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El Dante interpretado por Liszt

Aquel joven húngaro, prototipo de artista romántico, virtuoso excepcional del piano, que tanto aprendió de Berlioz, Paganini y Chopin, recorrió triunfalmente media Europa con sus composiciones pianísticas, de las que Años de Peregrinaje es una de las felices muestras. Compuesto entre 1837 y 1849, y publicado en 1858, el segundo cuaderno «Italia» refleja los recuerdos y el interés del compositor por la literatura y la pintura italianas. El séptimo y último fragmento del «Segundo Año: Italia», una Fantasia quasi Sonata, la dedica al Infierno, de Dante. Ayer, escuchando la  genial interpretación del solista y director, Barry Douglas, llegué a estar mucho más cerca del texto del escritor florentino, que todavía se me resiste. Los sonoros y lúgubres sonidos, con toda la fuerza arrebatadora del único movimiento, que en solo dieciocho minutos intentan hacernos presentes, a la manera del arte, el horror y espanto de aquel lugar mítico, sin fin y sin salida, me han hecho dar vueltas y vueltas a los primeros versos del Canto III, que ya me estremecían desde la primera lectura, recordando otras lecturas de mi adolescencia con el mismo, obsesivo, clamor:

Per me si va ne la città dolente,
per mi si va ne l’eterno dolore,
per mi se va tra la perduta gente.

                  (…)

Dinanzi a me non fur cose create
se no eterne, e io eterna duro:
lasciate ogni speranza, voi ch’entrate.

Virgen del Puy de Estella

Durante todo el año subíamos al Puy.
Cerca estaba el colegio que llevaba su nombre,
la Escuela Profesional
y, en la cima del cerro,
la Casa de Ejercicios.
Pero en mayo el santuario verdecía de gloria
y era el centro de Estella y de toda la comarca.
Las rosas, los jacintos y alhelíes
perfumaban
la girola transparente ideada por Víctor Eúsa,
y la docta geometría de la estrella
se inundaba de luz.
La lluvia luminosa caía desde el cielo,
como el día en que rudos pastores
dobleros, de Abárzuza,
la encontraron en la cueva legendaria
tras la huída de los moros.

La Virgen del Puy no era sólo una gótica escultura,
un tema más de examen
en el curso de arte local.
Era viva y presente. Ingrávida y cercana.
Su rostro ovalado y sonríente
traslucía el secreto jubiloso
de nuestras almas jóvenes
que soñaban un mundo así de bello y delicado,
así de justo, de limpio y de fecundo,
donde era aún posible
la plena felicidad.

Éramos tan jóvenes entonces,
que nadie en el mundo podía detenernos,
ni había obstáculo a la vista
que pudiera empañar nuestros altos propósitos.
Don Javier, el viejo capellán,
se reía, compasivo, de nosotros;
oía ya muy mal, y todos mis alumnos
solían confesarse con él.

Los pinos, todavía pequeños,
nos dejaban mirar, una a una,
las calles y las casas de la vieja ciudad.
Pasabamos ratos contemplándolas:
de San Pedro de Lizarra hasta Ayegui,
del colegio a la cruz de los castillos.
El mundo era ya nuestro
y todo parecía a la altura de la mano.

Profesor de historia y arte,
nacional y universal,
tenía a cada paso que nutrirme
de la esencia de aquel
prieto burgo de francos,
convertido en ciudad
asentada a la vera del Camino,
a la que yo quería
como un nuevo enamorado.

Era mayo, el mes adolescente,
y a todos mis alumnos les dolía la vida
como un poema inédito,
como un amor que acaba de nacer.
No era sólo la Madre celestial,
a quien yo les comendaba.
Era el punto de arranque y la senda más fácil
a la última meta.
Eran todos los símbolos en juego:
de la  luz, de la paz, la belleza y la dicha infinita…
Era toda la vida que se abría de pronto,
como amor universal,
al olor de los pinos,
a los pies de la Virgen del Puy.

Fusiones frías

Ciertas unidades conyugales, en vez de matrimonios debieran llamarse fusiones frías, tomando la terminología del mundo financiero, donde algunas instituciones de crédito mantienen sus propios consejos de administración y las redes de oficinas con sus marcas, pero forman con otros bancos o cajas un grupo (holding) a fin de consolidar las cuentas de ambos.

