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Poetas navarros Y-Z

 

           De Nerea Aguado Alonso a Eva Zúñiga Sola, son 36 poetas jóvenes seleccionados, 26 mujeres y 10 varones; 11 vascoescribientes, 3 bilingües y  22  que escriben en castellano. El librito, de 79 páginas, se titula Poetas de las generaciones Y-Z, Navarra, 1981-2003. Y-Z belaunaldiko poetak, Nafarroa, 1981-2003. Todos nacidos en Navarra, excepto Izaskun Marta Coloma, nacida en Ugao-Miraballes exiliada en el padrón, que escribe en castellano, y cuya excepción no se dilucida.

Está editado por el Gobierno de Navarra y la Biblioteca de Navarra en mayo de este año. Pero no se revelan los nombres concretos del seleccionador o seleccionadores. Los objetivos principales de la publicación, que llaman guía/gida,  son dar luz al amplio y diverso quehacer poético local, y destacar que sus libros se encuentran disponibles para préstamo y lectura en la Biblioteca de Navarra y en muchas otras bibliotecas de la Red de Bibliotecas Públicas de Navarra. ¡Lo que no es moco de pavo!

La edición  resulta esmerada y pulcra: fotografía en color de los agraciados, casi siempre en posiciones informales; breves autobiografías, a menudo de muy alta autoestima, en castellano y en vascuence/euskara, y, en página aparte, un poema, casi siempre breve, en la lengua del poeta.

Una hermosa sorpresa. Todos los poetas tienen, al menos, un libro publicado, pero la mayoría de ellos muchos más. Casi todos han recibido varios premios literarios.

No diré nada de la calidad de los poemas. No serán mis antiguas y  sucias manos las que osen macular o inquinar, aun sin quererlo, tanto intenso sueño juvenil… y muy altas conquistas.

Exigencias de la vocación apostólica (I)

 

 Nota sobre los poemas dominicales

           Durante estos últimos seis años. he ido publicando, todos los domingos, poemas relacionados casi siempre con cada evangelio fijado por el Año Litúrgico correspondiente. Digo casi siempre, porque mi intención primera no era el fragmento evangélico de cada día, sino el fragmento evangélico relacionado con el Jesús histórico, que he ido buscando y estudiando todos esos años. Pero, pasado todo este tiempo, veo que he ido traduciendo casi todos los textos dominicales por mis llamados poemas bíblicos, algunos de los cuales vengo repitiendo dos o tres veces, y, a este paso, en adelante tendría que repetirme mucho más. Por lo que, desde hoy, iré publicando, los primeros días de la semana, algunos poemas bíblicos más, aunque no tengan que ver con el fijado por el Año Litúrgico, o algunos otros versos o prosas que tengan que ver con el mundo religioso o eclesial.

***

                                                  Exigencias de la vocación apostólica

(Luc 9, 57-62; Mt 8, 18-22)

A un discípulo que prometió a Jesús
seguirle a donde quiera que fuese,
le contestó, prudente, el Maestro:
Los zorros tienen guaridas y los pájaros nidos,
pero el Hijo del Hombre no tiene
dónde reclinar la cabeza. 
(¡Piensa bien lo que haces!)
El nuevo hogar es el reino de Dios,
la nueva familia de hermanas y hermanos.

Otro, que, al decirle Jesús que le siguiera,
le pidió primero enterrar a su padre.
Deja -tuvo como respuesta-
que los muertos entierren a sus muertos.
Tú ven y anuncia el reino de Dios.
Enterrar a los muertos era y sigue siendo

la mejor obra entre las obras buenas.
El proverbio escandaloso y provocador del Maestro
subraya sobre todo la importancia suprema del reino de Dios.

