Archivo del Autor: vmarbeloa

El Movimiento Europeo en Navarra (y III)

 

       Tras la intervención del secretario Montolíu, cerró el acto el presidente del Consejo Federal Español, Fernando Álvarez de Miranda. Habló con emoción de los orígenes del Movimiento Europeo en el Congreso de La Haya tras los desastres de la Segunda Guerra Mundial, que destrozó a Europa, porque, si había que hacer Europa, había que hacerla desde abajo. Recordó la constitución del Consejo de Europa y su importancia, porque en él se empieza a plantear la Europa de la libertad y de los derechos del hombre, sin olvidar su papel actual en el procedimiento de incorporación de la Europa del Este a la Europa de las libertades.

Afirmó A. de M. que las fronteras en Europa ya no tienen sentido, si queremos hablar de una Europa federal. Se debe acelerar el proceso de integración, de unificación europea. Los ciudadanos tenemos que crear movimientos de opinión. Hay que crear el espíritu y la fe en una Europa plural. Añadió que, en todo caso, hay que hablar de una Europa de la solidaridad, ya que esta Europa próspera no debe convertirse en un bastión rico que deje de lado a los países subdesarrollados: Si nos unimos a Europa, es para ejercer la solidaridad con los países del Tercer Mundo. La ayuda no debe ser una limosna, sino un concepto de justicia. La causa europea es la causa del hombre libre y demócrata.

Anunció por último el presidente del CFEME que en diciembre se llevaría a cabo en Roma una gran concentración de europeístas para pedir a los jefes de Estado y de Gobierno que en 1993 ya no haya fronteras y no haya más Europa que la de la libertad y la solidaridad,  a la vez que expresó su deseo de que España pudiera estar allí con una amplia presencia de representantes de las distintas Comunidades Autónomas.

El Movimiento Europeo en Navarra (II)

 

   Aprobados los Estatutos, el presidente provisional, Javier Arlabán, dio a conocer las entidades jurídicas que formaban parte del Movimiento: Universidad Pública de Navarra, Universidad de Navarra, UNED, Colegio de Médicos, Colegio de Abogados,  Cámara de Comercio e Industria, Confederación de empresarios, Federación Navarra de Municipios y Concejos, PSOE, Euskadiko Ezkerra, Junta de Bardenas Reales, Amigos del Camino de Santiago, Amigos de Leire, Coordinadora de Disminuidos físicos, Unión General de Trabajadores, Comisiones Obreras, Asociación de la Industria Navarra, Ateneo Navarro, Casa de la Juventud, y Revista de Poesía Río Arga.

Anunció la pronta tramitación de la legalizaciónn del  Consejo Navarro como Asociación y la siguiente Asamblea para elegir la primera Junta directiva. Propuso a este respecto la ampliación a cinco de los tres miembros de la Junta Provisional, con la entrada del Colegio de Abogados y del Ateneo Navarro. Propuso asimismo, y fue igualmente aprobado, fijar las cuotas de los socios en 10.000 pesetas anuales para las personas jurídicas y 10.000 para las físicas.

El secretario del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, el catalán Carlos Montolíu, tras felicitar al Consejo Navarro por su constitución, pidió el nombramiento por el mismo de representantes para que acudieran a las reuniones del Consejo Federal Español, que se celebraban en Madrid, y a las del Movimiento Europeo en alguna de las capitales europeas; por ejemplo, a la próxima que iba a celebrarse en Dublín, los dìas 22 y 23 de junio.

Desde el primer momento, un representante del Consejo Navarro asistió regularmente a las reuniones de Madrid.

 

El Movimiento Europeo en Navarra (I)

 

     Todo el año 1989, que fue de elecciones al Parlamento Europeo, estuvimos preparando aqui la constitución del Movimiento Europeo, fundado en 1948, y todavía poco implantado en el conjunto de España. Otro día contaré algunos de los actos más significativos celebrados a lo largo de ese año. Lo cierto es que la constitución formal del Movimiento tuvo lugar el lunes, 14 de mayo de 1990, cuando el presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo (CFEME), Fernando Álvarez de Miranda, ex presidente del Consejo de los Diputados, y el secretario de dicho Consejo, el catalán Carlos Montolíu, pudieron venir a Pamplona y honrar con su autoridad el nacimiento del Consejo Navarro.

