El gasto político en España

 

            Según un grupo de economistas españoles, el gasto político de España supera los 150.000 millones de euros al año.

No hablan de servicios públicos, sino de tesoro despilfarrado en sueldos estratosféricos, injusto y nada ejemplares de una minoría poderosa, que son los verdaderos detentadores del poder; en asesores innecesarios, desparramados por todas las áreas de gobierno, nacionales, autonómicas, comarcales y municipales; en clientelas extendidas por toda la geografía nacional; en chiringuitos levantados para amigos y amiguetes, sobornados y sobornables; en estructuras paralelas, en buena parte inútiles, pero necesarias para abrir y cerrar bocas, según; en redes de poder, desde redes sociales a redes informativas, incentivos, premios de todo género…, por no hablar de propagandas puras y duras hasta disimuladas y ocultas, presupuestadas o no.

¿Cuántos proyectos podrían llevarse a cabo, si todo ese ingente montón de euros se destinara a dependencia, educación, cultura, infraestructuras, innovación…?

Pensemos cada uno de nosotros, si nos dieran la parte alícuota que nos toca de ese banco ignoto, que nutre injusticias, traiciones, sumisiones, cobardías, acedias, vanidades, enredos,  excesos, vicios, cohechos y hasta actividades criminales… y  qué cosas tan distintas de todo eso podríamos hacer cada con lo que tenemos, sabemos y queremos… Y qué  nuevo país podríamos hacer entre todos los humanos de buena voluntad…

«¿Quién es el hombre de color?»

 

                             Una mano amiga me envía un poema de Aimé Césaire, el poeta negro de Martinica, al que no he leído hace muchos años. Es un poema que  ni pintiparado para este nuestro tiempo, donde tan actual es todo lo que toca al color de la piel, el racismo, la racialización, la inmigración y cosas del mismo entorno.

En el poema Poème à mon frère blanc. el poeta negro francés le dice a su amigo blanco que, cuando nació, creció, estuvo al sol, se puso enfermo, siempre fue negro, y , cuando se muera, seguirá siendo negro.

A diferencia de su amigo blanco, que, cuando nació, tenía un color rosa; cuando creció, era blanco; cuando se pone al sol, aparece rojo; cuando tiene frío, se pone azul; cuando tiene miedo, verde; cuando está enfermo, parece amarillo; y cuando morirá, tendrá un tinte gris…

Lo que, al final, le hace preguntarse al poeta:

                    Alors, de nous deux,
qui est  l ´ homme de couleur?   

«La tempesta»

 

                              Con el laconismo propio de este cuaderno en este tipo de presentaciones, traigo aquí este poema, que hace juego con la imagen de la portada, extraído del libro Traslumbramientos, presentado ayer en Pamplona, del reconocido poeta navarro Santiago Elso, miembro del Consejo de Redacción de Río Arga, y, por esta nueva obra, XXXII premio internacional de  poesía Ciudad de Córdoba, Ricardo Molina.

 

Tormenta en ciernes, te aproximas
como entre aéreos arrecifes blancos
y en la aldea ruinosa anclas
tu súbito relámpago.

A ti te asombra el lento derrumbarse
de las piedras que ocurre aquí, abajo,
pues las imitan, céleres,
tus nubes que rebullen en lo alto.

Tempestad o turbión que llegas
amenazando un mundo plácido:
frente a este óleo de Giorgione
tu retumbante trueno aguardo.

Homenaje a Pepe Mújica

 

            Hijo de emigrantes -España e Italia-, hijo de muchas carencias, pronto huérfano de padre, joven izquierdista por varios partidos hasta convertirse en guerrillero tupamaro en 1964. Lo pagó caro en una prisión de condiciones atroces durante 13 años, tras haberse fugado dos veces. Cuando salió de ella en 1985, era un hombre nuevo: antiviolento, con la sabiduría del perdón, la reconciliación y la libertad–disponibilidad.

Lo fue todo en la República Oriental de Uruguay, país puntero de Iberoamérica, que acababa de salir de una excepcional dictadura. Hasta llegar a la presidencia de su país (2010-2016). A su servicio puso en acción todos los valores de su conversión a la mejor democracia.

Austero, llano, solidario, humanista en sus dichos y en sus hechos, fue una excepción, reconocida y aclamada, en toda América, en todo el mundo durante su mandato y después del mismo.