Un tercer  discípulo, en fin, que, antes de seguirle,
quería despedirse de los suyos,
oyó de labios de Jesús de Nazaret:
Nadie que pone su mano en el arado y mira atrás
es apto para el reino de Dios.
El Maestro evoca aquí el caso de Eliseo,
que estaba arando con doce yuntas de bueyes
e iba detrás de la última.
El profeta Elías pasó junto a él y le cubrió con su manto.
Eliseo quiso despedirse de sus padres, 
pero luego se volvió, sacrificó los bueyes
y celebró con ellos un banquete.
Después marchó tras Elías y se puso a su servicio.
Así dejó el rico heredero su oficio y su familia.
La causa de Dios no admite demora alguna.

 

 

El acierto de Arturo Pérez Reverte

 

                                El acierto  y el éxito del veterano novelista en el programa El Hormiguero de la TV3, el pasado miércoles, fueron rotundos. La gente anda pasándose el vídeo, tres días después. Reverte, que fue a presentar su libro, acabó presentando toda la política española actual, desde un fondo de vivencias (reportero de guerra en los países más peligrosos del mundo) y de muchas y muy selectas lecturas, además de su talento natural y de un raro y excelente, audaz y desinhibido modo de hablar: Sánchez y su gobierno, Zapatero y sus lobbys, Feijóo y su cortejo, Diaz, Iglesias, Errejón,  Álvarez de Toledo, Rufián, PNV… todos recibieron su sacramental merecido.

También los políticos internacionales: Trump, Putin… Donde no estoy de acuerdo es en su juicio sobre Europa, descartada demasiado pronto como terminada o como inexistente. Es cierto que en la actual confrontación de potencias militares no existe, al no contar con una defensa propia. Pero eso no es todo en un futuro medio. Además,  Europa no es un imperio, que nace, crece y desaparece. Fueron imperios algunos de sus Estados miembros, pero  la actual Unión, que pronto recuperará a Gran Bretaña, está comenzando a andar, ni siquiera está completa, puede un día tener una apropiada defensa, y si todo lo hacemos bien, puede en un futuro no ser un imperio, ni falta que le hace, pero sí ser una Unión de Estados ejemplar.

A la ausencia de un Parlamento cabal en la España sanchista, la prensa escrita, radiofónica y televisiva pueden hacer, velis nolis, sus veces. Como esta vez Arturo Pérez Reverte, avezado reportero y novelista ilustre en El Hormiguero. 

Necrópolis «visigodas» en Navarra y Álava (y IV)

 

                            Nuestra próxima excursión es, pues, la necrópolis de  San Pelayo en la industrial villa de Alegría-Dulantzi, con cerca de 3000 habitantes, dentro de la Cuadrilla de la LLanada Alavesa. La encontramos pronto al sur del arroyo Arganzubi, cerca de la estación de tren y de la urbanización de villas ajardinada, gracias a un panel didáctico colocado a la vera de la Avenida de Nuestra Señora de Aldaia (en dirección a su cercana ermita), que se abre amplio paso entre dos grandes industrias. A 400 metros del Itinerario de Antonino, llamado camino romano.

Pero, tras el panel, y antes de las naves industriales queda un resto de campiña viva con varias fincas donde se cultiva el cereal. Avanzamos por un rastrojo y luego por una pieza  que se empina de este a oeste, recién bravanada, que en las crónicas aparece como colina, colina mínima, y que recorremos de un lado a otro, a pesar de la dificultad del terreno. Vemos desde aquí, el cercano cerro  Henaio, donde estuvo el castro de la Edad de Hierro, que lleva su nombre, que visitamos hace tres años, pero que tal vez tiene poco que ver, o sí,  con la necrópolis de los siglos VI y VII.

