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Río Arga, nº. 144

 

         Esta tarde, en el Nuevo Casino, hemos presentado el nº. 144 de nuestra revista Río Arga, la decana, hace ya muchos años, de las de poesía en España. Entre los poemas escritos y publicados, que han recitado los autores, estaba éste de Jesús Mauleón:

          El poeta cumple sus ochenta años

Siéntate, escribe, canta, goza, inventa
un soneto sonoro y entonado
donde estén el presente y el pasado
de tu vida que hoy cumple los ochenta.

Tira de gratitud, mima y asienta
un segundo cuarteto esperanzado
en el que quede a muerte bien grabado
el afán de vivir que te alimenta.

Pasan los años, vuelan en huída;
pasa el tiempo y la edad, y ya en tu vida
casi anochece, el corazón alerta.

Con la esperanza en alto y encendida,
vayan tu fe y tu amor siempre en crecida,
que Dios te espera en su casa abierta.

 

 

Entre Valpuesta y la torre de los Varona

 

         Volvemos a Valpuesta, el nombre que nos evoca aquella diócesis, creada por Alfonso II de Asturias, que lindaba en el siglo IX con la de Oviedo, Osma y Pamplona. Villa histórica enclavada dentro del Valle de Valdegovía, extendido entre Burgos y Alava, perteneciente al ayuntamiento de Berberana, en la comarca de las Merindades, tiene hoy 16 habitantes, de los que sólo unos pocos viven aquí de continuo.

Depués de varios día de lluvia persistente, luce un sol frío de diciembre, que sólo solea a pleno sol. Hoy por fin podemos visitar la  Colegiata, un Bien de Interés Cultural, porque ha venido Julio, Julio Camín, bilbaíno, uno de los benévolos y proactivos Amigos de Valpuesta, que tiene casa en el pueblo y, llegado de Bilbao,  se pasa media mañana enseñándonos un poco de lo mucho que sabe. El es la enciclpedia de Valpuesta y con él vamos recorriendo históricamente todo:  la ermita del año 804, la oculta entrada románico-gótica que todavía hace de palomar; el pórtico actual; las vidrieras del XIV, el retablo renacenista de Felipe Bigarny: los altares laterales; el claustro renovado, cuyo jardin hace de camposanto del pueblo; la colección de casullas, cuadros y otros materiales muy dañados por el tiempo y el largo abandono desde la quema y los destrozos de las tropas napoleónicas, acampadas aqui, a la Desamortización posterior; los testimonios escritos y fotográficos de la lenta recuperación del edificio y sus varias riquezas; la recensión de los trabajos de los estudiosos sobre  los cartularios medievales, entre ellos, nuestro erudito Ricardo Cierbide, y los tomos del Becerro de Valpuesta…, en los que aparecen, a lo largo del siglo X las primeras palabras de la lengua castellana, que después recibirá el nombre glorioso de español. En varios lugares se reconoce la obra meritoria de los investigadores que han hecho revivir las excelencias de Valpuesta: el clérigo, natural de Tuesta, Saturnino Ruiz de Loizaga, al que se deben los descubriientos en el Archivo Vaticano; Emiliana Ramos, la autora del mejor estudio lingüístico de los cartularios vapuestianos, que un día me abrió los ojos a su importancia; Nicolas Dulanto; Francisco Cantera, o el decisivo paleógrafo de esos mismos cartularios, J. Manuel Ruiz Asencio…

Helados los pies y las manos y parte del resto de cuerpo, contemplamos después, junto con Julio, la torre de los Condestables, agujereada de saeteras, del siglo XV, hoy posesión de quien la tiene más que descuidada; suerte parecida a la de otros edificios, algunos semiderrumbados o derrumbados del todo. Sigue en pie la casa palacio de los Zaldívar, del XVI, con el famoso lema inscrito en sus muros: Vivebienqueasdemorir. Está ahora cerrado el bar abierto no hace mucho en una casona, bien restaurada, del siglo XIV, con el clásico entramado de madera, que se imita en una casa reciente en la parte más alta del poblado.

