La nueva «papisa» anglicana

 

               El viernes 3 de octubre pasado fue nombrada arzobispa de la diócesis primada de la Iglesia de Inglaterra Sarah Mullaly, la primera mujer desde que San Agustín llegó a Kent desde Roma el año 597. Y se convirtió, por vez primera también en prima inter pares de los primados de la Comunión Anglicana, conformada por 85 millones de fieles, repartidos en 165 países.

Enfermera de profesión, de 63 años y madre de dos hijos, llegó a formar parte del Gobierno de Tony Blair, como directora de Enfermería del Servicio Nacional de Salud. En 1998 comenzó a estudiar teología y fue ordenada en 2002 y se dedicó a trabajos pastorales en varias parroquias. En 2015 -primer año en que la Iglesia Anglicana ordenaba mujeres obispas, tras ordenarlas  sacerdotes ya en 1994-, fue nombrada obispa de Exeter y consagrada por su predecesor en Canterbury, Justin Welby. Y entró a formar parte de la Cámara de los Lores junto a otros 26 obispos En 2017 fue nombrada obispa de Londres, la tercera diócesis anglicana más importante. Tras el visto bueno del primer ministro Starmer, recibió la aprobación final del rey Carlos III, Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra. El 28 de enero, se celebrará la confirmación de sus elección en la catedral de San Pablo en Londres, cuando se convertirá legalmente en arzobispa de Canterbury, entronizándose en esta catedral el siguiente 25 de marzo.

Llega Sarah Mullaly a tan alto pedestal tras la crisis del año pasado, cuando su predecesor Welby dimitió al asumir no haber sido contundente contra el pederasta John Smyth, un abogado canadiense referente en el ámbito de los campamentos eclesiales, fallecido en 2018 en Sudáfrica.

Pero su nombramiento no ha sido recibido pacíficamente en todas partes, sobre todo por la Conferencia Global del Futuro Anglicano (GAFCON), creada en 2008, acaudillada por el presidente de la Iglesia Anglicana de Ruanda, Laurent Mbanda, y por la Comunidad de Iglesias Anglicanas del Sur Global, 12 provincias de África, América del Sur y Oceania. Hay que recordar que dos tercios de la Confesión Anglicana se encuentra en África, mientras en la fundadora Inglaterra solo un 12 por ciento se identifica como creyente anglicano. Los dos movimientos conservadores, pero también otros pastores y obispos de otras partes del mundo, consideran  el nombramiento de Mullaly una deriva liberal, que comenzó con la ordenación de mujeres,  y siguió con la acogida, bendición y hasta ordenación de homosexuales, y otras prácticas que tienen por contrarias y desleales a la tradición anglicana y a la Biblia. De Sarah Mullaly ha llegado a escribir Mbanda que ha promovido enseñanzas antibíblicas y revisionistas con respecto a matrimonio y la moral sexual. 

Fuentes africanas de la Comunión hablan de una posible fundación de una nueva Comunión Anglicana Global, separada de la actual, tal vez con ocasión de la visita de la nueva «papisa» anglicana a la catedral anglicana de Abuja (Nigeria), la próxima primavera.