Todo comenzó en 1917, cuando el joven Felicísimo Pérez de Arriluce araba la tierra con un arado y dio, sin saberlo, con en un sarcófago de piedra, que era la tumba de un adolescente o  adulto de pequeña estatura.  Cuba y tapa de piedra acabaron en la cuadra de la casa, y la cuba  sirvió de pesebre para los animales. Posteriormente, rota la cuba, la familia entregó a los arqueólogos la tapa de la sepultura. Con el tiempo fueron apareciendo muchos restos, sobre todo tras la llegada del tractor, algunos de los cuales se guardaron y otros se perdieron. El arqueólogo alavés Aitor Iriarte Kortázar pateó y estudió el terreno desde el año 1990, en distintas ocasiones, recogió numerosos objetos, y en en 1997 Azcárate hizo una prospección mayor y recogió nuevos materiales. Entre todos apilaron 13 puntas de lanzas, 4 hachas arrojadizas (franciscas), cuentas de vidrio, muchas cerámicas germánicas modeladas, dos anillos de bronce, lascas de sílex,  maderas claveteadas de ataúdes  con muchos clavos, y hasta sigillata hispánica tardía. Numerosos huesos fueron apareciendo desde 1917 hasta las últimas excavaciones.

Azcárate  mantiene sobre San Pelayo la misma tesis que sobre Aldaieta. Iriarte, en cambio, que extiende la misma opinión sobre las dos necrópolis, escribe: Los inhumados en las necrópolis son soldados y sus familias, establecidos en pequeños asentamientos, sin gran significación urbanística, pero dotados de una fuerte composición defensiva. (…) Se podría plantear la existencia en esos puntos de guarniciones, controlando la línea fronteriza con el reino visigodo.

En uno y otro caso, no serían necrópolis visigodas. Serían vascones que vivían y eran sepultados al modo franco-aquitano, o soldados francos que ocupaban, siquiera provisionalmente, unos territorios de la Hispania goda, en los siglos VI y VII,  que un día se llamarían Navarra y Álava.

 

Necrópolis «visigodas» en Navarra y Álava (III)

 

                      Dejemos ahora a un lado otras necrópolis menores en el País Vasco, como la de la ermita de Santa María de Finaga (Basauri) Vizcaya),  o la de Los Goros (Hueto Arriba,  Álava), y  vayamos a las dos grandes referencias en nuestro vecino territorio alavés, en lo que hace a necrópolis «visigodas», que son la de Aldaieta (Nanclares de Gamboa) y San Pelayo (Alegría-Dulantzi.

Descubierto el cementerio el año 1987, en una de las orillas meridionales del embalse de Ulíbarri Gamboa, sobre el río Zadorra, un año más tarde que el descubrimiento del de Buzaga, en Elorz (Navarra), tenía 100 tumbas en tierra y, probablemente, muchas más en lo que hoy es agua embalsada.  Varios arqueólogos, y en especial Azcárate, el arqueólogo director de las excavaciones, han escrito mucho no solo sobre la realidad del yacimiento, sino también, y sobre todo, sobre su interpretación.

En una de nuestras excursiones a parajes cercanos al embalse -playas de Garaio, Landa, Marieta…-, tomamos el carretil que bordea buena parte del mismo a fin de  llegar al yacimiento y nos acercamos al pueblecito de Nanclares de Gamboa – Langara Gamboa, pueblo costero, al sur del bello lago, con menos de veinte habitantes. Tiene una iglesia alta, subida a un altirón, hoy vendida a un particular, y en su entorno un ramillete de casas-jardín. El recodo del embalse más cercano al pueblo es un refugio bullicioso de aves de paso. Nos encontramos con una señora que vive en la parte baja, en la antigua casona parroquial, y nos indica el camino hasta la necrópolis, un camino áspero y bastante alejado del lugar. Volvemos para atrás, al otro lado de la montaña y, al ver abierta la puerta que conduce al Club Náutico de Álava, Aldayeta,  seguimos adelante en busca de información. Un pequeño paraíso perdido, silencioso y misterioso en este sábado por la tarde. No hay nadie a la vista y entramos en el recinto, donde encontramos, en la primera sala, a un grupo que juega a las cartas. Parecen ser los únicos. Se sorprenden de que hayamos entrado sin ser socios, les decimos qué buscamos, y dos de ellos nos acompañan y nos señalan la dirección de la necrópolis (mejor, de lo que fue en su día), pero nos advierten de la dificultad de llegar hasta ella, en el límite de la tierra con el agua del embalse. Caen una gotas y, a pesar de ellas, nos ponemos en camino. que nos mete en el bosque. Pero pronto, y después de haber leído todo lo que hay escrito en la red sobre Aldaieta, nos damos  por perdidos, estamos mojándonos y la tarde va de capa caída. Así que, tras llamar al Club para que nos nos abran la puerta, que nosotros encontramos abierta por casualidad, volvemos  de nuestro intento por llegar a ver el sitio exacto de la famosa necrópolis.