A ocho kilómetros de Valpuesta, a unos cientos de metros del lugar de Villanañe, en pleno  Valle  alavés de Valdegovía, nos enseña una guía avezada la torre fortificada de los Varona, Bien de Interés Cultural, que parece arrancar de la voluntad de un almirante visgodo, de nombre Ruy Pérez, hacia el año 680, que tenía en su escudo las barras del rey de Aragón Alfonso I el Batallador. Muralla, foso parcial con sus puentes y pontones y torre con almenas (siglo XIV), es único edificio de su género en todo Álava, al que se añadió en el siglo siguiente el palacio gótico renacentista, donde vive el último de los Rodrigo Varona -nuestro guía hace unos años-, cuyo apellido, sucesor de los Pérez, va unido a la Casa desde el siglo XII sin interrupción hasta hoy mismo, cuando a Rodrigo ha sucedido su hija Miren Varona.

En los dos pisos que recorremos podemos ver objetos originales o menos originales de los Varona: vajilla de la Cartuja de Sevilla, cristales de Bohemia, mobliliario de la Casa, inventos de algunos antepasados científicos e inventores, las primeras bombillas eléctricas de la zona, fotografías de los Varona carlistas y diputados generales de Alava, y sobre todo la decoración de varias habitaciones de papeles pintados, siglo XIX, de París, Alsacia, España…

Comemos de cumpleaños en el Palacio de Salinas de Añana (¿de los romanos Annius y Anniana?). Y, cerrado a estas horas el centro de interpretación, vamos a ver, un poco por encima, las balsas de sal en la parte productiva, no abandonada y recientemente restaurada. Patrimonio agrícola mundial desde 2017, el valle salado, formado en tiempos por más de 5.000 eras, sobre algunas de las cuales se vierte la muera de tres manantiales principales, sigue posándonos, con sus 6.500 años de historia,  la sal pura de un antiguo mar de hace más de 200 millones de años. En forma de sal mineral, de flor o escama de sal, de sal líquida y de chuzo de sal. Oficio necesario un día, delicias de cocineros famosos hoy, es parte importante de proyectos económicos renovadores y de originales proyectos culturales y turísticos.

Por qué la música…

 

Tras escuchar, en el Ciclo de Grandes Intérpretes en el Teatro Gayarre, al Quinteto de la Filarmónica de Berlin un programa con Mozart, Lanner, Weber, Tartini, Tchaikovski y Sarasate.

¿Por qué la Música nos gusta tanto,
hasta hacernos enmudecer del todo
y volver al silencio primigenio?

Porque es la lengua
de la primera creación.
La del viento y el mar.
La de los pájaros
y las estrellas remotas.

La lengua de los dioses olímpicos.
La lengua de los ángeles de Dios.

 

Segundo Domingo de Adviento

 

(Sobre el salmo 62)

Tú eres mi descanso.
Mi salvación final.
Mi roca y mi baluarte.

Yo no soy, a fin de cuentas,
más que un muro que cede
o tapia que se desploma.

Los hombres, unos y otros,
débiles y torpes,
apenas un soplo en la balanza.

El poder no lo tienen
ni la fuerza ni el dinero,
sino sólo tu amor.

Día de la Constitución

 

           Ayer, en el acto organizado por la Asociación 12-12 de Pamplona, la catedrática de Derecho Constitucional de la UN, María Asunción de la Iglesia, nos habló vivazmente de la Constitución abierta, que es la nuestra de 1978. Abierta en muchos ámbitos y a muchos futuros. Demasiado abierta, según la opinión de varios intervinientes, que se sintieron preocupados por la laxitud actual ante la agresividad de los partidos independentistas, ante la falta de respeto a la hora de acatar la Carta Magna, ante la cuestión abierta de Navarra…

Es una grave cuestión pendiente, que no queremos nos la resuelva VOX, que no entiende ni la historia de España ni  la pluralidad de todo lo mundano. Pero tarde o temprano tendremos que corregir ese grave defecto -por falta de menos que por más-, comenzando por la Reforma de la Ley Electoral. Visto lo ocurrido en los ultimos tiempos con los entonces «nacionalismos» periféricos, no podemos  mantenernos en la ingenua generosidad de la Transición. Una democracia constitucional tiene que defenderse constiucionalmente.

