Archivo del Autor: vmarbeloa

Tú lo quisiste, fraile mostén…

 

          A los que se sorprenden de los resultados electorales en Navarra, podríamos recordarles el célebre refrán medieval, que es todo un apotegma de democracia directa: Tú lo quisiste, fraile mostén… / Tú lo quisiste, tú te lo ten. Y a los que esta noche exultaban con el triunfo del cambio –el comodín de todos los que no tienen un lema mejor-  les deseo que se pongan pronto a entenderse, que no es moco de pavo; que formen pronto el Gobierno foral del cambio y los gobiernos municipales, y se pongan a gobernar; que preparen los presupuestos de Navarra, que organicen los Sanfermines, etc. Hemos visto en nuestra vida cambios de muchos géneros y de muy diversa estabilidad. Vimos un cambio sonoro en Italia con Berlusconi y la Liga Norte; hemos visto, más cerca, el cambio de Bildu en el gobierno de Guipúzcoa y de San Sebastián; en muchos pueblos navarros, hace años que pasaron de UPN y del PSOE a Bildu…, con muy diferentes resultados. En cada caso hay unos u otros agentes de ese cambio, por activa o por pasiva. Que cada uno y que cada colectividad asuman sus responsabilidades. Y los demás, sin dejarnos conmover por los profetas de desgracias ni por los llantos de plañideras,  a hacer lo que hacemos, con la mayor dignidad y honradez, que en circunstancias peores nos hemos visto.

Veni, Sancte Spiritus

 

Tú que creaste el universo mundo, VEN.
Tú que en orden lo guardas y conservas, VEN
Tú que a imagen divina hiciste al hombre, VEN.
Tú que ungiste al Mesías con tu fuerza, VEN.
Tú que guías a la Iglesia por los siglos, VEN.

Dulce huésped de todos los humanos, VEN.
Que viniste y que vienes cada día, VEN.
Tú que nunca te alejas de nosotros, VEN.
Aunque, ingratos, nosotros te ignoremos, VEN.
Tú más íntimo que nosotros mismos, VEN.
Te esperemos o acaso desperemos, VEN.

 

La evolución después de Darwin

 

          El libro se titula Pensar después de Darwin: Ciencia, filosofía y teología en diálogo, editado por Diego Bermejo, que escribe también el prólogo, y del que son autores una docena de profesores de Deusto. Tiene su origen en un seminario de profesores de la universidad jesuítica en los años 2012-2013 con motivo de la visita del biólogo Francisco J. Ayala, uno de los primeros teóricos mundiales de la evolución, y a quien se debe la frase de que la ésta es el regalo de Darwin a la ciencia y a la religión, al devolver a la ciencia lo que es de la ciencia y a la religión lo que es de la religión: la cuestiones de sentido. Si hubiera leido este libro el físico español e historiador de la ciencia, a quien he oído hoy hablar en la radio de la esquizofrenia del científico creyente al seguir dos métodos tan dispares, hubiera formado y precisado tal vez mejor su pensamiento, máxime cuando se declara admirador de Newton, a quien considera el científico que más ha influido en la ciencia actual; me ha sorprendido que no mencionara la fe y hasta la piedad de su modelo, que fue, además, nada menos que exégeta bíblico. Volviendo al libro, echo de menos en él, al igual que el experto J. Manuel Lozano-Gotor, una sopesada confrontación filosófica y teológica, tan necesaria, con la eliminación de toda finalidad en la naturaleza, que defienden hoy darwinistas fervorosos y hasta agresivos, y con las consiguientes dificultades para concebir la acción de Dios en un mundo sólo regido  por la interacción de la ley y el azar.

Vargas Llosa y el nacionalismo

 

