Archivo del Autor: vmarbeloa

Primavera en Saldías

 

          Bajo unos montes azulencos, y entre el verdor de las praderas, la torre moderna de Saldías, como las de tantos pueblos montañeses, pastorea el hato de tejados rojizos y de fachadas blancas en hastial.

Hayas, robles, pinos y fresnos se reparten escalonadamente las alturas.

Pasan las nubes, como la pasa la vida, un día tras otro,  y apenas si algo cambia, sino las estaciones, tan parecidas siempre.

Los paisanos, siguiendo atávicas costumbres, vallan los espacios de su propiedad, como valla el reloj parroquial, que está dando la hora, el tiempo solar para fijarlo y ordenarlo. Pero la primavera no tiene límites.

Negua joan da,
gaur udaberri.
Oa, egun beltza,
ator, egueldi,

(Ha pasado el invierno
y hoy es primavera.
Vete, día negro,
ven, estación serena)

cantó Orixe,el exquisito poeta vasco, criado en Uitzi-Huici.

Lucrecia

 

         Hace varios meses que las salas de los romanos, el románico, el gótico y el Renacimiento del Museo Bellas Artes, de Bilbao, salas 1 a la 12, están parcialmente ocupadas por la exposición Los años 50. La moda en Francia, 1947-1957. Uno va pasando entre innumerables modelos de vestidos femeninos, carteles, fotografías, portadas de revistas, vídeos…, que reciben muchas más visitas de las que recibían los cuadros de pintura, tradicionales habitantes de estos espacios. Uno de los que mejor resiste la nueva ocupación es un desnudo o semidesnudo femenino, que se diría parte de la nueva Muestra. Pero no. Aunque vecina reciente del Bellas Artes (2012), es Lucrecia, una de las creaciones del germano Lucas Cranach, el Viejo, que la pintó al óleo sobre tabla en 1534. Joven y virtuosa romana, Lucrecia estaba casada con un noble romano, pariente del rey Lucio Tarquinio el Soberbio. Según Tito Livio, el hijo del rey, al no conseguir seducirla, la violó el muy bestia. Confesó Lucrecia la deshonra a su esposo y a su padre, a quienes hizo jurar venganza antes de quitarse la vida en su presencia. Una luz blanca envuelve el joven cuerpo semidesnudo de la adolescente, con pechos de niña,  adornado por unos collares de orfebrería, por un velo blanco,  plisado y transparente, que cubre su cabello rubio recogido, su diadema, brazos y alto vientre, y un manto de piel y terciopelo granate que vela sus partes pudendas. Con los dedos de su mano izquierda oculta su ombligo, mientras con la derecha sostiene el puñal con la punta dirigida hacia el corazón. antes de taladrar su sonrosada piel y su carne excitada y excitante. Con cara de mártir santa, ella es el paradigma de la belleza, de la juventud, de la virtud y de la venganza pública del vicio inhumano. Para mí, el cuadro vale tanto o más más que la Exposición de la Moda Francesa de los años 50.

El amor a la lengua propia

 

          Hace unas semanas, tres llamados intelectuales, uno navarro y otros dos no, miembros de  un partido político, mantuvieron un coloqio público en Pamplona sobre la lengua de la ciudadanía (en este caso, el castellano) frente a otras lenguas (el euskara o vascuence en nuestro caso) locales y llamadas a desaparecer. En fechas recientes, ante el noble, hoy por hoy quimérico, empeño de la Sociedad Civil Catalana de proponer la oficialidad en toda España de las cuatro lenguas cooficiales españolas, se han levantado voces, especialmene en Cataluña, de otros racionalistas abstractos, abogando por  por la obligación moral de los hombres de trabajar para que el número de lenguas disminuya y abstenerse de someter ninguna de ellas a carísimos tratamientos en la sala de reanimación artificial. Lo curioso es que quien ha salido luego a combatir esta última tesis polémica, y no desde las filas de algún nacionalismo periférico, se ha puesto a  defender lo contrario bajo el título de Los sentimientos cuentan. He aquí uno de sus párrafos: Estemos en claro: la gente, no toda, pero sí la mayoría, alberga senimientos sobre las lenguas, principalmente, la materna. Nuestra época da a las lenguas una dimensión afectiva y también una carga política. No lo valoro, lo constato. De igual manera, los sentimientos de pertenencia tienen en las lenguas uno de sus pilares psicológicos. (…) Cuando un Estado habla al ciudadano en la lengua que cree suya, el vínculo se refuerza, porque, además de ser organizadores racionales, los Estados satisfacen necesidades de orden simbólico. Ceder en exclusiva al nacionalismo ese potencial para general afección  es suicida para España… ¡Por lo visto, por lo leído, las lenguas, la pertenencia, las necesidades de orden simbólico (¿la amistad, el amor, la fe, el arte…?) son cosas del sentimiento, no de la razón, de la volunntad, es decir, de la inteligencia humana!  Qué ignorancia de la antropología más elemental, qué olvido de la filosofía más clásica ¡Un poco más, y nos dicen que la lengua, la religión, la patria, la familia, los amigos… son puros sentimentalismos, que un Estado racionalizador tiene que tener en cuenta como ncesidades de orden simbólico!

