica de la experiencia momentánea. Algunos de sus temas preferidos son la naturaleza redentora del sufrimiento, la ascensión mística, la gracia divina, el cielo como esperanza. Y, como sus predecesores colegas, el francés Charles Perrault y los alemanes hermanos Jacob y Wilhem Grimm, aborda asuntos importantes  de la vida  humana como el abandono, la soledad, el abuso, la vida después de la muerte, el sacrificio o el perdón. Elementos religiosos se hallan en 166 cuentos de Andersen, de un total de 212. Podemos decir que en los cuentos de hadas  europeos el cristianismo es un componente esencial, especialmente en los cuentos de los hermanos Grimm y de Christian Andersen.

 

Cosas de la Iglesia durante el verano (I)

 

                       Vic celebró el 5 de julio sus fiestas patronales sin la talla tradicional de San Miquel del Sants y sin acto litúrgico alguno. Justo, cuando se conmemoraban los 400 años de la muerte del santo en Valladolid, el arzobispo de esta ciudad, Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, fue invitado por el obispo de Vic a participar en la fiesta litúrgica, pero las comparsas o grupos folclóricos exigieron al prelado local que evitara la presencia de Argüello, por anticatalanista, amenazando con poner en marcha acciones para visibilizar su desacuerdo. El obispo local, Romà Casanova, habiendo conocido la preparación de varias acciones contrarias a la libertad religiosa, que podrían poner en peligro la seguridad de las personas y del patrimonio cultural, suspendió todas las celebraciones que estaban bajo sus jurisdicción. Llegó el día de la fiesta, y en una ciudad tan levítica históricamente como Vic, sin misa en la catedral, a la hora  de la procesión, un joven se disfrazó del santo y la comparsa del patrón improvisó unas andas que se conservan con una imagen del patrono en el Consistorio. En medio del recorrido se escucharon frecuentes gritos de ¡Fuera el obispo!, ¡Queremos a Sant Miquel!, y hasta ¡Independencia! Los concejales de la CUP, ERC y En Comú Podemos! -6 en total y en la oposición a una mayoría conservadora catalanista de dos grupos locales-, que agitaron la protestas previas contra Argüello, portaban camisetas en la que se podía leer: Ni obispos ni fachas. En la plaza mayor se escuchó Els Segadors y se desplegó una bandera estrellada gigante.

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En el municipio de Calamar, Departamento del Guaviare, de Colombia, apareció a comienzos de julio un fosa común donde se encontraron los cadáveres de ocho líderes sociales que tenían una fuerte vinculación eclesial. Habían sido secuestrados el pasado 4 de abril por el Frente Armando de los Ríos disidente de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), al mando del criminal Iván Mordisco. La noticia conmocionó a toda Colombia y dio lugar a numerosas protestas, condenas y reflexiones de los obispos colombianos. 

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El vicario auxiliar auxiliar de la Obra (Opus Dei) en Argentina, Mariano Fazio fue formalmente acusado por la Fiscalía, que  pidió citarlo a declarar, junto con otras cuatro personas, tras las denuncia de 43 ex numerarias auxiliares del Opus Dei que formaron parte de la prelatura y que han denunciado explotación laboral y trata de personas. El Opus Dei argentino ha negado la acusación y confía en poder ejercer su derecho a la defensa y dar su versión de los hechos para aclarar la situación.

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Un manifiesto de los Jóvenes Cristianos de Europa, redactado en el marco jubilar por un equipo presidido por el español Fernando Moscardó, que fue leído en el Jubileo de los Jóvenes de Europa, celebrado en agosto, insiste en su fe en una Iglesia viva, joven, sin miedo, que confíe en los jóvenes, que les deje equivocarse, servir y crecer. Ellos eligen anunciar el Evangelio con vidas auténticas más que con discursos; con música, redes, arte, silencio y presencia; con una fe que no impone, sino que propone. El papel de los jóvenes, al decir de Moscardó, es  distanciarse de la división que se busca en la sociedad; quieren la paz y rechazan la guerra sistemáticamente. Quieren recuperar el alma de Europa pasito a pasito, siendo testigos en los pequeños actos cotidianos. No tienen  moto alguna que vender, pero sí mostrar su alegría por sentirse amados de Dios, intentando dar luz a los que no la tienen.