          Lector de sus novelas y de sus artículos, y encantado de su nacionalidad española, de su residencia en España y de su amor a Navarra, he leido con mucho gusto su entrevista con DN, durante su última estancia en Pamplona. Tras discurrir sabiamente sobre la actual civilización del espectáculo y del entretenimiento, repite lo que ha dicho y escrito no pocas veces sobre el nacionalismo: su esencia profundamente antidemocrática y excluyente del otro; su extremo peligro para la democracia; la necesidad de combatirlo con razones y argumentos… No estoy de acuerdo con esa contundente condena, porque todo eso y más se puede decir del nacionalismo extremo, fanático, exacerbado, etc., pero no de lo que se llama vulgarmente, popularmente, nacionalismo, que en otras partes se llama patriotismo. También del liberalismo, demócratacristianismo, socialismo, socialdemocratismo, conservadurismo o radicalismo, cuando son extremos, faanáticos o ultra (más allá de), podríamos decir algo parecido. Si Vargas Llosa se refiere a Castro, Chaves o a los mil caudillos nacionalistas y a sus nacionalismos, americanos o no, que han causado tantas víctimas, y que él ha conocido de cerca, entiendo bien sus palabras, pero éstas tienen que ser matizadas. Nacionalistas normales o patriotas se consideran hoy el noventa por ciento de los ciudadanos del mundo. Además,  en esas condenas abstractas parece condenarse también el  genuino patriotismo y se deja la virtud patriótica en manos de unos pocos, que no son en buena parte ejemplo de un nacionalismo democrático. Patriotas (abertzales) se llaman hoy, entre nosotros, los miembros del PNV, Geroa Bai, Bildu, Sortu, etc., mientras muchos  españoles no no se atreven a llamarse así porque no quieren que los confundan con ellos, o, porque desde Franco patriotismno suena en muchos a franquismo; por eso los independentistas y nacionalistas vascos dicen y escriben estas palabras claves en euskara, no en castellano. Existen, en verdad, muchos nacionalistas: desde los que se llaman así por amantes de su país, sus tradiciones, su lengua, sus costumbres…, hasta los que exigen de cada nación cultural un Estado político, o con su vida demuestran que lo único que les importa,  sobre cualquier otro valor, es su país, su patria, su nación. Los hay excluyentes y no excluyentes. Los hay pacíficos o no. Los hay demócratas y antidemocratas. Terroristas y no terroristas. Independentistas y no independentistas.  Me sorprende que el Nobel peruano no aluda, en Navarra, a este último extremo, porque del nacionalismo, aunque no siempre, suele surgir el independentismo, verdadero peligro político concreto de cualquier Estado, y, entre nosotros, el principal.- Lejos de mí, pues, no coincidir con Mario Vargas LLosa en la condena del nacionalismo fanático, xenófobo y antidemocrático. Pero no todo él es así. Y no podemos jugar a héroes y villanos con los juegos del lenguaje.

 

Dos nuevos lemas electorales

 

El Sí podemos, traducción literal del americano Yes, we cann, no se aparta del círculo reducido del pragmatismo de la fuerza, ni escapa del espacio dominado por la aspiradora absorbente del poder. No tiene en principio nada de regenerador. Cambiémoslo por el Sí debemos, dentro del ámbito humanista de la ética y la moral del hombre personal y colectivo.

El  omnipresente signo gramatical del Cómo, útil dialéctico político del que echan mano todos los realistas,  posibilistas y antiutópicos, siendo tan necesario para andar por elmundo finito del hombre, es corto de vida y escaso para la acción. Cambiémoslo o, mejor, completémoslo con los mucho más exigentes y trascendentes Por qué y Para qué.

 

Luces dentro de la campaña

 

          Lo mejor de la campaña electoral, que debiera reducirse drásticamente a un semana o a un fin de semana, está siendo en Navarra la campaña que están haciendo algunos medios, como la TV navarra y Diario de Navarra, que esta vez han puesto todo su empeño en retratar polìticamente a los cabeza de lista de todos los partidos y en enfrentarlos dialécticamente entre sí en torno a los temás más granados de la contienda,  a fin de que el  oyente y el lector sepan claramente de qué va la cosa, no se dejen engañar o embaucar por la demagogia electoral y acierten a distinguir los diferentes programas en los puntos clave que más les interesan cotidianamente: empleo, economía, seguridad, corrupción, ayuda a las familias, sanidad, educación, vivienda, canal de Navarra… No digamos, en cuanto al futuro institucional de la Comunidad Foral, sobre el que han tenido que pronunciarse o confesarse partidos como Bildu, Geroa-Bai o Podemos, que velaban, cuando no ocultaban, tan espinoso tema para ellos tras las múltiples pantallas de la elusión, la evasión, la edulcoración o la simplificación, Y para qué decir sobre los próximos o futuros pactos poselectorales, y acerca de los cuales nadie, en principio, quiere asegurar nada, pero acaban dando pistas y criterios que dejan entrever o ver con claridad con qué otros partidos se va a entender aquél a quien votamos, incluso cuando no se quiere decir mucho, pero se trasluce un poco: excluimos tajantemente a XX, y creo que también a XX… . La campaña, larga, agresiva, demagógica, cara, tramposa de por sí. que aborrezco, se ilumina un poco gracias a estos buenos periodistas, que sacan de las piedras pan, y nos hacen conocer  a los partidos y a sus representantes mucho mejor de lo que son capaces de hacer éstos últimos.

