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Primer domingo de Adviento

 

(Sobre el salmo 63)

Desde el confín de la tierra
te grito ahora, Señor,
apenas ya sin fuerzas
por la falta de costumbre,
con mi fe desmayada
y ya tibio el corazón.

Pero sé que Tú eres
el sentido de mi vida,
el refugio de mis horas extraviadas.
Hospédame en tu tienda.
O despliega sobre mí
tus alas protectoras.

Oh, Dios lejano,
al que quiero acercarme.

Despedida del otoño

 

        Ultima semana de noviembre. Lluvioso como nunca, desde que tenemos constancia técnica de las lluvias en noviembre. Pero esta  tarde no llueve en Barañain. Nos tomamos un café descafeinado en aquel terreno lejano que yo veía desde las ventanas traseras de mi casa, del piso 13º, en los años setenta. Hace fresco, no frío, en el parque, y nos acompaña una ventolina, no ventolera,  alegre, complaciente. Un vientecillo templado de los que invitan a pasear.

El lago refleja las luces de la noche celeste y de algunas de la terrestre, que aún nos dejan ver el color de los arces plateados y de las hojas, entre verdes y amarillas, de las moreras, a las que el agua cercana mantiene todavía casi veraniegas. Se ven pocas ventanas  iluminadas en las casitas ajardinadas que nos rodean.

Al volver, pasamos por una placita muy iluminada por las farolas, llena de moreras que, al no tener los pies en el agua como las otras, tienen sus anchas hojas  amarillas del todo, de color limón intenso, y muchas brillan sobre la hierba, ya invisible, tras las últimas lluvias y las últimas ventadas.

El suelo está todo blando de hojas, formando  un suelo-espejo otoñal. Y el vientecilo de esta tarde-noche prosigue su tarea de desnudar el bello y monocolor bosquecillo. No quedamos mirando un rato, poque es como si celebráramos en silencio la despedida del otoño en una esquina abrigada del parque de Barañain, con una lenta música de adiós. Cada ventada suave arranca centenares de hojas que, con mayor o menor donaire, dan unas vueltas en lo alto y se dejan caer levemente sobre la seroja- Y luego otra y otra. Y las hojas se van yendo, van volando por aqui y por allí, y nos parece que nos despidieran silenciosas, afectuosas, nostálgicas casi, hasta el año que viene. Porque los árboles siguen, las moreras se pondrán verdes de nuevo y se morarán las moras verdes, y vendrá otro otoño y otras ventolinas o ventoleras. Y se irán, volarán, nos despedirán otras hojas, parecidas a éstas. Otras, otras…

Conflicto político

 

         Después de tantos años rebatiendo a ETA-BATASUNA  el argumento-trampa del conflicto y del conflicto político, ahora resulta que los voceros y negociadores del PSOE, mentes rudas y domesticadas, les dan a etarras y etarristas la razón de la sinrazón por medio de la obediencia servil a la exigencia de los independentisas de ERC.

Con lo cual dividen  y reparten la responsabilidad de los delitos del independentismo catalán entre los delincuentes separatistas, ya condenados en buena parte por la Justicia independiente españaola, y los partidos constitucionalistas españoles, entre ellos el PSOE.

Y mucho más que eso. Como los independenistas catalanes entienden la política separada de la justicia y meramente como un diálogo tramposo infinito, sin reglas, sin normas y sin límite democratico alguno, tales negociadores, que así piensan y así hablan, se olvidan  de la Constitución, reniegan del Estado democrático de Derecho de 1978, y se entregan, en principio, atados de pies y manos, a una mesa de negociación tramposa, ilegal y vergonzante.

Sí, señor Ábalos, buen vasallo si oviera buen señor, hay un conflicto  político en Cataluña. Y mucho más que político: personal, familiar, autonómico, social, moral… Un conflicto de convivencia, como Pedro Sánchez y muchos líderes socialistas -que parecen no entender las palabras que pronuncian- han dicho cien veces en los últimos meses. Y un conflicto de aversión, de odio y de venganza. Un conflicto de supremacía, a veces violento. Un conflicto de sedición y malversación de caudales públicos, como ha sentenciado el Tribunal Supremo.  Y un conflicto de rebelión, como sigue manteniendo la Fiscalía general del Estado y muchos de nosotros, porque la violencia no es hoy sólo la de los fusiles y cañones  de octubre de 1934.

A no ser, señor Ábalos, que haya querido usted decir todo esto con la expresión de conflicto político.

«Esta vida que tenemos…»

 

        También se termina pronto el antes llamado mes de los muertos, ahora que las mascaradas del Halloween parecen haber hecho desaparecer los muertos y hasta el mes de noviembre. Leyendo a mi dilecto Juan del Encina, me consuelo  con la Consolación hecha (…) a  un amigo que estava muy triste por muerte de su madre, de la cual arranco las dos últimas estrofas:

Esta vida que  tenemos
para morir nos fue dada,
do se acaba la jornada
quando más vivir queremos;
que después que nos metemos
en el mundo y sus engaños,
olvidamos y no vemos
que librar no nos podemos
de la muerte y de sus daños.

