Euskadi no fue independiente en 2004

 

     La verdad es que, si Xabier Arzallus leyera la mayoría de los comentarios de los diarios digitales, y  aun no digitales, tras su muerte, saldría convencido de cuán acertado estaba cuando previó que pasaría a la historia como un malvado. La opinión pública española no le ha perdonado su antiespañolismo, tan propio de carlistas renegados como él mismo, los Arana Goiri o Garaicoechea; su estrambótico eugenismo vasco, y sobre todo sus complacencias con ETA, sus pactos con ETA, así como su  insensibilidad inhumana ante las víctimas de los terroristas nacionalistas vascos, sus hermanos de raza.

Pero todos sus enemigos han olvidado, por lo visto, su frustrada adivinanza, varias veces repetida, de que que Euskadi sería independiente el año 2004, justo el año en que fue desbancado de la presidencia del PNV-EAJ por un joven nacionalista, no separatista, Josu Jon Imaz, hoy presidente de Petronor.

Le conocí en el año 1963, en Franckfurt, de la mano de un amigo común, José Ramón Larrauri capellán de los emigrantes españoles en la ciudad. Hablé con él, varios años después, en el verano de 1980, cuando José María Areilza nos invitó, una tarde, a su encimera casa de Motrico para hablar de la situación de Navarra y el País Vasco. Cuando yo saqué a colación un posible federalismo como posible salida a lo que ellos llamaban conflicto, recuerdo bien su gesto desdeñoso y contrariado, que le era muy peculiar:  ¿Federalismo? ¡Somos muchos!

Goian bego.