Giovani Antonio Canal se pasó toda su vida dibujando y pintando el gran Canal de Venecia, su patria. Para pasar después a ser conocido y recordado por todos tan sólo como Il Canaletto (El Canalillo).

Queremos nuevos ladrones
, escribe con fina ironia el escritor portorriqueño Luis Fernández Sánchez, calificando así esa perpetua campaña electoral que vive su país. Ya que todos son ladrones, digo yo, al menos que sean nuevos.


Pentecostés

                             
                           (Hch 2, 1-13)

Era la antigua fiesta de la siega.
La fiesta, más tarde, de la Alianza
de Yahvé con su pueblo en el monte Sinaí.
Rugió otra vez el ventarrón sereno del Espiritu
el viento impetuoso de Dios
que sacude el temor
y la flaqueza de los hombres.
Como lenguas de fuego contagioso
fueron para todos los discípulos
las últimas palabras del Maestro.
Y la fe, el amor y la esperanza
embriagaron sus rudos corazones
mucho mejor que un vino generoso.
De allí salieron ebrios de una fuerza divina
a las calles del mundo,
a contar y cantar,
en las múltiples lenguas del Espíritu,
los prodigios de Dios,
que levantó al Señor de entre los muertos.

Tres mojones

La noticia más importante de los últimos meses y de los últimos años:
        
                  963 millones de personas que sufren hambre severa (FA0).

La regla de acción más exigente en nuestro tiempo:

                Eres responsable del otro sin esperar la recíproca (Emmanuel Levinas).

La oración más radical que conozco y que recito más frecuentemente:

               Pisteúo. Boézei mu te apistía (Creo. Ayuda mi incredulidad) (Mc 9, 24)
               Que yo traduzco: Creo, Señor: aumenta mi poca fe.

Salvar el euro, salvar Europa

Fuerte y débil esta Europa nuestra: ese milagro compuesto de 27 países, tan distantes, tan distintos. Lo cierto es que ante la emergencia, Grecia ha tomado medidas extremadamente incisivas, que no eran imaginables hasta hace poco,  que transforman la cultura política del país; Alemania, en vísperas de unas importantes elecciones regionales, ha aprobado una procedimiento doloroso, muy impopular, por defender el euro, heredero del marco, y la Comisión Europea ha puesto en práctica un sistema de coordinación y vigilancia sobre los presupuestos nacionales, que varios Gobiernos habían rechazado durante años. Lo que indica la necesidad de un gobierno de la economía. No se puede tener una unión monetaria sin una fuerte unión económica. El mercado único integrado es más necesario que nunca y hacerlo mucho más sólido es una de nuestras urgencias. El  llamado socialismo del gasto fácil e indeferenciado se ha terminado y, en el mejor de los casos, se abre la época del socialismo de la austeridad y de la justicia mucho más afinada, dejado, por lo que se ve, aunque con muchas reticencias, en manos de los partidos llamados conservadores. Es la hora de los consensos fundamentales y de una nueva autoridad económico-política, que tenga en cuenta los muchos errores recientes.

Una cuestión de sentido

El viaje de Benedicto XVI a nuestro vecino Portugal, ese país fascinante, tan olvidado de los españoles, ha sido un éxito, se mire por donde se mire, y ha estado sembrado de hechos, gestos y palabras felices. En su primer saludo, al llegar a tierra portuguesa, el día 11, el papa se refirió a las relaciones mutuas desde el origen de la nación lusitana, con sus reyes fidelísimos, que regían un imperio; su República laica a comienzos del siglo XX, y sus concordatos posteriores: Puesta en la historia, la Iglesia está abierta a colaborar con quien no margina ni reduce al ámbito privado la consideración esencial del sentido humano de la vida. No se trata de un enfrentamiento ético entre un sistem laico y un sistem religioso, sino más bien de una cuestión de sentido a la que se confía la propia libertad. Lo que distingue es el valor atribuido a la problemática del sentido y a su implicación en la vida pública. (…) Vivir en la pluralidad de sistemas de valores y de cuadros éticos requiere un viaje al centro del propio yo y al núcleo del cristianismo para reforzar la calidad del testimonio hasta la santidad, encontrar caminos de misión hasta la radicalidad del martirio.