El caso es que durante las excavaciones que duraron siete años,  bajo la  dirección de Azcárate, se encontraron un 60 por ciento de enteramientos de varones y mujeres de todas las edades, desde el siglo VI a comienzos del VIII, con ajuares de todo tipo de  armas: 60 puntas de lanzas de hierro; 20 espadas de corte de un solo filo (scramasaxes), utilizadas en el norte de Europa; 30 hachas de combate, llamadas franciscas (francesas);  diversas cerámicas; vasos de vidrio, de tradición romana… Los ajuares de los varones eran mucho más importantes que los de las mujeres. Aparte de las tumbas individuales, se encontraron también fosas colectivas e hileras superpuestas de restos humanos, tal vez familiares. En el cercano Alto de Espikuletxe se descubrieron restos de un castro fortificado, pero no hay certeza entre los arqueólogos de que fuera el poblado correspondiente a la necrópolis.

Estudios de ADN llevados a cabo por el Departamento de Genética, Antropología Física y Fisiología Animal de la UPV, en 2008, demostraron que era grande la relación familiar entre los aquí  enterrados y que el sustrato genético de la población de Aldaieta se enmarca  dentro de la variabilidad que presentan las poblaciones naturales de la cornisa cantábrica y del eje atlántico, lo que indica la existencia de flujo génico entre estos grupos humanos de ´´épocas antiguas.

El arqueólogo alemán H. W. Böhme llegó a pensar que se trataba del enterramiento de los soldados francos del ejército de Childeberto I y Clotario muertos en la batalla, tras la expedición del año 541.  Azcárate, en cambio, afirma, una y otra vez, que se trata de una sociedad vascona muy semejante  a la más próspera de la Europa tardo antigua, cuya industria armera era propiamente alavesa. Para lo cual aduce la existencia de la próxima ferrería de Bagoeta, a solo 4 kilómetros, y descubierta también por él.

Necrópolis «visigodas» en Navarra y Álava (II)

 

                             En 1986, Juan María Martinez Txoperena y  J. M. Pastor Elorriagaren descubrieron en el término Buzaga, de Elorz, una necrópolis, de 100 metros cuadrados, muy deteriorada por el  continuo cultivo del terreno y el largo saqueo de los clandestinos. La excavaron y estudiaron después  Agustín Azcárate, Castiella, Beguiristain, Medrano y Ramos. En los ajuares de las tumbas fueron encontrando 21 lanzas, 20 cuchillos, varios scramasaxas, varias puntas de flecha, dos puñales, siete placas de cinturón, una veintena de hebillas arriñonadas de cinturón…

En el término de Sansurdin-Gomacin, de Puente la Reina, Beguiristain estudió en 1995 tres tumbas de  entre los siglos VI-VIII, correspondientes a un varón joven, una mujer y un niño, tal vez un neonato. En ellas encontró una punta de lanza rota de hierro, una hoja de cuchillo de hierro, dos fragmentos de aro, un pendiente y un anillo de cinta plana.

Casualmente,  durante unas labores en el  campo  de Arróniz, se encontró una placa en bronce de cinturón visigodo (s. VI-VII), con hebilla fija rectangular y aguja escutiforme decorada con motivos geométricos, y la placa con dibujos incisos que representan dos caballos. Fue donada al Museo de Navarra. Tras la invención, Maluquer de Motes llevó a cabo una inspección in situ, pero sin que pudiera aportar nada nuevo.