Si, por la excesiva apertura de nuestra Ley Fundamental, unos tienen derecho a hacer lo posible por destruir el País, la Nacion y el Estado, nosostros tenemos el deber de impedírselo. Constitucionalmente. Por medio de nuestra Constitución.

Castiello de Jaca

 

         Venimos de recorrer Candanchú, donde ha caído la primera nieve y se ha alegrado un poco un pueblo casi vacío, y de ver el  penúltimo sol de la tarde de noviembre esquiar por la nieve recién caída en las rampas de Astún. Antes de llegar a Jaca vemos, como siempre, en el alto la iglesia románica, que nunca hemos visto de cerca. Nos ponemos a subir y nos damos cuenta de que se trata uno de los pueblos má bonitos de Aragón y de España, partido en dos por un barranco al que llaman nada menos que Casadioses.

Dejamos el coche en un descansillo del empinado carretil que asciende y se reparte luego en los dos barrios. Y subimos a pie hasta a la cima del barrio izquierdo, hasta una calle que se llama nada menos que Luis Buñuel. Comienza a oscurecer y no vemos luz alguna en ninguna de las casas, casi todas de losas de piedra caliza, algunas nuevas de pizarra,  con las típicas chimeneas argonesas, casi todas con jardín. En la puerta de dos de ellas hay un coche aparcado, Por la calle de las Eras bajamos hasta el puentecillo que sormonta el barranco, que lleva bastante agua, y pasamos al otro barrio hasta llegar a la iglesia de San Miguel, en la cúspide del poblado y a 921 metros de altitud.

De estillo románico en su origen (siglo XII) y reformada en los siglos XVI y XVII, es un templo de una sola nave cubierta con bóveda estrellada, con cuatro capillas entre los contrafuertes y torre campanario de aspecto fortificado. En el retablo de los hermanos Ruesta, del sigl XVII, el arcángel, en guisa de guerrero, alancea a placer al demonio. En el exterior, el ábside románico, de buena sillería, se abre en una ventana de medio punto, cerrada ahora con alabastro. Junto a la iglesia perduran los restos de la fortaleza medieval. Primero fue Torre de Señales en la época tadorromana para defender la Vía del Somport (Summus Portus), que heredaron los visigodos. Luego fue línea fronteriza con el mundo musulmán y  llave para la defensa del Valle con su castillo. Para los peregrinos de los siglos XVIII y XIX, antes de llegar a Jaca era parada obligatoria en la Posada o Venta de Parajes de Castiello.

Castiello de Jaca, en pleno Camino de Santiago, es conocido como la Villa de las Cien Reliquias. Alguna están guardadas en una arqueta de plata junto al sagrario del altar mayor de la iglesia de San Miguel. Las restantes en cuatro casas del pueblo. Cuenta la leyenda que un peregrino  valenciano, que no se sintió on fuerzas para seguir hasta Compostela las dejó en agradecimiento al ayuntamiento y a cuatro familias que le habían socorrido. Por eso el alcalde guarda la llave de la arqueta de las reliquias, que son mostradas una vez año año, el primer domingo de julio.

Desde la parte sur del templo vemos, a la última luz del día, las aguas ruidosas, blaquiazules, del Aragón, que abre y fija el valle de Canfranc y le da el esplendor turístico que hoy tiene. A la luz de las farolas ya encendidas volvemos al coche. No hemos visto todavía una casa encendida. ¿Estamos ante un pueblo fantasma? Seguro que no, aunque para nosotros sea también una parte de su belleza montarfaz. Castiello de Jaca tiene hoy 270 habitantes, en remontada tras el declive de los años setenta-noventa. La mayoría de sus residentes estará hoy seguramente en el Pirineo o en la cercana Jaca. Y ¿qué sabemos nosotros de las costumbres de sus paisanos?