En la presidencia del acto, celebrado en el salón grande del hotel Maisonnave, lleno a rebosar, se sentaron el presidente y el secretario del CFEME y los tres representantes de las tres entidades que formaban la Junta Provisional (elegida por sorteo entre las 21 entidades o personas jurídicas (políticas, sindicales, sociales y culturales), además de otras personas físicas, que iniciaron el año anterior  la creación del Movimiento: Javier Arlabán, por la Coordinadora de Disminuidos físicos, y en funciones de presidenrte de la Junta; Gabriel Delgado, por el Colegio de Médicos de Navarra, y Rafael Pachón, por la Unión General de Trabajadores. Entre los asistentes estaban presentes el diputado al Congreso, José Antonio Gayarre; los senadores  José Javier Viñes y Juan José Otamendi, asi como el único eurodiputado navarro, Víctor Manuel Arbeloa.

En el debate previo a la aprobación de los Estatutos, hubo diversas intervenciones relativas sobre todo al art. 2. Tras una aportación del presidente Álvarez de Miranda, el citado artículo quedó así redactado: La finalidad del Consejo Navarro es la de fomentar en Navarra y participar en la constitución de la unión política de Europa, basada en el respeto estricto a los derechos del hombre, de las comunidades naturales y de los pueblos.

Los Estatutos fueron aprobados por unanimidad.

Plegaria-pregón de Cuaresma

 

(Iré redactándolo del domingo al miércoles de ceniza)

                           Cántico de Moisés   (Deut., 32, 1-34)

Ya es hora de volvernos hacia Dios,
la Roca  original que nunca falla,
nuestro Padre leal y nunca pérfido,
el justo y recto en todas sus acciones.

¿No es él acaso el Ser que nos creó,
el que nos hizo ser lo que al fin somos?
¿Por qué le abandonamos, pervertidos,
olvidamos, ingratos, tortuosos?

¿Así le pagaremos sus favores
y el futuro que siempre le exigimos?
El nos hizo su pueblo y su porción,
y nos cuida cual niña de sus ojos.

Como águila que incita a su nidada,
desplegando las plumas de sus rémiges,
así guía el Señor nuestra existencia
por las rutas seguras de la vida. 

Con los frutos del campo nos mantuvo,
con la miel y el aceite de las peñas;
con la leche y la carne de rebaños,
con el trigo y la sangre de las uvas.

Y nosotros, rollizos y turgentes,
rechazamos a Dios, nuestro Hacedor;
despreciamos la Roca que no falla
y nos fuimos tras dioses extranjeros.

A cien dioses ignotos adoramos.
A demonios, no a Dios, obedecimos.
Desleales, buscamos vanos ídolos,
que fueran parecidos a nosotros.

Nuestro Dios pudo entonces destruirnos,
quemarnos hasta el fondo del Seol,
consumirmos de fiebre y mala peste.
reducirmos a polvo sin recuerdo.

Pero ahora no quiere castigarnos,
no sea que se rían de nosotros
sus viejos enemigos, y que piensen
que en sus manos está nuestro destino.

Sabemos que esos dioses no nos salvan,
que sus rocas no son nuestro refugio.
Que no existe otro Dios a nuestro lado
y nadie que nos libre de su aliento.

Sólo Él puede herirnos y sanarnos,
y hasta hacernos morir y revivir;
desenfundar su mano justiciera
o recogerla en su misericordia.

Alégrense los cielos con su Dios.
Aclamadle, naciones, con su pueblo.
Celebremos su fuerza y su poder.
Que es el Dios a quien todos esperamos.

La guerra santa en la Biblia

 

         Cuando hablemos de guerra santa, no echemos toda la culpa, o toda la originalidad histórica, a Mahorma y al Islam. Porque el Profeta y los suyos aprendieron sin duda el concepto de los capítulos del Deuteronomio, 7, 2 ss, y 20, 16-18, y la práctica del libro de Josué, conquistador de la tierra prometida, que manaba leche y miel: Israel, como pueblo elegido y consagrado a Yahvé, pueblo de su propieddad, santo y separado, purificado de toda presencia pagana.

