Las burlas de Fernando Fernández Savater

 

                        Se burla FFS de la oración al infinito por el papa recordando su propia plegaria a los tres campeones de Federico Tesio con motivo de una operación quirúrgica.

Bromea con algunas de las cualidades menores del nuevo papa, y llega a comparar a San Agustín, antes de su conversión, y en golfería nada menos que con Ábalos. Califica de tremendos los funerales por el papa difunto, y el cónclave de zarrapastrosa y embalsamada intriga.

Entre los extremos de la historia de la Iglesia, que en estas ocasiones no pueden faltar, nos enseña que el papa Alejandro VI  fue lujurioso y ateo, cosa esta última que no sabíamos, ignorantes de nosotros. No podían faltar  tampoco, venga o no venga a cuento, los curas manoseadores de hoy.

Comparando el poder de los papas de antes y de ahora, llega a la sabia conclusión de que los actuales pontífices ni pinchan ni cortan, añadiendo este necio comentario: ¿Hay algo más risible que insistir en que un papa está cerca de los pobres?  Y este otro, similar: Lo que está cerca de los enfermos, los mendigos o los inmigrantes es el Evangelio, no la jerarquía católica. ¡Qué desconocimiento de la historia, y sobre todo del papa Francisco y de muchos como él!  Pero lo escribe quien llamó en otro artículo reciente a Francisco: tipo Perón.

Se burla luego del alma: Quien quiera salvar ahora su alma (porque crea que tiene un alma por salvar) (…) no es precisamente caer bien a Yolanda Díaz.

Y, como le irrita igual  un papa que otro, termina con esta ruda moralina, contradiciéndose a sí mismo: Por favor, menos lata con anécdotas y chascarrillos sobre el Papa y más volver a ocuparnos de los problemas de nuestros semejantes.

El peor Savater. No me ha extrañado mucho, conociéndole desde hace muchos años en su deriva anticlerical indisimulable, con sus aciertos y desaciertos. Pero ahora, con Francisco y León XIV en escena, la cosa es muy penosa. Y chirriante. Por lo que sé de muchas horas de trabajo, en el anticlericalismo y antieclesialismo español castizo, la desmesura y el mal gusto han sido y siguen siendo demasiado frecuentes.

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