El papa Francisco y el dictador Castro

 

         Algunos dirán, con mejor o peor intención, que la Iglesia siempre acaba entendiéndose con las dictaduras. Pero es la primera vez, que yo recuerde, que se entienda con una dictadura de izquierda, y de izquierda comunista, que no hce mucho prohibía en un pais de tradición católica la fiesta de la Navidad. Ocurra después lo que ocurra, podemos hoy decir que se trata de un acontecimiento relevante -¡todos son históricos!- en la historia de Cuba, en la historia de las relaciones de la Iglesia con los Estados, y sobre todo en esa oscura historia del anticlericalismo-antieclesialismo. Casi una florecilla franciscana parece lo que algún diario ha llamado la conversión del «hermano de Fidel», antiguo alumno de los jesuitas, dispuesto a asistir a todas las misas que diga el papa Francisco en su próximo viaje a Cuba, él que se atiborró de misas en el colegio, cuando se decían en latín y de espaldas al público. Una conversión curiosa, condicionada por la conducta futura del papa -tanta es la admiración y hasta la conmoción  causada por este papa argentino-, como si hasta rezar y volver a la Iglesia fueran condicionables a ese extremo. No podemos tampoco excluir el interés político y mediático que puede haber en todo esto, como para no llegar a conclusiones precipitadas. Sea lo que sea, el acontecimiento parece positivo, dentro de lo que es una dictadura, que sigue siéndolo, con conversión o no, con milagro o no del papa Francisco.

Pastizal en Basaburua

 

         Bajo el ajedrez gris-oscuro de un cielo clásico, saltan levemente las lomas y las colinas de Basaburua Mayor, mientras pastan, silenciosa y obstinadamente, las yeguas y las vacas.

Estampa antañona, casi protohistórica, si no fuera por ese caserío, esa borda, y esas cuadrículas valladas del prado.

Si uno ha aprendido a callar por fuera y por dentro, oye pronto las  bucólicas esquilas de un silencio verde y tradicional.

Y una música parecida a la del recitativo del oratorio de Haydn, La Creación, el día sexto:

Die Triften deckt, als wie gesät,
das wollenreiche, sanfte Schaf.

(Cubren los pastos, como sembradas,
las lanudas y mansas ovejas)

Jesús, «feminista radical»

 

         Ha sido durante la reciente presentación, en Madrid, de Donne Chiesa Mondo  (Mujeres Iglesia Mundo), una iniciativa para todo el mundo, que echó a andar en Roma, en tiempos de Benedicto XVI, el director de L´Osservatore, Gian Maria Vian.  Una de las ponentes, María de la Válgoma, profesora de Derecho Civil de la Complutense,  fue directa al grano y explicó cómo Jesús rompió con la ley, tema de su tesis doctoral: Buscó humanizar la ley. Y había hasta 661 mandamientos en su época. Él liberó a la gente de las leyes que suponian un peso. Especialmente a las mujeres:  En un tiempo en el que las mujeres eran ignoradas, no salían de casa y estaba mal visto hablar con ellas, salvo para darles órdenes sus maridos, Jesús se dejaba acompañar por ellas, dialogaban y las situaba en un lugar prioritario, como experimentaron adúlteras, prostitutas o las llamadas impuras. De ellas dijo que serían las primeras en salvarse. (…) Jesús fue un feminista radical  y mostró una confianza absoluta en la mujer. (…) ¿Por qué no se trasmitió todo esto luego a la Iglesia?  Una dura realidad que le hace desconfiar de que lleguen cambios efectivos hoy: No creo que hoy llegue un protagonismo real de la mujer en la Iglesia., Ni siquiera con Francisco, este papa bueno, aunque lo quiera. Tiene muchos frentes abiertos. Sea cuando sea, los cambios que tienen que llegar lo harán por cauces nuevos, de abajo para arriba. Lo importante hoy es no cerrar ninguna puerta.

Obras son amores

 

         Por fin, la Conferencia Episcopal Española recuperó la voz profética y publicó el documento sobre la crisis. Demasiado tarde seguramente. Según las voces autorizadas de organizaciones cristianas que están en el tajo cotidiano de la acción social, el documento es  valiente, clarificador y sugerente. Enhorabuena. Uno de sus párrafos significativos reza así: La caridad hunde sus  raíces en la fe en Dios. (…) Es muy importante no disociar acción y contemplación, lucha por la justicia y vida espiritual. Pues, bien, Cáritas, esa avanzada de la Iglesia que lucha por la justicia en el mundo, ha publicado hace sólo unos días, su Memoria, titulada Cáritas con el empleo 2014. Durante ese año la organización católica  española ha atendido a 70.971 personas en todo el país; 13.681 se han incorporado a un puesto de trabajo; 61.488 han participado en los servicios de orientación laboral; 8,196 personas y empresas se han acercado a Cáritas a ofrecer empleo. Han colaborado con ella 2.619 voluntarios. y 823 personas han sido contratadas. Se ha llevado a cabo 770 acciones formativas en todo el territorio nacional, en las que han tomado parte 19.048 personas. Si, el año 2013, Cáritas invirtió 35´95 millones de euros, en 2014 fueron 40´69 millones. Obras son amores / además de buenas razones.