Jueces buenos y malos

La adscripción ideológica de jueces y magistrados solía aparecer hasta hace poco en las noticias relacionadas con los órganos de gobierno de la administración de Justicia. De un tiempo a esta parte, y gracias sobre todo a los medios informativos, y en especial al diario madrileño EP, el etiquetaje  se aplica sobre todo a los jueces en su misma función jurisdiccional. No es la primera vez que protesto por tal impostura, por tal sectarismo. Ahora, tras las protestas de varios jueces y magistrados, hartos de que, con toda intención política, se les tilde a cada paso de conservadores o progresistas, con manifiestas y sonoras contradicciones, como en el caso  de Garzón o del Estatut,  la defensora del lector del diario citado se ve obligada a escribir: El que los jueces puedan estar bajo sospecha de parcialidad es demoledor no sólo para la justicia, sino para el sistema democrático. No hemos llegado a esta situación por culpa de los medios, pero los periodistas tenemos nuestra propia responsabilidad: la de atenernos estrictamente a los hechos, centrarnos en lo que es más que en lo que puede ser, y evitar cualquier anticipación especulativa.

Gloria y drama de Matteo Ricci

Ayer se clausuró la celebración del cuarto centenario del jesuita Matteo Ricci (Macerata, 1552-Pekín, 1610). Nacido el año en que moría Francisco de Javier a las puertas de China, fue el gran misionero católico en ese inmenso país, donde fue llamado Li Madou: el sabio de Occidente. Estudioso de matemáticas, astronomía y geografía, además de los estudios específicos de la Orden, en Roma, Goa, Cochín y Macao, desde aquí, acompañado por otro jesuita italiano Michele Ruggieri, partió para China, donde, hecho chino entre los chinos en todos los actos y momentos de su vida  y en todas las ciudades donde vivió, llegó a la capital, Pekín, el año 1600, esta vez en compañía del jesuita español Diego de Pantoja. Para entonces había escrito en chino tres libros sobre Dios, la amistad y la memoria, y  traducido al latín cuatro libros de Confucio. El emperador Wan Li los acogió en las dependencias imperiales y los propuso como profesores del personal palaciego. Ricci fue considerado gran maestro, admirado por todos los intelectuales. que le trataron. Siguió escribiendo en chino libros científicios y religiosos y traduciendo del mismo idioma. Cuando murió,  aún  joven, había 16 misioneros católicos en el país y 25.000 cristianos. Pero a mediados de siglo, el diablo que todo lo añasca, revolvió a varios misioneros  dominicos y franciscanos -antijesuítas, al fin y al cabo- y a ciertos personajes de la Curia Romana, que enredaron de lo lindo durante un siglo en torno a los llamados ritos chinos -prácticas de veneración a los difuntos, algunos ritos confucianos y cierto vocabulario indígena-, que Ricci y sus compañeros habían hecho suyos dentro de la actitud general de encarnación en la cultura china sin perder para nada el espíritu cristiano. El papa Benedicto XIV, gran canonista en Roma pero ciego a lo que nacía en el Extremo Oriente, condenó con carácter definitivo en 1742 (hasta 1939) los ritos chinos, y con ello condenó para siglos la incipiente y gloriosa Iglesia católica china. Demasiado cómodamente, Juan Pablo II, en un mensaje al congreso internacional sobre Ricci, celebrado en Roma, el año 2001, podía escribir: Tuvo mérito especial en la obra de inculturación, elaboró la terminología china de la  teología y la liturgia católica, creando así las condiciones para dar a conocr a Cristo y encarnar su mensaje evangélico y la Iglesia en el marco de la cultura china. Los obispos chinos, presentes en el Concilio Vaticano II pidieron la apertura del proceso de beatificación del jesuita europeo-chino Matteo Ricci.

¡Visca el Barça!

Sé que a mis parientes y amigos culés les parecerá mal y hasta mezquino, pero una vez celebrado esta noche por todos, también por mí, el nuevo triunfo del mejor equipo del mundo, me convierto en diablo cojuelo y veo al presidente Joan Laporta, una vez pasados todos los fastos de las celebraciones, redactar el artículo correspondiente del Ideario del nuevo partido independentista catalán, que lleva entre manos, y escribir con mano temblorosa: Haremos todo lo posible por sacar al Barça de la  Liga Española  de Fútbol y constituir la Primera División de la Liga Catalana, como el medio más popular de atraer a la causa de la independencia de Catalunya la afición generosa de miles de ciudadanas y ciudadanos catalanas y catalanes. (Traducción propia del texto originalmente en catalán).