El Reino Unido –United Kingdom-, que hoy celebra elecciones generales, hace muchos años que es un reino multiétnico, dada su condición de primera potencia colonial, y Londres la ciudad más cosmopolita del mundo. El Reino Unido ha sido una de las víctimas públicas y colectivas del terrorismo yihadista. En esa situación se entiende mejor la felicitación de Pascua, este año, del primer ministro conservador inglés, el anglicano David Cameron, en el que denunciaba la persecución de cristianos en Irak y Siria, valoraba altamente la labor social de la Iglesia y reivindicaba las raíces cristianas del Reino Unido, ensalzando los valores reales del cristianismo: la responsabilidad, la caridad, la compasión, la humildad, el perdón y el amor.- De Francia y París podemos decir casi lo mismo que del Reino Unido y de Londres. No sé, en este caso, si Manuel Valls, el socialista nacido en Barcelona, es católico, agnóstico, ateo… Pero lo cierto es que él también, con motivo de la detención de un joven argelino, que planeaba aentar contra una iglesia católica en los suburbios de París, quiso, hace sólo quince días, reivindicar la identidad cristiana de Francia ante el yihadismo, la amenaza más importante a la que Francia ha tenido que enfrentarse en toda su historia. En una breve y sorprendente defensa de la religión, en el único país oficialmene laico de Europa, Valls animaba a los católicos a unirse en la celebración de la fe y reconocía la espectacular herencia cristiana de Francia.- Algunos comentaristas no se imaginan algo parecido en un presidente de Gobierno español, ni siquiera entre los católicos, pero no desvirtuemos frívolamente la buena noticia.