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¿Qué queda de la teología de la liberación? (II)

 

                         Durante  las primeras cuatro Conferencias Generales del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe, pero especialmente durante la V, celebrada en Aparecida (Brasil) (2007) quedó patente cómo la fe del pueblo pobre es el punto de partida no solo de la Teología de la liberación, sino de la Iglesia latinoamericana allí reunida. El hecho mayor latinoamericano  sigue siendo, hoy como ayer, una conjunción de fe y pobreza. Lo que resulta incompatible tanto con un espiritualismo desencarnado y ahistórico como con una lectura de la realidad pretendidamente consistente por aconfesional o laica.

 Se recuerda en primer lugar que el análisis de la realidad -ver, juzgar y actuar- implica contemplar a Dios con los ojos de la fe superando la asepsia formal de cualquier metodología, porque lo que nos define no son las circunstancias de nuestra vida, por dramáticas que sean, sino ante todo el amor recibido del Padre gracias a Jesucristo por la unción del Espíritu Santo. La fe es un principio operante que, siendo activo desde el punto de vista existencial, también lo es desde el punto de vista cognoscitivo.

En el primer mundo, y sobre todo en la Europa occidental, algunas propuestas que entienden que la teología de la liberación es un exceso de compromiso a favor de la justicia, priman la unión con Dios en lo más íntimo de uno mismo -la mismidad, la hondura, el fondo del ser…-, o con el Todo, el Absoluto o el Océano de la Unidad Infinita. ¿Un Dios sin rostro, no «personal»? Pero descuidan la solidaridad con los últimos de la tierra como mediación para el encuentro con el Dios de Jesús de Nazaret, que era para él mucho más cercano que la mismidad, que el Todo, el Absoluto o el Océano de la Unidad Infinita. Y nunca desentendido de los pobres y los últimos de su pueblo.

¿Ducado de Vasconia?

 

                        Volviendo un rato a los visigodos, me topo con el viejo cliché del Domuit vascones, que jamás aparece en las fuentes de la época y al mitologema del Ducado de Vasconia, que nunca existió. Me encuentro, por ejemplo, con un texto del viejo Barandiarán, que quiere, además, enlazar tal Ducado inexistente con el incipiente Reino de Pamplona.

No existió una Ducado de Vasconia. Tal Ducado fue un instrumento del dominio carolingio, a finales del siglo VIII y fue el inicio de la integración de Wasconia (Gascoña o Gascuña) al reino franco. Solo se conocen dos duques de los wascones: Genial, impuesto a los mismos por los reyes merovingios en 602, y el duque sajón Aigina, en 636, en la marca del reino franco, asociado al gobernador de Burdeos o de Tolosa.

 

Movilización social en la Transición

 

                                 Ayer, en el salón de actos del Museo de Navarra, el doctor Adrián Almeida, profesor de la UPV, nos habló sobre Una sociedad en transformación. La movilización social durante el tiempo de la Transición, dentro del ciclo de cuatro conferencias y mesas redondas, organizado por el Archivo Contemporáneo de Navarra.

Partiendo de la realidad social en Navarra en los años sesenta, el ponente describió bien la curva de sucesos sociales y políticos de los sindicatos y partidos políticos revolucionarios, navarros, incluida la llamada Izquierda Abertzale -programas, huelgas, protestas, divisiones y contradicciones- hasta su rotundo fracaso político en las elecciones de 1977, piedra de toque para que se desinflara toda una larga marcha hacia la revolución soviética, rusa o china, y se abriera la posibilidad de llegar, mucho más modestamente, a la libertad democrática de un Estado de Derecho, de manos del Partido Comunista de España y del Partido Socialista Obrero Español. O, en el lado separatista, de manos de Herri Batasuna (teledirigida por ETA). continuando el pulso, político y terrorista, con el Estado español, hasta la derrota militar de 2011.

Eché en falta una atención mayor al terrorismo de ETA y sus consecuencias en los años setenta, dentro del contexto de la Izquierda Abertzale, y al papel jugado por la Iglesia navarra, especialmente el clero joven, por esas fechas. Tuvimos también que soportar al mismo tiempo  y durante todo el tiempo de la conferencia, la versión habitual nacionalista de Estado por España, palabra maldita al parecer, que es como, si para evitar el nombre de Euskadi, habláramos siempre de Comunidad Autónoma -¿cuál?-, o, si para evitar el nombre de Pamplona, pronunciáramos siempre el nombre de Municipio -¿cuál?-. Cosa de fanáticos y sectarios.  O algo parecido.