Una creación libre

 

                   La primera concepción metafísica radical del mundo, según la cual no existe ningún tipo de ser subsistente po sí mismo, dice que todo es contingente, todo puede ser o no ser, incluido el universo entero. El orden mismo es contingente y podría truncarse en cualquier momento. Renunciemos por tanto  a explicar la existencia del orden. La segunda concepción, nacida del rechazo rotundo de la anterior, sobre todo en Occidente, proclama que todo es necesario, todo lo existente debe existir necesariamente: lo que conlleva, entre otras muchas cosas, la negación completa de la libertad del hombre. La tercera concepción nos enseña, en cambio, que existe uin ser necesario que es causa de todos los seres contingentes, por medio de la creación libre y no necesaria: una inteligencia ordenadora primordial, donde nada sucede sin razón suficiente, al lmenos en un sentido amplio, pero donde todo está marcado por la finitud, la limitación e imperfección de lo finito, incluido el hombre libre y capaz de hacer el bien y el mal.- De la elección de estas tres posibilidades depende la actitud fundamental del hombre en todos los órdenes de su vida. Pero sobre todo de la aceptación o no, dentro de esa tercera posibilidad, de la finitud de todo lo creado, incluida la finita libertad humana,

Molinos en el Perdón

 

           Sopla Eolo al atardecer sobre los conglomerados de Erreniega o del Perdón -referencia a la antigua ermita, hoy renovada-, una de las montañas que, pétreamente, asidas de la mano, custodian la cuenca de Pamplona.

Sopla Eolo, dios homérico de los vientos. O, mejor, manda que salga alguno de ellos de su odre prodigioso y mueva los nuevos molinos que se llaman eólicos en honor de su nombre.

Si durante muchos años la energía que impulsa el progresp técnico-industrial salió del seno de la tierra, llegó la hora de que en todas partes, y también en muchos puntos de Navarra, venga del aire, del agua y del sol.

Los molinos eólicos son demasiado altos y fuertes como para que ningún don Quijote arrebatado arremeta contra ellos, aunque parecen más gigantes que los del siglo XVII.

¿Qué gigantes? -preguntó Sancho.
Aquéllos que allí ves -respondió su amo- de los brazos largos , que los suelen tener algunos  de casi dos leguas.
Mire vuesa merced -replicó Sancho- que aquéllos que alli se parecen no son gigantes

Fiesta de la Ascensión

 

Fiesta de la Ascensión:
punto final
y momento celestial
de la Resurrección.

Es Cristo que al cielo sube
sin pasaporte de nube.

Asciende Cristo a los cielos
sin necesidad de vuelo.

No le decimos adiós
pues cielo es el mismo Dios.

Le cantamos su victoria
sobre la muerte, y su gloria.

Fiesta de la Ascensión:
punto final
y momento celestial
de la Resurreción.

 

Católico no practicante

 

 

          Lo ha vuelto a decir un  candidato socialista madrileño; lo dijo hace años el peneuvista Ibarretxe; lo dice cualquiera, sobre todo en las campañas electorales. Diciendo que es católico,  queda bien delante de una mayoría sociológica, y añadiendo que es no practicante queda de perlas ante todos los progresistas de su entorno, pues que esto lo suelen decir  unos u otros, pero siempre o casi siempre progresistas entre comillas, o simplemente seudoprogresistas, de ésos que  confunden la práctica de la religión con la subordinación a la Iglesia, con la obediencia a la Iglesia, lo que para un seudprogresista es el acabóse. Pero dejemos a un lado, por respeto a la libertad de conciencia, y por respeto sin más a la persona, tamaña declaración, y vayamos al ámbito intelectual de la expresión. ¿Alguien diría que es socialista, liberal, conservador o nacionalista no practicante? Y yendo a comparaciones más adecuadas tal vez, ¿qué sería eso de  un filósofo no filosofante, o de un humanista no humanizante?