Exigencias de la vocación apostólica (y II)

 

(Ver nota preliminar del domingo anterior)


(Mc 8, 34-37; Mt 10, 34-39; 16, 24-26; Lc 9, 23-26; 14, 26-27; 17, 33;
Jn 12, 25)

Habla Jesús, una y otra vez,
de las condiciones para ser sus discípulos,
para seguirle en su exigente modelo de vida.
Y lo hace en el tono radical, provocador,
de su estilo habitual;
Quien ame a su padre o a su madre,
a sus hijas e hijos más que a mí /
no es digno de mí.
Lucas añade esposa, hermanas y hermanos,

para indicar toda la  familia,
incluyendo, además, la propia vida. 
Y utiliza el hebraísmo de aborrecer u odiar
en el sentido de poner por delante o preferir.
El Maestro les pide simplemente
la entrega completa al reino de Dios en este mundo
y apunta al mismo tiempo un nuevo tipo de familia,
a la que ha venido a traer la paz
pero también una espada que divide,
según  la opción de cada uno por su causa.

En ninguna otra tradición religiosa
llegó a tanto el compromiso exigido.
Lo cierto es que algunos discípulos,
como Pedro,
dejaron sus familias durante los meses que vivieron con Jesús.
Recorrieron con él la Galilea
compartiendo con él el servicio
de proclamar el reino de Dios a su pueblo,
con los riesgos y peligros consiguientes.

***

Lucas y Mateo vincular de inmediato el logion anterior
con tomar la cruz y seguir al Maestro:
Si alguien quiere seguir detrás de mí /
niéguese a sí mismo,
y tome a cuestas su cruz y sígame.
El tormento atroz de la crucifixión

era bien conocido en Palestina, salpicada de cruces,
con el reo levando el travesaños de la cruz
hasta l mismo lugar del suplicio.
Jesús utilizas tan drástica y plástica imagen
al ponderar el riesgo que corría el compromiso de ser sus discípulos,
renunciando a sí mismos para ser del Maestro.

Los Sinópticos añaden también el aforismo, recogido por Marcos:
-El que trate de salvar su vida la perderá /
y el que pierda su vida la salvará
(en el futuro reino de Dios).

Jesús debió de proclamarlo en varias ocasiones
y hasta en seis aparece en los Evangelios.
Juan lo recoge y encarece el contraste:
-El que ama su vida la perderá /
y el que aborrece su vida la conservará.

¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo,
si pierde su vida verdadera?
¿Qué puede dar el hombre a cambio de esta?

El dicho enseña a los discípulos
que el seguimiento de Jesús
significa la renuncia a la vida precedente,
a todas sus ataduras,
 seguridades y expectativas
ante la venida incomparable del reino de Dios.