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«Paguen mis ojos pues vieron…»

 

(Letrilla con un estribillo de Juan del Encina)

      

          Paguen mis ojos pues vieron
          a quien más que a sí quisieron.

          Perdieron su claridad,
          turbaron mi libertad,
          y mi débil voluntad
          gravemente redujeron.

          Paguen mis ojos pues vieron
          a quien más que a si quisieron.

   

Malversar es robar

 

         Lo hemos oído miles de veces: Pero no se llevaron un euro a sus bolsillos. Esta es toda su moral. No parecen tener otra.

Pero los dos ex presidentes de la Junta de Andalucía y del Partidfo Socialista Obrero Español, y la veintena de cargos condenados diseñaron y pusieron en práctica un sistema de subvenciones para mantener nutrida la red clientelar del socialismo andaluz para llevar la paz social allí donde más convenía a los intereses políticos del PSOE de Andalucía. Para camuflar el sistema creado y poder conceder subvenciones millonarias a pleno antojo. Durante los diez años que duró el fraude, no fue fiscalizado uno solo de los expedientes de concesión de ayudas sociolaborales y ayudas a empresas. Ni un céntimo de un total de 680 millones de euros, y todo a través de un procedimiento legal, llamado transferencias de financiación, para que nadie pusiera seguirle el rastro.

Que no fuera un euro a sus propios bolsillos está por ver en los 183 procesos que quedan por llevarse a cabo. Lo mismo digamos de los bolsillos o bolsas del partido. Pero, aunque fuera así. Durante muchos años, y seguramente durante muchos más de lo que se dicen, tal cantidad de dinero se repartió en orden a ganarse el voto en ayuntamientos, diputaciones, elecciones autonómicas, elecciones a Cortes, al Parlamento Europeo. Lo que es un robo mayúsculo de concejales, diputados provinciales, diputados a Cortes, parlamentarios europeos… Como pocas veces se ha visto en la historia de Epaña

 

 

¿Qué diálogo ni qué niño muerto?

 

         Hasta un hombre, como Andrea Riccardi, a quien admiro tanto, fundador de la Comunidad de Sant Egidio, ha confundido España con Namibia o Mozambique, y en la revista italiana Famiglia Cristiana, semanario de referencia católica, ha pedido una mediación razonable  entre el Gobierno español y los independentistas catalanes para llegar al obligado consenso.

Pero, antes de decir esa necedad política, ha escrito que la confrontación fue una vía que le pareció natural al Gobierno de Rajoy hace dos años; que no hay cultura del diálogo en la clase política española; que en Madrid no se ha tomado el camino de la negociación para salvar la unidad de España; que la monarquía no parece desempeñar un papel de mediación; que en Cataluña la independencia parece ahora indispensable, y hasta que… quizás Europa podria ayudar en el diálogo. ¡Sólo le ha faltado decir que la Comunidad de Sant Egidio está dispuesta a proporcionar el mediador que Torra y Sánchez necesitan para reanudar la mesa de Pedralbes!

Cualquiera podría pensar que este hombre bueno, este hombre santo, acaba de hablar con el abad de Montserrat y que éste le ha convencido. Yo sólo puedo decir ante la alta autoridad de Riccardi, que está mal informado sobre lo ocurrido en Cataluña y en el conjunto de España en relación con el problema que atañe a una parte de catalanes; que en la vida política -él ha sido ministro del Gobierno de Italia- el diálogo fundamental y habitual se lleva a cabo en las instituciones regidas por la ley, que es lo que los independentistas niegan, violan y pretenden destruir; que la monarquía española debe defender ante todo la unidad de la Nación y no tiene poder y tampoco posibilidad de mediar con los que quieren destruir la Nación y la monarquía, como no la tendría en un caso semejante el presidente de la República italiana, que ni siquiera pensó en mediar, en su día, ante los ataques de la Lega Norte contra launidad de Italia;  que la violencia reciente entre los independentistas, de la que tibiamente habla, es mucho menos peligrosa que la ejercida desde años desde todos los medios inependentistas contra España, las instituciones españolas, y contra los españoles: violencia conceptual, violencia verbal, violencia jurídica, violencia política y violencia social.

Flaco favor ha hecho Andrea Riccardi a su fama bien ganada y a la fama de la Comunidad de Sant Egidio.

Últimos aforismos

 

Es metafísicamente imposible que los antediluvianos sean antidiluvianos.

Todo hombre como éste, en que derecho no se puede alcanzar, no debería ser señor de tierra (Don Galvanes en Amadís de Gaula). Auténtico lema caballeresco: un señor injusto o puede ser señor.

Hay sinvergüenzas a los que no se les cae la cara de vergüenza, porque no tienen todavía la suficiente para que el peso dé con su cara en el suelo.