 

Pues la tenemos tan cierta,
¿para qué nos alteramos?
Qu´el vivir que desseamos
es otra muerte más muerta;
ésta mata y desconcierta
nuestras vidas y conciertos
y viene tan encubierta,
que al tiempo que nos despierta
nos tiene del todo muertos.

 

 

 

 

 

 

La ministra Celaá en su propia celada

 

        Algunos no se lo creían cuando oyeron a la ministra de Educación, en medio del XV  Congreso de Escuelas Católicas, y tras reconocer la imposibiidad de un monopolio educativo del Estado así como el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones religiosas y morales, porfiar durante un buen rato en que elegir centro no es emanación estricta del artículo 27 de la Constitución. Otros asistentes al acto en el hotel Marriot de Madrid, como el mismo portavoz y secretario de la Conferencia Episcopal, pensaron que era un lapsus. Pero no faltaron quienes, más avezados a los encuentros con la ministra, vieron en la porfía, interrrumpida por educados y crecientes murmullos, una vieja querencia de la ministra gallego-vasca.

Más curioso es lo que leo por ahí: que la ministra, al cometer tamaña torpeza, no contaba con el visto bueno de la Moncloa ni con los altos mandos de su propio Ministerio. Demasiado tarde, intentó tranqullizar a las familias, pero no abjuró ni de su error ni de su torpeza. Evidente ésta, veamos el error.

La ministra  evocó, sin precisar más, la Sentencia del Constitucional de 1981. Pero se olvidó de otros textos, concretos y apabullantes: 1) La sentencia del Tribunal Constitucional de 13 de febrero de 1981 contra la LOECE ,la cual, sosteniendo que de la libertad de enseñanza forman parte el derecho de creación de centros educativos con ideal propio y el derecho de los padres a elegir la formación religiosa y moral de sus hijos, añade que es obvio que la elección de centro docente sea un modo de elegir una determinada formación religiosa y moral. 2) El  propio TC precisa que el derecho de elección de centro está reconocido en el art. 13. 3 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y en sentencias posteriores, como en la STC 77 /1985. 3) Según el artículo 10. 2 de la Constitución Española, las normas sobre derechos fundamentales y a las libertades contempladas en la misma se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos. Y ésta reconoce el derecho de los padres a elegir, en la misma línea que las Resoluciones del Parlamento Europeo: R. Luster, (1984) y R. Educación (2018).

Una nación plural

 

      Si todo ente, físico, jurídico y espiritual, es plural, y toda pluralidad, que no sea mero amasijo, montón y caos, es una, podemos decir con sobrada razón jurídica, política, histórica (real), que la Nación española es plural. Lo contrario es decir que nuestro Estado es plurinacional, con lo que se niega esa Nación española una y plural.

Primero se decide, luego se pregunta

 

        En las tres votaciones orgánicas, estos días, de los militantes del PSOE, PODEMOS Y ERC para responder si quieren lo que las direcciones les preguntan sobre el próximo Gobierno de coalición, primero se decide en cada dirección, y luego se pregunta simplemente para confirmar y popularizar la decisión tomada. Cuanto más autoritarios, más asamblearios.

¿Y qué les preguntan? Si aprueban el acuerdo progresista o si quieren el reconocimiento del derecho de autodeterminación como condición para poder abstenerse en la elección del presidente Sanchez. Es decir, les preguntan si quieren seguir siendo lo que son: socialistas-progresistas, progresistas-leninistas e independentistas catalanes. ¡Claro que sí! Quieren eso y estar en el Gobierno  los dos primeros, y tener los segundos el Gobierno  español más  débil, más rehén posible para poder avanzar más fácilmente hacia la separación. Y a la vez haciendo como que hacen una demostración de democracia en orden a engañar a los incautos que aún quedan.

Primero se decide, luego se pregunta. Y siempre,  por desgracia, se vota lo que favorece a cada líder de partido más que a cada partido, y mucho más que a toda la sociedad.

«Nos gusta la Navidad»

 

          Voy y vengo por algunas calles céntricas de Pamplona. Veo la iluminación de Navidad que, según algunos, se ha extendido este año: estrellitas de nieve y de hielo, mucho hielo, renos, algún abeto… ¿Fiestas de Invierno? ¿O las Fiestas del Corte Inglés? ¿Será que la alcaldía de Navarra Suma ha sacado de los depósitos municipales lo que dejó la alcaldía de Bildu?

Me traen con el periódico una especie de folleto, titulado «Nos gusta la Navidad». Hombre, lo abro con cierta sorpresa, y me encuentro… ¡con una extensa carta de buenos vinos!

¿Nos avergüenza la Navidad, la segunda fiesta cristiana, fondo fomidable de la literatura, de las artes, del folklore, de la sociedad occidental, y aun de medio mundo? ¿O la queremos degradar a unas fiestas de invierno y a una carta exquisita de vinos?