Ángel Víctor Torres

 

                      Me quedo un rato por la tarde viendo en la 4 el programa de Risto Meijide. Hablan del ministro canario de Administración Territorial. No tengo afición ni aversión a este señor, que, por otra parte, me parece un hombre más del sanchismo, sumiso y leal a su jefe y señor, sin originalidad alguna, como todos ellos. Los presentadores y presentadoras del programa desgranan, entre risas y mofas, el extenso informe de la UCO sobre las frecuentes y estrechas relaciones de Aldama, Ábalos y Koldo con este hombre, donde se encuentran algunas de las expresiones más soeces e irreverentes de nuestro vocabulario. Qué asco.

Luego sale el ministro, en una caótica comparecencia, donde fallan técnicos, micrófonos,  y hasta la luz, y a duras penas se impone el irritado protagonista. Dice y redice, grita y repite su inocencia, y nos quiere convencer de que la UCO no encuentra nada delictivo en su conducta, y que, contra lo que dijeron sus enemigos -él habla también como un enemigo- del PP y de VOX, no hay en su curriculum de presidente de la autonomía canaria ni mordidas, ni mujeres explotadas en pisos, etc., etc.

Mientras le arreglan los micrófonos y vuelve la luz al ministro, el programa de Risto conecta con una guapa y elocuente diputada del Parlamento de Canarias, que  interrogó en su día al expresidente, en la Comisión autonómica sobre la corrupción, y nos va diciendo, pe a pa, cómo mintió el político socialista, que dijo, una y otra vez, no conocer o conocer ligeramente a sus compinches hoy investigados y llamados próximamente a juicio. Y, lo que es peor, cómo el ex presidente canario presionó a unos y otros todo lo que pudo para que hicieran lo que le pedían sus compañeros Aldama, Ábalos y  Koldo  sobre la compra de mascarillas.

Me quedo con la impresión intensa de que esta gente, ante la sospecha, la acusación o el acorralamiento, se defienden sosteniendo la menor moral posible: si no hay mordidas evidentes, crujientes casi, y si no hay mujeres maltratadas en pisos…, que ya parece mucho, lo demás importa poco; todo lo demás es falsa acusación, bulos o fango de la fachosfera. No entra en la moral.

De ejemplaridad, que es la virtud casi profesional de todo político, ni sombra.

«La infiltrada» y «Un fantasma en la batalla»

 

                                Acabo de ver las dos películas sobre el mismo tema y casi seguidas. De dos directores españoles: Arantza Echeverria (2024) y Agustín Diaz Yanes (2025). Las dos, excelentes. Las dos, plenas de éxitos. Las dos tan parecidas: solo que la protagonista es en la primera una policía nacional, y en la otra, una guardia civil. Y la dos tan necesarias: para las víctimas del terror etarra, para los que lo sufrimos y para los que no. Para España y para la historia de la civilización, de la moral.

Qué pereza, ay, y qué inútil entrar ahora en mayores pormenores… Qué enhorabuena tan grande para los directores, los productores, las actrices, los premiadores. Qué alegría, por Dios…

La nueva «papisa» anglicana

 

               El viernes 3 de octubre pasado fue nombrada arzobispa de la diócesis primada de la Iglesia de Inglaterra Sarah Mullaly, la primera mujer desde que San Agustín llegó a Kent desde Roma el año 597. Y se convirtió, por vez primera también en prima inter pares de los primados de la Comunión Anglicana, conformada por 85 millones de fieles, repartidos en 165 países.

Enfermera de profesión, de 63 años y madre de dos hijos, llegó a formar parte del Gobierno de Tony Blair, como directora de Enfermería del Servicio Nacional de Salud. En 1998 comenzó a estudiar teología y fue ordenada en 2002 y se dedicó a trabajos pastorales en varias parroquias. En 2015 -primer año en que la Iglesia Anglicana ordenaba mujeres obispas, tras ordenarlas  sacerdotes ya en 1994-, fue nombrada obispa de Exeter y consagrada por su predecesor en Canterbury, Justin Welby. Y entró a formar parte de la Cámara de los Lores junto a otros 26 obispos En 2017 fue nombrada obispa de Londres, la tercera diócesis anglicana más importante. Tras el visto bueno del primer ministro Starmer, recibió la aprobación final del rey Carlos III, Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra. El 28 de enero, se celebrará la confirmación de sus elección en la catedral de San Pablo en Londres, cuando se convertirá legalmente en arzobispa de Canterbury, entronizándose en esta catedral el siguiente 25 de marzo.

