La persecución de la Iglesia en Nicaragua

 

                     Desde 2018, tiempo de las grandes manifestaciones de protesta, cuando la Iglesia jugó a a favor de los represaliados, el régimen sandinista impone una persecución brutal contra la Iglesia nicaragüense. Se han roto las relaciones con la Santa Sede, se se ha expulsado al Nuncio, se han cerrado y confiscado numerosas obras eclesiales, se han prohibido cientos de procesiones, se censura la homilía de cada sacerdote y se ha enviado al exilio a unos 200 religiosos, curas y obispos, incluido el presidente de la Conferencia Episcopal.  Entre ellos, varios sacerdotes misioneros españoles. Un millón de personas han llegado a Costa Rica huyendo de Nicaragua.

Apoyada por China, Rusia e Irán, la dictadura de Ortega-Murillo se ha ido aislando internacionalmente, rompiendo relaciones  hasta con la OEA y  con la ONU. El control es total, a la manera de las peores dictaduras comunistas. Se obliga a los sacerdotes a limitar sus homilías a cinco minutos y a excluir cualquier alusión a la situación político-social. Se toma nota de las personas que van a misa, a las pocas misas a que pueden ir, se les fotografía y se analiza su posible pertenencia a grupos comunitarios. Eso, sí, a la vez la televisión pública, la única, emite la novena a la Inmaculada que, el 8 de diciembre, Ortega-Murillo celebran en su casa. Algunos de los misioneros españoles residentes en España, tras ser expulsados de Nicaragua, piensan que el régimen tiránico de Ortega-Murillo está pensando en crear una Iglesia paralela y oficialista, a la manera de China, o una Iglesia nacional, cuyo dirigente oficial fuera Murillo o el tiránico par de los dos.

Lo cierto es que no falta hoy, como tampoco faltó ayer, una cierta división de la Iglesia, pues algunas voces eclesiales callan y colaboran, de un  modo u otro, con los tiranos.

Profetas como los obispos Silvio Báez, auxiliar de Managua, o Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa, ahora en el exilio, han restado fuerza a la resistencia eclesial, que es muy activa en los países del entorno. Pero, hoy por hoy,  faltan líderes políticos conocidos y reconocidos, como en el caso de Venezuela, que sostengan la resistencia del pueblo en general.

 

«Quema» de libros en USA

 

O, si se quiere, eliminación de libros en bibliotecas escolares de Estados Unidos de América.

Asociaciones varias de familias de estudiantes y la PEN (Asociación Mundial de escritores y editoriales) han demandado a las autoridades educativas del Estado de Florida por eliminar 4.500 títulos de las bibliotecas escolares.

Y no solo en Florida, sino en casi 30 Estados. Algunos títulos reprobados:  1984, de Orwell; Matar un ruiseñor, de Steinbeck; La naranja mecánica, de Burgess. Y hasta El diario de Ana Frank.

Desde la quema nazi de libros y la revolución anticultural de Mao no había visto el mundo una cosa así, El trumpismo no es, como se ve, solo un inmenso cambio político, sino otra revolución anticultural, que no ha hecho más que empezar.

Los premios Princesa de Asturias

 

                                Repito lo dicho otras veces: que los Premios Princesa de Asturias, es decir, todo lo que allí se hace y se dice, sobre todo el último día, es el acontecimiento cultural más importante de España durante todo el año. El conjunto de los discursos del rey de España en todos estos años se estudiará en su día como el más completo de los epítomes de moral cívica de nuestra época.

El pasado viernes, la fiesta cultural de Oviedo nos devolvió la alegría de vivir en España y nos alivió de la congoja cotidiana con que sufrimos la vida política actual. Si excelente fue, como siempre, el discurso del rey, original y bien construida fue la intervención de la princesa  Leonor.

Me basta hoy recordar las palabras críticas del filósofo surcoreano-alemán Byung-Chul Han al régimen despótico neoliberal que explota la libertad, o al hombre actual que llama enemigo a quien no piensa como él, o a la democracia sin moral, a la que califica de mero aparato.