Un dechado del cultivo de los derechos y deberes de hombre. Un sabio antiguo en la Iberoamérica de la democracia joven y renovadora. Un santo laico, como decíamos en España, cuando se sabía qué era santidad y no se confundía laicidad y laicismo.

Respetuoso, ingenioso, sencillo, amable, como no había otro.

Los castros de Lapoblación-Meano (y II)

 

                           Aquí encontró Armendariz cerámicas manufacturadas y torneadas, escasas y sobrias. Cruzamos el puentecillo sobe el barranco oriental y subimos por la orilla de un campo de cebada que ocupa el flanco sur, desde donde vemos el otro barranco que baja desde el flanco occidental, pero el espacio se nos cierra pronto. El espacio de lo que un día fue el oppidum es un alto e inextricable fortín de robles, quejigos, enebros, agavanzos, hollagas…, que se extiende por todos los lados, que un día fueron las defensas naturales y artificiales del poblado y del  espacio, que servía como recinto económico-ganadero. El primer foso al nordeste, junto al primer barranco, es también un campo de labor, no labrado este año.

En la ladera de enfrente, sobre la carretera de Barriobusto, se alargan varios bancales superpuestos de viñas recién empampanadas y algunos pequeños olivares.

Subimos por donde bajamos hasta tomar otro carril en dirección de Yécora, al sur de Meano.  Dudamos en un principio pensando que el castro se encuentra oriental, y es justamente en el lado opuesto donde se encuentra el tercer castro, de nombre Parralejos y, según otros, Murillo, lo que tendría más sentido para lo que andamos buscando.

Digo tercer castro, porque, al hablar de La Lapoblación Meano, el primero pasa por ser el famoso Castillo de Marañón, o simplemente El Castillo, en la cima de la Peña, de 1244 metros, que debió de durar desde el Bronce Final hasta tiempos romanos, y aprovechado de nuevo en la Edad Media, cuando se construyó el castillo de los siglos XI y XII, bajo el que se formó el pueblo de Lapoblaión de Marañón en tiempo de Alfonso I el Batallador, que le concedió el Fuero de Marañón. En el siglo XIX se levantó allí un Fuerte carlista, de todo lo cual quedan restos bien visibles. La arqueóloga Natividad Narvarte recogió y estudió cerámicas del Bronce Final y Hierro antiguo. Los primitivos pobladores de nuestro Oeste no pudieron tener ni mejor defensa ni mejor lugar de observación.

Nunca habíamos contemplado desde una distancia media y con tanto reposo el célebre León dormido de nuestra frontera occidental. Desde donde lo miramos ahora, más que dormido, parece un león con los dientes bien visibles, en forma de pequeñas rocas puntiagudas, desperezándose o alampando su presa. Paulita dice que parece más bien una cabeza de jabalí.

Volvamos al castro  al que ahora vamos. Es un espolón de piedemonte, alto de 735 metros y de 16.000  de superficie, con dos claros espacios, el del poblamiento y el dedicado a ganadería y otros menesteres. El cercano arroyo de Vallarmén -hoy todos los arroyos mencionados llevan agua- les llenaba esa necesidad. Atravesamos un campo de trigo, todavía no granado, por los huecos dejados por las ruedas del tractor y recorremos todo el perímetro del fortín. El interior es tan inextricable como el del castro anterior. Pero aquí vemos en varios tramos paramentos de piedra arenisca de sillarejo asentado a hueso y alguno derrumbes de piedras. Armendariz encontró aquí restos de cerámicas manufacturadas y celtibéricas de gran calidad, molinos de varias formas, una cuenta esférica de bronces y un fragmento de molde de fundición en arenisca para fabricar hachas de cubo. Asimismo abundantes cenizas y carbones, lo que le hace sospechar que el fin del poblado pudo llegar a comienzos del siglo I a. C.

El banquete con Abrahán, Isaac y Jacob

 

(Mt 8, 11-12; Lc 13, 28-29)

 

Al narrar la curación
del hijo del centurión romano,
Mateo inserta este logion de Jesús:
Muchos vendrán de oriente y occidente
y se pondrán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob
en el reino de los cielos.
Pero los hijos del reino serán expulsados
a las tinieblas exteriores,
donde será el llanto y el crujir de dientes.

De modo parecido cuenta Lucas
en la breve parábola de la puerta cerrada,
añadiendo en la mesa a todos los profetas
y el norte y sur a los puntos cardinales.