Llega Sarah Mullaly a tan alto pedestal tras la crisis del año pasado, cuando su predecesor Welby dimitió al asumir no haber sido contundente contra el pederasta John Smyth, un abogado canadiense referente en el ámbito de los campamentos eclesiales, fallecido en 2018 en Sudáfrica.

Pero su nombramiento no ha sido recibido pacíficamente en todas partes, sobre todo por la Conferencia Global del Futuro Anglicano (GAFCON), creada en 2008, acaudillada por el presidente de la Iglesia Anglicana de Ruanda, Laurent Mbanda, y por la Comunidad de Iglesias Anglicanas del Sur Global, 12 provincias de África, América del Sur y Oceania. Hay que recordar que dos tercios de la Confesión Anglicana se encuentra en África, mientras en la fundadora Inglaterra solo un 12 por ciento se identifica como creyente anglicano. Los dos movimientos conservadores, pero también otros pastores y obispos de otras partes del mundo, consideran  el nombramiento de Mullaly una deriva liberal, que comenzó con la ordenación de mujeres,  y siguió con la acogida, bendición y hasta ordenación de homosexuales, y otras prácticas que tienen por contrarias y desleales a la tradición anglicana y a la Biblia. De Sarah Mullaly ha llegado a escribir Mbanda que ha promovido enseñanzas antibíblicas y revisionistas con respecto a matrimonio y la moral sexual. 

Fuentes africanas de la Comunión hablan de una posible fundación de una nueva Comunión Anglicana Global, separada de la actual, tal vez con ocasión de la visita de la nueva «papisa» anglicana a la catedral anglicana de Abuja (Nigeria), la próxima primavera.

¿Qué queda de la teología de la liberación? (I)

 

                     Ahora, hace un año, fallecía en su Perú natal el teólogo Gustavo Gutiérrez (1928). La historia de la teología contemporánea está marcada por la doctrina de este sacerdote peruano, que al final de su vida, ingresó en la orden dominica. Pocos como él supieron considerar unitariamente, partiendo de los preferidos de Jesús -los parias y crucificados de todos los  tiempos- la salvación y la liberación, Dios y la historia, ortodoxia y ortopraxis, vida y muerte, contemplación y subversión, iniciativa divina y libertad humana, justicia y gratitud.

Pocos también como él fueron sometidos a tantas y tan graves sospechas sobre la calidad y ortodoxia de sus escritos, sobre todo durante el pontificado de Juan Pablo II, de que la suya era una aportación infectada de marxismo, materialismo y anticristianismo, disparate que él siempre negó certeramente. Siempre negó también que su teología hubiera querido ser un constantinismo de izquierda, utilizando ideológicamente la fe, y subrayando a la vez la importancia de  emplear la mediación socio-analítica en el quehacer teológico, más allá de filias y fobias marxistas.

Así, por ejemplo, Gutiérrez  englobó  la lucha de clases en un marco mucho más amplio, el del conflicto social, bien interpretado por las ciencia sociales y modificándolo, cuando sea necesario, por la visión cristiana de la vida. Lo que quiere decir que no hay por qué proclamar o tener que admitir que la lucha de clases sea el motor de la historia, o aceptar el odio como el  mecanismo dinamizador de las masas, o renunciar a la ley del amor universal.

Más bien significa proponer y defender, en este punto capital y en otros, un proyecto de liberación integral, es decir, estructural: económico y político, pero también antropológico, cultural, teológico y espiritual.

1 de noviembre

 

Uno de noviembre, mes
de los difuntos,
y de todos lo santos
-¿cuántos?-
juntos.

 

¿Es
que aquí, y siendo tantos,
¿no hay mortal que se condena,
y Dios de todos se apena,
nos purifica y… punto?

 

¿Habrá alguien que prefiera
la muerte contra la vida
en la contienda final?
¿La nada desvanecida,
fruto del reino del mal?

 

Uno de noviembre, mes
de los difuntos,
y de todos los santos
-¿cuántos?-
juntos.