Palabek, refugio de esperanza

 

         Hace unos meses, el papa Francisco nos sorprendió de nuevo, cuando le vimos besar los pies de los líderes enfrentados de Sudán del Sur, varios de ellos católicos, tras llamarlos a Roma para intentar llevarlos a la recocnciliación y a la paz.

La paz no ha llegado todavía al Estado más joven del mundo. Y por eso en Palabek, lugar ugandés en pleno desierto, a 30 kilómetros de la frontera con Sudán del Sur, viven 53.000 desplazados, mujeres y niños en un 80 por ciento y católicos en su mayoría. No es de extrañar: en la guerra sursudanesa, cuando los soldados llegan a  una casa donde no está el marido, violan a la mujer como práctica habitual. Palabek, refugio de esperanza, es un documental de Raúl de la Fuente, ganador de dos Goya y finalista de un Oscasr, coproducido por Misiones Salesianas y por la Fundación salesiana Jóvenes y Desarrollo. Las protgonistas del documental son dos jóvenes sursudanesas: Alice, cuyo padre fue asesinado, y Gladys, quien tuvo que dejar su hija en Sudán del Sur junto a su madre. A ellas se une el misionero venezolano Ubaldino Andrade, antes en Ghana y Sierra Leona y ahora alma de la misión salesiana en Palabek. Cuando la treintena de las ONG, coordinadas por la Oficina del Gobierno de Uganda, terminan sus trabajo a las cinco de la tarde, los Salesianos se quedan por la tarde y por la noche, para volver a empezar al día siguiente.

Los cerca de 500  desplazados que llegan cada día a Palabek lo hacen tras haber andado varias semanas, siendo luego repartidos en la frontera. Otros muchos no pueden pasar. Muchas mujeres ganan algo de dinero picando piedra con sus propias manos. La gente no  tiene trabajo, ni dinero, ni ropa, ni siquiera toallitas para asease. Y sufren tifus y malaria, sin tener  hospital al que acudir. No pocos se dan, si pueden, a la bebida y no pocos se suicidan. En la escuela técnica de los salesianos estudian chicos que vienen andando catorce kilómetros y otros tantos a  la vuelta.

Pero todos esperan volver a Sudán del Sur, el Estado más joven del mundo y uno de los más pobres. Antes, les hacía la vida imposible la dictadura islámica del Sudán opresor. Ahora se la hacen entre ellos mismos,divididos en tribus, y contando con la ayuda de su antiguo dueño.

La lluvia destiñe el otoño

 

Oh, la lluvia
de noviembre,
con su gubia
plurimembre,
destiñe,
deshoja,
desviste,
arranca
las hojas
no del pino o del madroño,
pero sí
las del otoño,
y las arroja
al montón
de la seroja.

Abriendo las puertas al in-vierno,
que algunos confunden con a-verno.
Al frío
al viento,
la nieve
y el hielo:
compañeros del tiempo in-vernal,
antítesis del tiempo vernal.

 

Tras el Sínodo de la Amazonía (y IV)

 

         Además de la ordenación de hombres casados, pide el Sínodo que las mujeres puedan recibir los ministerios del lectorado y acolitado, entre otros a ser desarrollados, además de que sea creado el ministerio de la mujer dirigente de la comunidad. (…) Reconocemos la ministerialidad que Jesús reservó para las mujeres. (…) Es necesario fomentar la la formación de mujeres en estudios de teología bíblica, teología sistemática, derecho canónico, valorando su presencia en organizaciones y liderazgo dentro y fuera del entorno eclesial.

Presionado por la petición de las mujeres asistentes al Sínodo -con voz pero sin voto, incluso las religiosas-, que pedían el acceso de la mujer indígena al diaconado, en la última congregación general el papa Francisco volvió, en castellano, a recordar que la comisión encargada del estudio del diaconado en la Iglesia primitiva no llegó a conclusión alguna; hizo suya la petición de que la comisión, quizás con nuevos miembros, siga estudiando el caso, y él mismo se comprometió a ello con la congregación de la Doctrina de la Fe. Hasta reconoció que lo que el Sínodo dice de la mujer queda corto. Y añadió: Quisiera solamente subrayar esto: que todavía no hemos caído en la cuenta de lo que significa la mujer en la Iglesia. Y por ahí nos quedamos solamente en la parte funcional, que es importante, que tiene que estar en los consejos… (…) Pero el papel de la mujer en la Iglesia va mucho más allá de la funcionalidad. Y eso es lo que hay que seguir trabajando. Mucho más allá.