Elecciones en el Reino Unido

 

          El poderoso y sólido nacionalismo inglés ha elegido en este tiempo de turbación política, pero de buenos resultados económicos en el país, al Partido Conservador de Cameron, a pesar de los muchos votos, no traducidos a escaños, del antieuropeo y xenófobo UKIP, segundo en 90 circunscripciones, cuyo líder Farage ha dimitido al perder el suyo. Los rumores sobre la posible alianza con los independentistas escoceses ha perjudicado a los laboristas, ya en horas bajas, que han sido literalmente barridos (wipeout) de Escocia, su feudo por excelencia. ¿Para qué han servido las viejas connivencias?  Para esto,  más o menos como en Cataluña. Recordemos que si fuerte es el nacionalismo escocés, regido por un partido, por ahora independentista, aunque respetuoso con los resultados del reciente referéndum, mucho más fuerte, numeroso y potente es el nacionalismo inglés, lo mismo dentro que fuera, cuando se tiene que enfrentar con la Unión Europea para hacer valer sus intereses, ante la cual sale ahora reforzado, fiado más en el patrotismo inglés de Cameron que en el más desvaído de Ed Miliband, forzado, como el líder liberal-demócrata, Nick Clegg, a dimitir tras su rotundo fracaso.  El Reino Unido de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte es en muchos aspectos muy singular; con una historia (ejecutoria histórica) muy propia y distinta de la nuestra. A los continentales nos cuesta entenderlo. Razón de más para intentar estudiarlo mejor.

Cameron y Valls

 

       El Reino Unido –United Kingdom-, que  hoy celebra elecciones generales, hace muchos años que es un reino multiétnico, dada su condición de  primera potencia colonial, y Londres la ciudad más cosmopolita del mundo. El Reino Unido ha sido una de las víctimas públicas y colectivas del terrorismo yihadista. En esa situación se entiende mejor la felicitación de Pascua, este año, del primer ministro conservador inglés, el anglicano David Cameron, en el que denunciaba la persecución de cristianos en Irak y Siria, valoraba altamente la labor social de la Iglesia y reivindicaba las raíces cristianas del Reino Unido, ensalzando los valores reales del cristianismo: la responsabilidad, la caridad, la compasión, la humildad, el perdón y el amor.-  De Francia y París podemos decir casi lo mismo que del Reino Unido y de Londres. No sé, en este caso, si Manuel Valls, el socialista nacido en Barcelona, es católico, agnóstico, ateo… Pero lo cierto es que él también, con motivo de la detención de un joven argelino, que planeaba aentar contra una iglesia católica en los suburbios de París, quiso, hace sólo quince días, reivindicar la identidad cristiana de Francia ante el yihadismo, la amenaza más importante a la que Francia ha tenido que enfrentarse en toda su historia. En una breve y sorprendente defensa de la religión, en el único país oficialmene laico de Europa, Valls animaba a los católicos a unirse en la celebración de la fe y reconocía la espectacular herencia cristiana de Francia.- Algunos comentaristas no se imaginan algo parecido en un presidente de Gobierno español, ni siquiera entre los católicos, pero no desvirtuemos  frívolamente la buena noticia.

Tontos electorales

 

           Las listas electorales que tengo ante los ojos son digamos que mediocres, como mediocre es la sociedad de la que salen. No hagamos, pues, muchos aspavientos. Va a a comenzar la campaña electoral y yo me apresto de nuevo a pasar por alto toda ella en cualquier medio que aparezca, dada su falsedad, su demagogia, su frivolidad, su agresividad, su falta de humor y por tanto de autocrítica, su bajeza. Oyendo y viendo, cuando no puedo menos, todos estos días de precampaña, las majaderías y necedades de muchos candidatos -qué viejo me pareció ayer en la TV navarra el candidato de Bildu, Adolfo Araiz-, me avergüenzo de que un día pude ser uno de ellos, diciendo, más o menos, las mismas sandeces. Este es uno de los motivos de mi apartamiento. No quiero ser más humilde, si tengo que sufrir para ello tamaña humillación. En la famosa clasificación de Leonardo Castellani, tonto simple es el tonto que sabe que lo es. Necio, el tonto que no se sabe tal. Fatuo, el que  tampoco se sabe tonto, pero quiere hacerse el listo. E insensato, aquél tonto que, sin saberse tonto, quiere gobernar a otros. Añado yo el tonto de remate o tonto de capirote, que sería, alargando la clasificación de Castellani, el insensato, que no sólo quiere gobernarnos, sino que piensa, además, que queremos que nos gobierne. Es decir, en estas circunstancias en las que estamos, el insensato que cree que le vamos a votar.