Ese primer modelo ha sido muy influyente en la historia de la cristiandad. Casi hasta nuestros días.

Euskadi no fue independiente en 2004

 

     La verdad es que, si Xabier Arzallus leyera la mayoría de los comentarios de los diarios digitales, y  aun no digitales, tras su muerte, saldría convencido de cuán acertado estaba cuando previó que pasaría a la historia como un malvado. La opinión pública española no le ha perdonado su antiespañolismo, tan propio de carlistas renegados como él mismo, los Arana Goiri o Garaicoechea; su estrambótico eugenismo vasco, y sobre todo sus complacencias con ETA, sus pactos con ETA, así como su  insensibilidad inhumana ante las víctimas de los terroristas nacionalistas vascos, sus hermanos de raza.

Pero todos sus enemigos han olvidado, por lo visto, su frustrada adivinanza, varias veces repetida, de que que Euskadi sería independiente el año 2004, justo el año en que fue desbancado de la presidencia del PNV-EAJ por un joven nacionalista, no separatista, Josu Jon Imaz, hoy presidente de Petronor.

Le conocí en el año 1963, en Franckfurt, de la mano de un amigo común, José Ramón Larrauri capellán de los emigrantes españoles en la ciudad. Hablé con él, varios años después, en el verano de 1980, cuando José María Areilza nos invitó, una tarde, a su encimera casa de Motrico para hablar de la situación de Navarra y el País Vasco. Cuando yo saqué a colación un posible federalismo como posible salida a lo que ellos llamaban conflicto, recuerdo bien su gesto desdeñoso y contrariado, que le era muy peculiar:  ¿Federalismo? ¡Somos muchos!

Goian bego.

Hernán Cortés no tiene subvención

 

      No hay en el Plan de Acción Cultural Exterior de España una mala partida para celebrar el V Centenario -14 de marzo de 1519- de la batalla de Centla, donde un reducido grupo de españoles, capitaneados por Hernán Cortés, con unos pocos jinetes -vistos por los indios como seres mitad hombres, mitad bestias- arcabuces y cañones aterraron a miles de indios. Tras la victoria fulgurante, las autoridades de Tabasco enviaron ofrendas a Cortés, que las aceptó gustoso. Días más tarde fundó la villa de Santa María de la Victoria y lo que un día sería la ciudad de Veracruz. Entonces se alió con los indios totonacas que pugnaban por liberarse del yugo azteca. Los españoles llegaron hasta Tlaxcala, pueblo opuesto al dominio de Tenochtitlán y enemigo de los aztecas. Juntos forjaron una alianza para la conquista del imperio Mexica.

El imperio azteca estaba poblado por 15 millones de personas y controlado  desde la ciudad-estado de Tenochtitlán, dominando sobre nujmerosos pueblos, sojuzgados con durísimos tributos y el terror de continuos sacrificios humanos. Fueron los pueblos nativos oprimidos quienes acompañaron y ayudaron a Cortés como a su iberador. Hasta el caudillo Moctezuma quedó impresinado por quien iba a acabar con su poder. Y centenares de tribus esclavizadas celebraron las victorias del español.

Pero ¿quién se atreverá a contar esta historia real, aun en medio de todas las brutaldiades, propias de una guerra en el siglo XVI, que se quieran?

En el Plan de Acción Cultural Exterior de España no hay siquiera una subvención para poder distinguir los horrores de una guerra  y las consecuencias humanas, culturales, religiosas…, que se derivaron de ella. Como en todas historias bélicas que recuerdan, con-memoran  y hasta celebran todos los Países del mundo.

No hay siquiera una partida para un buen libro o una exposición que aclare las cosas a los españoles de hoy. La hay para el 80º aniversario del exilio republicano español y para otros acontecimientos menores, pero no atravesados por la Leyenda Negra.