 

 

 

Las palabras acríticas de Guerra

 

          Oigo en la cadena COPE una entrevista hecha a Alfonso Guerra, crítico furibundo contra el Partido Socialista Obrero Español de Pedro Sánchez, según venía declarándose ya hace tiempo. No está de acuerddo ni con el previsible pacto de Gobierno, ni con la política llevada a cabo en Cataluña, ni con el esperpento en que se ha convertido el Congreso de los Diputados. Dice que el PSOE es otro del de ayer. Bueno…

Pero ni una sola palaba de autocrítica. Ni sobre la corrupción del mismo partido socialista: todavía Guerra sigue justificando lo ocurrido en Andalucía. Ni sobre la política sectaria que llevó su partido de entonces con «la derecha más casposa de Europa», cuyas consecuencias estamos viendo. Ni sobe su política de cesiones a los nacionalismos vasco y catalán, que le sirvieron  tantas de veces de apoyo y cuyas concesiones a los mismos lamentamos hoy. ¿Para qué vamos a hablar de los Egiguren, Zapatero, etc. en relación con ETA, la Izquierda Abertzale, Navarra…? ¿Y de qué partido era Montilla y Maragall? ¿Y quién toleró la actuación suicida del PSC durante años? ¿Y quién hizo avaló el segundo malhadado Estatuto maragalliano-zapateril, con Guerra en la presidencia de la Comisión Constitucional? Y así podríamos seguir.

El adanamismo es posible cuando no hay memoria o se intenta borrarla. Y no se entiende la autocrítica como parte de la crítica y de la libertad. Ni, por supuesto, se cultiva esa planta casi desaparecida que se llamaba verdad.

El santo Francisco de Javier

 

           Fiesta de san Francisco de Javier, patrono de las Misiones católicas. Fiesta y Día de Navarra. Día internacional del euskara, relacionado con el santo, cuando hasta ahora nadie ha podido probar que el santo lo hablara y ni siquiera que lo supiera…

He escrito mucho sobre el maestro Francisco de javier. No me repetiré. He leído varias veces sus mejores biografías: Escalada, Schurhammer, Recondo. Y sobre todo, las cartas del santo misionero. He viajado a casi todos los lugares donde estudió, predicó y murió. Le tengo como un santo de primera división, por su relación con Dios, con la Iglesia y con el mundo que le rodeó. Siendo tan tradicional y tan subordinado al Padroado misionero de Portugal, similar al Patronato español, en aquella Monarquía católica de aquellos reyes parientes tan poderosos como absorbentes, abrió todos los caminos para los ulteriores misioneros jesuitas, mucho más libres y encarnables que le sucederían en las misiones posteriores: los Ricci, los Valignano: jesuitas italianos, flamencos, franceses y alemanes.

Su celo apostólico que le hizo recorrer medio mundo, robándole muchos años de vida, guiado siempre por una fe ardiente y un amor sin límites. Su pobreza ejemplar, que le hizo vivir entre pobres -los hospitales eran su mejor albergue- y al servicio de los más pobres. Su obediencia sin tacha al papa y su padre Ignacio de Loyola… Uno no se explica su vida extraordinaria sin una naturaleza extraordinaria -un superhombre- o sin una extraordinaria santidad, obra de la gracia-presencia-posesión de Dios. O todo a la vez.

Santo universal donde los haya, cualquier intento de reducirlo a cualquier interés, capilla o campanario está abocado al fracaso. Hicimos bien en tenerlo como paradigma y patrono. Haríamos mal, si nos pasamos de ahí.

Últimos aforismos

 

       Quien a otro sirve / no es libre. Al menos ante quien sirve.

      Cosa sabia, pero difícil, es distinguir entre le cose grandi y le cose vane, como las llama Maquiavelo. Sobre todo porque imitamos a la naturaleza, que es varia y compleja, donde las cosas grandes y las cosas vanas coexisten y están próximas, hasta contiguas.

      Cuántos licenciados en neciencia: ¡verdaderos necienciados!

      Los Parlamentos, antes de hacer leyes propias, tienen el deber de respetar las vigentes.