La guerra santa en la Biblia

 

         Cuando hablemos de guerra santa, no echemos toda la culpa, o toda la originalidad histórica, a Mahorma y al Islam. Porque el Profeta y los suyos aprendieron sin duda el concepto de los capítulos del Deuteronomio, 7, 2 ss, y 20, 16-18, y la práctica del libro de Josué, conquistador de la tierra prometida, que manaba leche y miel: Israel, como pueblo elegido y consagrado a Yahvé, pueblo de su propieddad, santo y separado, purificado de toda presencia pagana.

Ese primer modelo ha sido muy influyente en la historia de la cristiandad. Casi hasta nuestros días.