 

 

 

 

 

Pedro Sánchez en el pupitre

 

                                 No esperábamos gran cosa, ni poca, de la presencia del presidente del Gobierno en la comisión Koldo del Senado. Y hasta temíamos lo que acabó sucediendo. El reo estaba alto y los acusadores, bajos. Sánchez contaba con todos sus socios, excepto (PNV y BNG (que, fieles, no quisieron participar en lo que todos ellos llaman circo y comisión de difamación). Pero los sumisos representantes de BILDU, ERC y su servilísimo del PSOE le dieron la pátina progresista y protectora, que le confortó mucho durante las cinco horas de interrogatorio. El vocero de JUNTS quiso representar, vehemente, el nuevo momento de relaciones de su partido con el sanchismo, pero sus muchos pactos anteriores y su catalanismo agradecido le impedían aparecer como un verdadero opositor.

María Caballero, de UPN, y el portavoz de COALICION CANARIA, con su moderado buen tino,  fueron los más eficaces, -así lo han reconocido casi todos los medios-, y le sacaron las respuestas más comprometidas al presidente.  VOX, como siempre, fue su mejor aliado. Y el altavoz del PP, que tiene arrestos, tal vez genéticos de su tatarabuelo Mariano José de Larra, lo hubiera hecho mucho mejor, algo más contenido, si no hubiera intentado todo el rato imitar y hasta superar a los fiscales norteamericanos de las películas.

Pero el factor principal, ya se sabe, era el mismo Sánchez, acostumbrado a mentir, engañar, ocultar, disimular, y sobre todo a dar garrotazos goyescos al enemigo, que nunca es solo adversario. A un amoral  político, como es él. no se le rinde con la verdad, la veracidad o la verosimilitud: él está por encima de todo eso. Y cuando no puede responder, se blinda con el que yo sepa, no; no me consta; no me acuerdo; no lo sé…, pero raramente sin atacar de rondón al enemigo sacando a colación hechos probados o no, juzgados o no, fechorías, infundios, chascarrillos, que producen impresión en el auditorio y hace olvidar la acusación o el interrogante primeros: el argumento y tú más del argumentario popular, donde siempre gana el que más grita, el que más se ríe o el que pega el último.

Ninguna comisión parlamentaria, en lo que nosotros conocemos, ha añadido un gramo de verdad judicial a ninguna de las causas en juego. Después de esta comparecencia, estamos donde estábamos. Pedro Sánchez sigue siendo el trilero de antes, eso sí, ahora con gafas Dyor y alguna posibilidad más de tener que responder en algún tribunal: algo es algo. La España política, dividida, fragmentaria, acanallada, también más confirmada que nunca.

Dejémonos de gruesos vocablos y de juicios rotundos y definitivos. Es lo que hay.

De mi Archivo adolescente (XIV)

 

                           Desde  Uztárroz, su pueblo natal, donde su padre era secretario del ayuntamiento, me escribe a Mañeru, el 12 de septiembre de 1957, mi amigo Eduardo García Armendáriz, de un curso superior al mío en la facultad de teología de Comillas.  Me supone calmado tras la victoria conseguida en el trance que me deparó la Providencia. Y, muy providencial él, añade: El Señor sin duda ninguna ha permitido la prueba y te ha dado gracias para superarla. Nos hace falta siempre y sobre todo en estos casos mucha fe para ver la mano de Dios en tanto absurdo y equivocación de los hombres. ¡Somos tan chiquillos y hacemos tantas chiquilladas!

Me dice que tiene ganas de hablar con el P. Prefecto de la virtud de la sinceridad, que a él tanto le gusta. Cree que los superiores habrán obrado con recta intención, pero está tan claramente manifiesta la ligereza de su conducta, que duele mucho cuando se tiene que soportar en nuestras propias almas sus consecuencias. En fin, si es verdad que todo es gracia, la postura más cristianas es bendecir al Señor que, a pesar de todo, es tan bueno con nosotros.

No sabe todavía si he descartado la posibilidad de Salamanca y piensa que la causa de esta prueba ha sido mi excesiva buena voluntad y buenísimo corazón, o mi buenísima voluntad no controlada en algunas ocasiones. Me pregunta por mi madre y me dice que todo lo ocurrido es la mejor preparación para ese Sacerdocio que tú sueñas, con ansia de redimir a la clase obrera. Dolor y pobreza son los mejores medios, con la gracia del Señor, para redimir a esos hombres que saben tanto de lo que es sufrir y padecer … (aquí, una palabra ilegible). 

Y me despide con un abrazo en Xto, deseándome que el Señor aumente mis ideales de entrega a los pobres y que me ayude a sufrir con alegría.