Manuel Medrano Marqués nos dio a conocer en los años 2001 y 2002 los yacimientos de Tudején y Sanchoabarca,  descubiertos en 1997, donde encontró placas de cinturón, agujas de hebillas y hebillas de cinturón, broches de placa escutiforme, osculatorios (removedores de perfume) de bronce, ponderales (pesas) del mismo metal, sortijas, una cruz pata visigoda de bronce, todo ello de  los siglos VII y VIII;  monedas musulmanas, y hasta restos de una iglesia o monasterio cristiano y necrópolis aneja.

Con motivo de la modernización del regadío de Ablitas, se encontró el año 2008 una necrópolis de 200 metros cuadrados y 38 sepulturas, correspondientes a los siglos VI, VII y VIII. Eran fosas simples, con los cadáveres en decúbito supino, orientados hacia Occidente. Con diversos fragmentos cerámicos, pero sin ajuares  funerarias, como en la necrópolis precedentes.

Necrópolis «visigodas» de Navarra y Álava (I)

 

                                  Entre los años 407-409, dos miembros de la aristocracia local pamplonesa, Dídimo y Veriniano, reclutaron un ejército de siervos rústicos y lograron detener la penetración de los suevos, álanos y vándalos en los puertos del Pirineo, pero pronto lograron estos expandirse por toda Hispania. El año 449, los suevos depredaron las Vasconias. En el  valle medio del Ebro hubo sublevaciones de bagaudas, colonos y esclavos, a veces procedentes de territorio vascón que se rebelaron contra los dueños de los grandes latifundios. Los últimos emperadores romanos enviaron expediciones militares, que en la segunda parte del siglo fueron confiadas a tropas visigodas aliadas del Imperio. Desde el año 472, los visigodos controlaron la provincia romano-hispana tarraconense. La presión de los francos obligó al reino visigodo, que tenía su capital en Toulouse,  a abandonar las Galias y a internarse en Hispania. Fue decisiva la batalla de Vouillé, cercano a Poitiers, el año 507, en la que el rey franco Clodoveo venció al rey visigodo Alarico II (484-507), que murió en la batalla.

Fueron constantes luego las luchas de los reyes godos hispanos contra  irrupciones y rebeliones de vascones, que tomaron parte también en los frecuentes litigios internos de la tormentosa monarquía goda. En el año 581 el rey Leovigildo fundó la ciudad de Victoriaco (Vitoria o Iruña-Veleia),  y en el año 621 el rey Suintila la ciudad de Ologicus (Olite), ciudades de la retaguardia goda.

En julio de 1895, se descubrieron en el término de Argaray, de Pamplona, cerca de la actual plaza de toros, restos de una necrópolis de tiempos visigodos, de la que había memoria desde el siglo XVII, al llevarse a cabo las obras para la conducción de agua desde Arteta a Pamplona. La estudiaron los ilustrados Florencio Ansoleaga y Juan Iturralde y  Suit. Era un centenar de tumbas excavadas en tierra, revestidas de lajas de piedra, con los cadáveres en decúbito supino mirando hacia Poniente. Había también una fosa circular común. En el espacio de la necrópolis encontraron dos monedas de oro del reinado de Suintila (Saldaña y Zaragoza), numerosas hebillas de hierro y bronce, placas de cinturón, agujas de bronce, un brazalete del mismo metal, zarcillos de bronce y plata, sortijas de plata, bronce y oro, cuentas de collar de vidrio o pasta vítrea y otros objetos de adorno; armas (también en sepulturas de mujeres y niños): cuchillos, puntas de lanzas y flechas, conteras de bronce, hoz de hierro, 3 scramasaxas (nombre inglés de un cuchillo sólido, de un solo filo), y diversas cerámicas.

En 1965, en el número 4 de la vecina calle Amaya, se descubrieron dos tumbas con solo huesos, que María Ángeles Mezquiriz juzgó como pertenecientes a la parte oriental de la necrópolis descubierta en 1895.