Y luego les extrañará que no nos guste esa Navidad…

Suso y Cañas, otra vez

 

         Afortunadamente, el cuarto sábado lluvioso en Pamplona durante el último mes. Ya fuimos buscando en otros anteriores un poco menos de agua o algún sol a Torrecilla en Cameros y su entorno; a Uncastillo y Los Bañales… Hoy ¿a dónde? ¿Qué mejor que a Suso, pasando por Cañas a la vuelta?

Desde Viana, no llueve. Los últimos morados y granates de las viñas. Pero aún quedan arces, tilos, cerezos, serbales, plátanos otoñeando. Y desde los chopos caen los últimos adioses de las hojas. Pueblos y campos queridos y revisitados de La Rioja. Berceo como vestíbulo, con nuestro poeta broncíneo delante de la Casa Consistorial. Y San Millán, soleado, con su larga calle mayor hacia el alegre anchurón entre monasterios. Una introducción gráfica y colorista de la  visita en el edificio agustino de la recepción y un paseo breve por la explanada y el claustro exterior de San Millán de Yuso. La cómoda subida con el autobús al monasterio viejo entre el robledal medieval, al que le sobran todos los pinos. Y la vista de los montes cogolludos, que dieron nombre a la cogulla o al revés. El vestíbulo bellamente ruejado: el viejo camposanto de doña Toda, reina de Navarra, y de los Infantes de Lara. Los viejos  grafitos en los muros. Una guía joven, precisa y contenida. El milagro de la permanencia de las viejas cuevas de San Millán (Emiliano) y santa Oria junto al templo visigodo; el mozárabe, arrasado por Almanzor en 1.002, y el románico de nuestro rey Sancho el Mayor c. 1.030: todo en un breve rectángulo prodigioso. Ay, scriptorium emilianense desaparecido, donde Berceo escribió los deliciosos milagros de la gloriosa Santa María…

Bajados ya de la nuble del siglo X, entraba el sol en el amplio comedor regio, donde las patatas y los garbanzos a la riojana son también un valor espiritual turístico y casi religioso. LLueve a ratos y el sol vuelve con más brío. Y el café en la ya reposada cafetería de la Hostería, en una de las estancias barrocas de San Millán de Yuso, cerca del Centro Internacional de la Lengua Española, de la inmensa iglesia conventual y de la biblioteca de los códices, que dejamos para otro día.

Y, de nuevo, Cañas, la cuna de Santo Domingo de Silos, y el monasterio cisterciense del siglo XII, desde 1170, el primero de la Rioja y uno de los primeros de España, monumento nacional desde 1943. Un guía excepcional: un hombre de la casa. Podría ser uno de los administradores de los López de Haro, fundadores del cenobio, y legatario de su hija Urraca, la fundadora y primera abadesa. Y ese reguero de maravillas: el ábside cisteciense, limpio y luminoso, del siglo XIII, con el Cristo del XIV. Y el retablo esplendoroso del XVI, que mandó hacer la abadesa Isabel Osorio. Y el claustro barroco del XVII con una vegetación vivísima del XXI. Y el Museo de las pinturas, las tallas y los altorrelieves  desde el XII al XII. Y el sepulcro, en fin, de la venerable Urraca y las tumbas de otras abadesas con sus báculos de jerarquía y disciplina monacal. 

Le recuerdo al guía a Madre Teresa a quien conoci en una Semana Santa lejana, con el coro lleno de monjas (ahora sí, monjas). Nos hace unas reflexiones muy atinadas sobre el vaciado y el  relleno de muchos claustros. Si por él fuera, otra cosa sería

Ha llovido algo. El último sol se refugia en una última nube occidental lejanísima. Mañana tal vez, si las nubes del temporal de lluevias se lo permiten, el primer sol inundará de gloria el alabastro del ábside  del templo cisterciense. Y todo parecerá más positivo y más lleno de futuro.

«¡Levántate, Europa!»

 

         La Asamblea plenaria del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), reunida durante tres días, el mes pasado, en Santiago de Compostela, trató específicamente sobre la inmigración en Europa, sobre los derechos de los migrantes, sobre el Camino de Santiago y sobre Europa ante los populismos actuales.

Los obispos europeos lanzaron a los aires, en el manifiesto final, el grito de ¡Levántate, Europa!, a fin de infundir esperanza a una Europa angustiada. Algo que experimentaron al ver a los peregrinos acudir a la tumba del Apóstol. Conscientes de los errores cometidos y de tantas debilidades que causan sufrimiento a toda la Iglesia, llegaron hasta el abrazo del Señor Santiago a pedirle perdón por esos errores y a comprometerse con esperanza y confianza en el futuro.

El papa Francisco se hizo presente con un mensaje en el que denunció los populismos, que no abren el corazón, sino que lo aprisionan entre muros de resentimientos sofocantes, enfrentados a las personas y olvidando las necesidades de los últimos.