Una cuestión de sentido

El viaje de Benedicto XVI a nuestro vecino Portugal, ese país fascinante, tan olvidado de los españoles, ha sido un éxito, se mire por donde se mire, y ha estado sembrado de hechos, gestos y palabras felices. En su primer saludo, al llegar a tierra portuguesa, el día 11, el papa se refirió a las relaciones mutuas desde el origen de la nación lusitana, con sus reyes fidelísimos, que regían un imperio; su República laica a comienzos del siglo XX, y sus concordatos posteriores: Puesta en la historia, la Iglesia está abierta a colaborar con quien no margina ni reduce al ámbito privado la consideración esencial del sentido humano de la vida. No se trata de un enfrentamiento ético entre un sistem laico y un sistem religioso, sino más bien de una cuestión de sentido a la que se confía la propia libertad. Lo que distingue es el valor atribuido a la problemática del sentido y a su implicación en la vida pública. (…) Vivir en la pluralidad de sistemas de valores y de cuadros éticos requiere un viaje al centro del propio yo y al núcleo del cristianismo para reforzar la calidad del testimonio hasta la santidad, encontrar caminos de misión hasta la radicalidad del martirio.