El logion evoca al Primer Isaías,
que anuncia la confluencia de todas las naciones  

y de pueblos numerosos al monte de la Casa de Yahvé.
Reunido por Dios el Pueblo de la diáspora,
presidido por el padre Abrahán, Isaac y Jacob,
se celebrará el banquete de los últimos tiempos
manjares frescos y de tuétano, vinos generosos-,
del que serán excluidos
los que oyeron a Jesús y no le siguieron en su día.

 

 

Los castros de Lapoblación-Meano (I)

 

                                  Por fin, este sábado central de mayo, ha dejado de llover y luce un sol que alegra a todas las flores de mayo, que ya es decir, y que hoy más nos han llamado la atención: las flores de amarillo dorado de las genistas hispánicas o aliagas negrales, verdaderos cojines campestres de adorno; las amarillas fragantes en su pequeño cáliz de las retamas que adornan las carreteras navarras; las amarillas vibrantes de los botones de oro, que todavía se tienen en pie; las blancas de las ulmarias o reinas de los prados, con  estambres más largos que los pétalos; las blancas y olorosas de las clemátides; las de las azulinas, o jazmines azules o jazmines de cielo…

Vamos a Codés, romería anual  por estas fechas, este sábado de mayo, la víspera de la romería de los devotos de Aguilar de Codés. Y vamos por una ruta nueva para contemplar el milagro diseminado de la primavera, retrasada pero magnificada y rozagante por las constantes lluvias, como pocos años hemos podido disfrutar: Pamplona-Estella-Oco-Acedo, y, después, rodeando por la espalda el murallón de la Sierra de Codés, hayedal de primer orden por la cara norte, por Zúñiga-Santa Cruz de Campezo-Genevilla, y dándole la vuelta por el puerto de Aguilar, hasta llegar a Torralba del Río y poder mirarla de frente.

Encuentro el santuario de Codés, del que mucho he escrito, más, bello, más verde, más limpio que nunca, con el agua corriendo por todas partes. Y allí oramos, meditamos, comemos, sesteamos, cafeteamos y contemplamos, con la paz y la belleza rodeándonos por todas partes.

De allí volvemos sobre nuestro último trayecto hasta el cruce de Aguilar y seguimos hasta Lapoblación y Meano -nuestro extremo Oeste navarro-, bajo la Peña de Lapoblación, llamada El león dormido,  esta vez sin recorrerlos, y nos contentamos con volver a ver desde su atalaya el panorama de luz y naturaleza, en pleno esplendor primaveral, de la Rioja alavesa y de la Rioja logroñesa, seguras y acomodadas bajo las almenas naturales y antiquísimas de la Sierra de Cantabria.

Bajamos por la carretera de Barriobusto, casi hasta el final del ángulo agudo que hace el mapa de Lapoblación-Meano entrando en el mapa alavés, entre los términos de Valderiz y Valdebuesa, y muy cerca de la muga entre Navarra y Álava, nos detenemos, porque aquí hemos topado con el castro de la edad del Hierro, llamado Las Ermitas, un espigón fluvial entre dos barrancos, a 733 metros de altura y con una superficie de más de 25.000 metros cuadrados.

 

 

Las burlas de Fernando Fernández Savater

 

                        Se burla FFS de la oración al infinito por el papa recordando su propia plegaria a los tres campeones de Federico Tesio con motivo de una operación quirúrgica.

Bromea con algunas de las cualidades menores del nuevo papa, y llega a comparar a San Agustín, antes de su conversión, y en golfería nada menos que con Ábalos. Califica de tremendos los funerales por el papa difunto, y el cónclave de zarrapastrosa y embalsamada intriga.

Entre los extremos de la historia de la Iglesia, que en estas ocasiones no pueden faltar, nos enseña que el papa Alejandro VI  fue lujurioso y ateo, cosa esta última que no sabíamos, ignorantes de nosotros. No podían faltar  tampoco, venga o no venga a cuento, los curas manoseadores de hoy.

Comparando el poder de los papas de antes y de ahora, llega a la sabia conclusión de que los actuales pontífices ni pinchan ni cortan, añadiendo este necio comentario: ¿Hay algo más risible que insistir en que un papa está cerca de los pobres?  Y este otro, similar: Lo que está cerca de los enfermos, los mendigos o los inmigrantes es el Evangelio, no la jerarquía católica. ¡Qué desconocimiento de la historia, y sobre todo del papa Francisco y de muchos como él!  Pero lo escribe quien llamó en otro artículo reciente a Francisco: tipo Perón.

