Vamos al centro del Parque natural de Aralar, en el Goierri (Basque Highlands), comarca guipuzcoana que incluye 18 municipios. Abarca un tercio del macizo montañoso de ese nombre, repartido con Navarra. Tenemos que dar media vuelta desde Pamplona, para llegar al norte del macizo, a la altura de Etxarri Aranatz y Lakuntza, y vamos por la vía más cómoda: Alsasua-Idiazabal-Olabarri-Beasain- Zaldibia- Abaltzisketa.
Es una apacible mañana de septiembre, después de los grandes calores, y todo calor que no pase de los 30 ya es un alivio. El parque de Larraitz, barrio del pequeño municipio de Abaltzisqueta, es muy variado y está situado en un lugar prodigioso: a la sombra del Txintoki (1341 m), entre un amplio valle de pequeño pueblos y muchos caseríos, y los congostos entre montes, donde buscan difícil acomodo grandes villas industriales, teniendo a la par, al oeste, la sierra de Aitzgorri, con sus picos Aketegi, Aituri, Aratz, y el que da nombre a la sierra (1551 m.), que hienden el terso cielo azul de la mañana, y donde se halla el otro gran parque natural de Guipúzcoa.
Almorzamos en una mesa de madera cerca de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, llamada también de los Milagros, con una imagen gótica en el retablo traído de las Benedictinas de Oñate en 1936. De mucha devoción en la zona, por lo menos en aquellos años en que Guipúzcoa era, por todos los índices, la provincia más católica de España: solían acudir, en especial romería, las mujeres embarazadas y volvían tras el parto con los niños como acción de gracias. Construida a mediados del siglo XVII, fue reformada en 1742, y totalmente en 1970, coronada en el frontal con una breve espadaña y una campanica.
Hacemos luego un tramo del paseo accesible con barandal de madera y 41 paneles con textos en alto relieve (castellano, euskara y braile) y figuras en relieve de la fauna y flora local, entre árboles frondosos y numerosos bancos para sentarse, En el arranque hay una tirolina extensa y variada, pero desde julio del año pasado (¿por razones de seguridad?) está cerrada. Debajo y cerca de ella numerosos grupos familiares, grupos de jóvenes, parejas, enfermos o ancianos en sillas de ruedas almuerzan o se preparan para comer en las numerosas mesas disponibles.
Por la tarde, tras tomar un café en la umbrosa terraza sobre hierba, bajo plátanos y arces, del popular restaurante Larraitz-gain, recorremos el primer tramo de la parte meridional del parque a los pies del Txindoki, un monte que, además de ser uno de los lugares tópicos de la llamada mitología vasca, es un monte bellísimo. Bajo las cimeras cuchillas calizas, la banda alta del hayedo, y algunos pequeños roquedos a media altura, está esmaltado por extensas praderas, donde pastan vacas royas dispersas, interrumpidas a veces por unas hayas sueltas, por algún serbal o algún fresno, o por algún rodal de los mismos. Al pie de la montaña crecen robles, fresnos, tilos, cerezos, grandes espinos, grandes saúcos… En dos altos paneles junto al camino la Federación Vasca de Montaña explica minuciosamente las posibilidades de escalada en todos los flancos del gigante.
La pista está cerrada a los coches y bajan por ella algunos andarines. Vamos un rato por el camino que se dirige al Ausa-Gaztelu (901 m.) por referencia al pueblecito de Tolosaldea, al costado suroriental del Txindoki, otro monte icónico, esta vez por el viejo castillo medieval de defensa navarra levantado aquí, en la llamada frontera de los malhechores.
Los alcaldes de los 15 municipios que forman la Mancomunidad de Enirio-Aralar, nacida en 1412, con 3.359 ha de pastoreo y aprovechamientos forestales, junto a las 16 piedras hincadas en el suelo, en forma de cromlech, colocaron, el año 2000, sobre otra gran piedra labrada por el escultor guipuzcoano de Amezketa, Guillermo Olmo, en el punto más occidental del círculo, una placa de acero cortén con estos versos del bertsolari de Itsasondo, Mikel Mendizabal, titulado Harrespila (El cromlech):
Hamasei herri mugatar
Seieun urte, mila malkar
Harribakoitza besteei begira
Onettsiaz elkar
Larre berri, abaro zahar
Ibilsldien deiadar
Herriak herri denon ondasun
Izan bedi Aralar.
(Dieciséis pueblos fronterizos
Seiscientos años, mil precipicios.
Cada piedra mirando a las otras
aceptándose mutuamente.
Nuevos pastizales, viejos refugios.
El clamor de las marchas.
Que para los pueblos sea Aralar
riqueza de todos).
Los 15 pueblos son Abaltzisketa, Altzaga, Amezketa, Arama, Ataun, Baliarrrain, Beasain, Gainza, Icaztegieta, Itsasondo, Lazcano, Legorreta, Ordicia, Orendain y Zaldibia. Me salen 15, aunque el poema y otras fuentes hablan de 16, a no ser que incluyan la Mancomunidad como tal.
A un tiro de piedra de allí, el pueblo de Abaltzisqueta y los guipuzcoanos navarros del Goierri fijaron otra estela de acero cortén, respaldada sobre piedra, encabezada por una especie de escudo navarro inciso (2018), con un texto que recuerda nostálgicamente la Navarra de sus antepasados y el Estado navarro del que formaron parte:
Abaltzisketako herriak eta
Goierriko ipuztar nafarrok
oroit ikur hau jarri dugu
Ausa-Gazteluko onietan.
Arbasoen lurra Nafarroa dela
eta Nafarroarekin Estatu ginen
ondorengoek ere oroit dezaten
(El pueblo de Abaltzisketa y
los guipuzcoanos navarros del Goierri
hemos levantado este monumento
a los pies del Ausa-Gaztelu
para que nuestros sucesores recuerden también
que Navarra es la tierra de sus antepasados
y que lo fuimos con el Estado Navarro).