María José Arana

 

La bilbaína María José Arana,  teóloga y religiosa del Sagrado Corazón, que fue la primera mujer párroca en el País Vasco en la década de los noventa y una de las primeras de España, acaba de disertar en el III seminario de Mujeres en diálogo, celebrado en Madrid, sobre las diaconisas en la Iglesia primitiva, ordenadas con una fórmula muy semejante a la de la ordenación masculina, y no ha tenido pelos en la lengua para afirmar  que en el fondo hay una resistencia a admitir el diaconado femenino, por la resistencia a «perder poder y a brindar un reconocimiento a las mujeres.

Decidida partidaria del sacerdocio femenino, sobre el que ha escrito un libro –Mujeres sacerdotes, ¿por qué no?-, dice que ya  hay un documento elaborado por la comisión de estudio que mandó formar el papa Francisco sobre el diaconado de la mujer, pero que nadie lo encuentra en ningún sitio. Y si han aprobado el diaconado de los varones, ¿por qué no el de las mujeres? A lo mejor, cuando aprueben el de las mujeres, ya es demasiado tarde.

Muy consciente de lo que significa el carácter y el volumen de los abusos de religiosas por sacerdotes y obispos en todo el mundo, dice que  jamás se ha tomado en serio la cuestión de la mujer ni se le ha tomado en consideración. De otro modo, hubiera servido un poco más para la feminización de la Iglesia y para tener otro tipo de relaciones distintas del poder tradicional del varón sobre la mujer y, lo que es peor, sobre los niños. Una Iglesia más femenina -dice Arana- sería menos prepotente en todo y menos abusadora.

¿Representante del Estado en Cataluña?

 

         Sabemos por el artículo 152 de la Constitución que al presidente elegido de una Comunidad Autónoma y nombrado por el rey, le corresponde la suprema representación de la Comunidad y la ordinaria del Estado en aquélla.

Después de ver la actuación del presidente Joaquim Torra al frente del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Catalauña durante estos meses, ¿quién podrá ver en él la representación del Estado español? Al revés, lo que cualquiera ve es ¡la representación del anti-Estado! De alguien que había llamado hienas y bestias inmundas a los españoles, sobre todo a los que viven en Cataluña y hablan español (castellano) ya se podía imaginar algo nefando. Pero su actuación ha superado todas las peores imaginaciones.

Para quedarnos con lo que hemos visto ayer y anteayer, ¿un representante del Estado puede en un acto oficial, e internacional de primera clase, negarse a saludar públicamente al jefe de ese Estado, y al presidente del Gobierno de ese Estado? ¿Salirse de la comitiva, en la que iba forzado, para no entrar en el pabellón de España, y escapar para no saludar al rey y al presidenrte del Gobierno a la entrada del pabellón de Cataluña?

Aparte de la grosería miserable y de la máxima falta de educación, ¿no llegará a ser ese acto ostentoso de desprecio y rechazo público y político de las primeras autoridades del Estado, siendo representante del mismo, un incumplimiento claro de esas obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongann, de las que habla el primer párrafo del artículo 155?

Y el Estado, el Gobierno del Estado ¿no tiene nada que decir? ¿Sólo  los partidos de la oposición, los comentaristas, los periodistas y el homo qualunque deben expresar su opinión, su indignación y su protesta? ¿Pero en qué Estado estamos, si hablamos del verbo estar?

¿Qué Europa? (Y II)

 

        Otra gran seña de identidad europea, ya un mantra desde Paul Valery, es la herencia greco-romana, entendiendo con ella la filosofía, la teogonía, la geometría, las matemáticas, la música, la literatura (la poesía, el teatro, la novela…), el derecho, la organización política…

Pero nos responde el mismo periodista almeriense haciéndonos mirar en derredor: Quienes reivindican la herencia grecolatina olvidan que el imperio romano no habría existido sin el norte de África, de las playas de Casablanca hasta el Mar Rojo. Olvidan que la «cultura griega culminó en Egipto»: no habría astronomía moderna -y por consiguiente navegación ni Indias- sin Ptolomeo de Alejandría, ni conocemos a Platón, Aristóteles y Euclidio sino a través de traducciones del árabe. Que no habría guarismos, ni  álgebra, y, por ende, matemáticas, ni internet, sin el persa Juarizmi de Bagdad.