Semillas de paz y esperanza

                       En el décimo aniversario de la institución por el papa Francisco de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, este año con el lema que preside esta entrega,  el papa León XIV ha querido enviar al mundo un mensaje  esperanzador. Comienza recordándonos que el Espíritu de Dios, al decir del profeta Isaías, es capaz de transformar el desierto, árido y reseco en un jardín, lugar de descanso y serenidad, donde habitará el derecho y la justicia morará en el vergel, y la obra de la justicia será la paz, y el fruto de la justicia la tranquilidad y la seguridad para siempre.

Palabras proféticas que caen como  agua fresca de verano sobre una Europa arrasada por los incendios, atormentada por la guerra  de Ucracia y de Gaza, y  dudosa y escéptica por la nueva política  norteamericana que domina y degrada todo Occidente. No digamos sobre las tierras más pobres y sufridas de otros continentes.

Pero en  este tiempo ecuménico de creación, que este año del Jubileo se extiende del 1 de septiembre al 4 de octubre, será necesaria no solo la oración, sino la voluntad y las acciones concretas que hagan posible la caricia de Dios sobre el mundo, como reza la célebre encíclica Laudato si, que fue el punto de partida de la Jornada.

Injusticias sin cuento, violaciones del derecho internacional, desigualdades, codicias, deforestaciones, y sobre todo guerras atroces destruyen la naturaleza y afectan sobre todo a los más pobres, marginados y excluidos.

Recogiendo lo más enjundioso de la citada encíclica de su predecesor, el papa actual nos dice que es hora de que las palabras de todos pasen a los hechos, y elogia particularmente la iniciativa de Francisco Borgo Laudato sí, en Castegandolfo (proyecto de educación en ecología integral), deseando finalmente que esa ecología sea cada vez más elegida y compartida por todos.

 

 

 

¿La crisis de Occidente?

 

               Publica estos días en The Objective el superempresario argentino y pensador, de ascendencia judía, Martin Varsavsky, un artículo muy polémico sobre la izquierda y la derecha, que dará mucho que hablar y que escribir.  El cofundador de Prelude Fertility, la red más grande de clínicas de fertilidad en los Estados Unidos de América, y fundador de Overture Life o de Gameto, recuerda la tasa de natalidad española de 1/2 hijos por mujer, parecida a la italiana  o la portuguesa,  o la decreciente norteamericana, ahora de 1/6, y  afirma que es la primera vez que sin guerras ni pestes, una civilización empieza a reducir su población de forma voluntaria.  Y aporta el dato significativo de que, el año pasado, 2024, solo Nigeria tuvo más bebés que Estados Unidos y la Unión Europea juntos.

Conviene conocer estos datos ahora que todos hablamos de migraciones-emigraciones-inmigraciones y nos quebramos la cabeza buscando soluciones donde no las encontramos.

Según el colaborador del antisanchista digital español, Occidente está atravesado por una culpa auto-suicida: Nunca antes una civilización había deseado  dejar de reproducirse voluntariamente. Caemos porque no creemos en nosotros mismos. Donde hay orgullo, hay hijos. Donde hay culpa, hay vacío. 

¡Hasta septiembre!

 

                       Los calores, los exámenes, las vacaciones, los viajes… Lo de cada año como motivo para entornar las páginas del cuaderno de bitácora.  Pero este, hay mucho más: una situación política en España más que degradada: caótica, donde todo es mafia o lo parece; donde todos podemos pasar por mafiosos, al menos por omertà. El primer responsable es Pedro Sánchez y su gobierno. Pero hay otros corresponsables también. Desde la Transición no conocíamos nada parecido, y, aún antes, nos costaría dar con un tiempo peor.

Me quedo leyendo el último libro de Antonio Elorza: Pedro Sánchez, visto por sí mismo: Anatomía de un dictador.

Esta vez, concreto un poco más:  ¡hasta el 1 de septiembre (s. D. q.)!