En un comentario para VN, la famosa historiadora italiana Lucetta Scaraffia, titulado El Sínodo y la lejana igualdad de las mujeres, aun reconociendo una clara y buena voluntad en todo lo anterior, teme que en esas comunidades amazónicas, fundadas, lideradas y guiadas, al menos en dos tercios, por mujeres, la llegada del sacerdote casado se resuelva una vez más como una expropiación del trabajo de las mujeres en favor del hombre enviado desde arriba. (…) ¿No será una forma de eliminar el liderazgo religioso de las manos femeninas? Los ministerios menores propuestos a las mujeres, que se están ejercitando hace tiempo, no resuelven gran cosa, y el nuevo liderazgo de la mujer pierde valor, como queda dicho, con la presencia del varón casado ordenado sacerdote. En resumen: En la Iglesia católica, la igualdad de las mujeres, claramente reconocida por Jesús en los Evangelios, todavía está muy lejos.

Tras el Sínodo de la Amazonía (III)

 

         Tal vez la conclusión más llamativa del Sínodo, a juzgar por la prensa internacional, como era de esperar y de temer, ha sido la ordenación de hombres casados: «ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado fecundo y reciban formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidasd cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica.

¡Pero si hasta Pedro tenía suegra!. Con esta expresión coloquial, uno de los dos secretarios del Sínodo, el obispo de Puerto Maldonado (Perú), el alavés David Martínez de Aguirre, en una conferencia en Madrid, tras aterrizar de Roma, quiso restar importancia a una de las cuestiones más candentes del Sínodo, y objeto de una fuerte oposición en los ambientes más tradicionales de la Iglesia. Nadie, según Aguirre, pidió al papa la abolición del celibato, reconocido en todas las intervenciones sinodales como un don. Pero el secretario del Sínodo recordó que en la Amazonía tienen vicariatos, como el suyo, con una extensión similar a media España, en la que sólo hay siete sacerdotes, lo que llevó a desarrollar el diaconado permanente con el fin de atender a las comunidades, muchas de las cuales pueden celebrar la eucaristía una vez al año: Tenemos que repensar nuestra Iglesia -concluyó el obispo alavés- y nuestras estructuras eclesiales.

Muchos añadirán, con toda lógica, que también hay que repensar la teología y el derecho canónico. Y otros, desde Europa y desde otras partes del mundo, compararán pronto su situación eclesial con la situación de la Amazonía.

 

 

Tras el Sínodo de la Amazonía (II)

 

   Junto a los 23 ritos existentes y reconocidos en la Iglesia universal, el Sínodo ha propuesto formar una comisión competente para estudiar y dialogar, segün usos y costumbres de los pueblos ancestrales, la elaboración de un rito amazónico que exprese el patrimonio litúrgico, teológico, disciplinario y espiritual amazónico.

Según declaración del papa Francisco, la medida está dentro de las competencias de la Congregación para el Culto Divino, que puede hacer las propuestas necesarias que pide la inculturación. Pero siempre jueguen al desborde, siempre más allá. Y añade el papa reformdor: De las 23  iglesias con rito propio, creo que, al menos, 18, sino 19, son Iglesias «sui juris» y empezaron de chiquito y armando tradiciones hasta donde el Señor nos lleve. No hay que tenerle miedo a las organizaciones que custodian una vida especial. Siempre con la ayuda de la Santa Madre Iglesia, Madre de todos, que nos va guiando en este camino para no separarmos. No  tengan miedo.

 

 

Tras el Sínodo de la Amazonía (I)

 

        Pedía el papa Francisco a los medios informativos -¡a los pocos que se ocupan de estas noticias tan importantes!- que en la difusión que hicieran del Documento final (120 puntos) del Sínodo sobre la la Amazonía, recientemente celebrado, se detuvieran sobre todo en los diagnósticos: cultural, social, pastoral, ecológico, más que en cuestiones disciplinares. Sin llegar a tanto, poque este no es el lugar, indico los puntos principales, que resumen la riqueza total del Documento:

Aliados de los indígenas. Compromiso rural y urbano. No a la evangelización colonialista. La ecología integral como único camino. Una transición energética radical. Un fondo de la deuda ecológica. Más sinodalidad y descentralización. Participación laical. Ordenación de hombres casados. La mujer, dirigente. Pastoral y vocaciones indígenas. Formación de presbíteros. Crear un rito amazónico propio. El pecado ecológico. Organismos eclesiales regionales. Atención sanitaria. Red escolar indígena. Ministerios de la casa común. Traducción de la Biblia. Red itinerante de misioneros.

La aplicación inteligente y rápida, en lo posible, de estos principios y compromisos sería una revolución pastoral en el inmenso espacio de la Amazonía.  Y contribuiría grandemente al progreso general de todas las zonas afectadas. La intensa oposición mostrada al Sínodo y al Documento final no se entiende tampoco sin ese muy importante cambio.