Se burla luego del alma: Quien quiera salvar ahora su alma (porque crea que tiene un alma por salvar) (…) no es precisamente caer bien a Yolanda Díaz.

Y, como le irrita igual  un papa que otro, termina con esta ruda moralina, contradiciéndose a sí mismo: Por favor, menos lata con anécdotas y chascarrillos sobre el Papa y más volver a ocuparnos de los problemas de nuestros semejantes.

El peor Savater. No me ha extrañado mucho, conociéndole desde hace muchos años en su deriva anticlerical indisimulable, con sus aciertos y desaciertos. Pero ahora, con Francisco y León XIV en escena, la cosa es muy penosa. Y chirriante. Por lo que sé de muchas horas de trabajo, en el anticlericalismo y antieclesialismo español castizo, la desmesura y el mal gusto han sido y siguen siendo demasiado frecuentes.

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Las patrias que habitamos

 

                                Presentamos anteayer en Tudela nuestro libro colectivo Navarra: tiempo y espacio. Hablé del porqué del libro en este momento. Hablé de la semejanza de Navarra con otras sociedades y de la pluralidad de patrias (matrias y fratrias) -nombre clásico, afectivo y hasta sagrado, de la comunidad, pueblo, región, país, nación y Estado-, que todos tenemos, y que incluye las patrias políticas, naturales, deportivas, culturales, espirituales o religiosas, lo que derriba los viejos mitologemas de que no hay patria o que patria no hay más que una.

Al final de la presentación, se me acercó un joven, el único joven que había entre el meritorio público, y me dijo, directo y sincero, lo difícil que es para la juventud entender ese concepto de patria. Intenté entonces sintetizar: la patria de verdad -palabra hecha ya propiedad casi exclusiva de nacionalistas etnocráticos- es esa comunidad cotidiana de costumbres, trabajos y afectos, más todo lo que le hace posible, desde los derechos y deberes constitucionales hasta lo que nos hace las vidas felices: el amor, las letras, las artes, las aficiones, los deportes… ¿Qué más real y necesario, qué más digno de admiración y cultivo, que esa patria, que esa comunidad entrañable? Y, además de eso, si no nos basta, cualquiera otra comunidad, donde hayamos vivido o vayamos a vivir. Y todas esas patrias, que añado: naturales, culturales, espirituales, religiosas, deportivas…, que hacen nuestra vida ancha y generosa.

Todo lo contrario de esa otra patria angosta, retórica, polémica, egoísta y cerrada, que es la que cualquier joven y cualquier viejo hacen bien en menospreciar.

«Gobiernito tenemos»

 

                           De casquería (tripería) ha calificado el mismísimo Pedro Sánchez -en veste, como se ve, de carnicero- la colección de wasaps, mensajes y mandatos telefónicos enviados por él mismo a su edecán José Luis Ábalos, entonces secretario de organización del PSOE, hoy persona maldita, poniendo como no digan dueñas, o como chupa de dómine a sus propios ministros o compañeros de partido: hipócritas, maltratadores, estultos, tipos, impresentables, petardos… Lo que califica  de tal su propio lenguaje, aunque sea privado, su estilo en el trato humano como secretario general del partido y  en su ejercicio del poder.

A cierto periodista le ha evocado los guiones de Mario Puzzo y aquel lema del Padrino: Mantén cerca tus amigos y más cerca a tus enemigos.

Pero la publicación de tal casquería ha revelado también la catadura de algunos de esos súbditos obedientes, entre los ministros de Sánchez, que Ignacio Varela divide como gestores, ornamentales, gladiadores y capataces. Valientes como Page o Lambán responden como caballeros. La frágil Susana, que se arrodilló ante el jefe para poder ser senadora, da n poco de grima. La «pobre Margarita Robles» (ministra de Defensa, de la que hablé otro día) ha recibido entre risitas la casquería que le propinó su preboste: pájara [persona astuta y con muy pocos escrúpulos], que se acuesta con el uniforme, y ha respondido a los periodistas casi con la virtud del famoso verso de Quevedo sobre el ir caliente y el reírse de la gente:

Después de siete años, sigo en el Gobierno…

Dicho por una de los pocos ministros gestores, es toda una confesión: lo que importa es el poder y todo lo que lleva consigo. El cómo importa poco o nada. Más que pena da bascas.

El Gobiernito tenemos de Sancho Panza ha devenido devenido ahora lema único Sancho Peonza y de todos sus ministros y nominados por él.