De Mario Dragui me quedé con su federalismo pragmático y  flexible para Europa, que era lo que yo estaba buscando: que alguien  de su excelencia lo dijese. Ya está dicho.

La Comunidad Apostólica (y XII)

 

                       Resumamos los 11 pequeños capítulos.

La genuina comunidad apostólica nace tras y desde la Resurrección de Jesús  (1), de la que da testimonio por medio de la libertad de palabra y de conducta, sin temor a la mofa, el castigo o la persecución, y mediante las señales del cuidado y curación de los hermanos que la componen, siguiendo el ejemplo del Maestro.

Es una comunidad sacramental (2), porque es el signo público del Resucitado en cada generación, porque donde haya dos o tres reunidos en su nombre, allí está Él, inspirando y santificando su fe, su esperanza y su caridad.

Es la comunidad de la fracción el pan [eucaristía] y de la oración (3) de alabanza e intercesión, asidua y perseverante.

Conocida, respetada y bien vista por todos sobre todo por su unión fraterna (4), verdadero signo positivo para la gente, porque siente con un solo corazón y una sola alma, buscando entre todos la armonía y la paz.

Solidaria (5) por tanto con las necesidades de todos, compartiendo sus bienes y ayudándose a sobrellevar las cargas personales y familiares.

Y hospitalaria (6), dado el carácter de numerosos misioneros del Evangelio, en la acogida, provisión y acompañamiento de los hermanos itinerantes.

El respeto, la corrección fraterna y el perdón (8) no podían faltar en esta comunidad apostólica responsable de sus actos e imitadora de Jesús.

Tampoco el respeto y ayuda a sus propios dirigentes (9) facilitándoles tan delicada tarea animadora  y evitando ponerles trabas, contribuyendo así a construir la comunidad.

La perseverancia en la tribulación (10), en fin, no es más que el corolario de todo lo dicho, teniendo en cuenta la persecución por parte de judíos y romanos en los primeros tiempos, con el peligro de huida o de abandono de los fieles. La comunidad apostólica lo vivió con alegría cristiana, movida por la esperanza. 

El verdadero lenguaje inclusivo

 

                               En la última reunión de CONAME hablamos acerca del protocolo que nos imponen a todas las asociaciones desde el Ministerio de Igualdad (desde los tiempos de la nefasta Montero) sobre el lenguaje llamado de género. Le envío luego a uno de mis compadres una glosa mía sobre el asunto, escrita y publicada antes del infame protocolo obligatorio, contrario al genio de la lengua, a la Real Academia y sobre todo al sentido común, y él me contesta con esta perlita:

– (…) Sigo sin entender la razón por la cual las feministas extremas y defensoras a ultranza del lenguaje inclusivo no defienden la terminación en 0 de, por ejemplo: futbolista, ciclista,  tenista, golfista, atleta, dentista, terapeuta, pediatra, psiquiatra, oculista, homeópata, frenópata, electricista, taxista, anestesista, cineasta, artista, guionista, astronauta, pianista, periodista, policía, ebanista, nutricionista, analista, transportista, tractorista…, que se refieren tanto al varón como a la mujer.

¿Son infalibles las canonizaciones? (y II)

 

                     En el siglo XX, el teólogo conciliar suizo, el más leído de todos, Hans Küng, y con él muchos más, aunque no hayan escrito expresamente sobre el tema, calificó a las canonizaciones no como actos garantizados absolutamente por el Espíritu Santo, sino como decisiones humanas de la autoridad eclesial, susceptibles de estar marcadas por factores históricos o pastorales.  Decisiones litúrgicas y disciplinarias, y no actos magisteriales e infalibles en sentido estricto.

Curioso es el punto de vista del dominico francés, Daniel Ols, que trabajó durante muchos años en las Causas de los Santos. Según él, la canonización no es necesaria para salvaguardar el depósito de la fe, sino más bien una decisión prudencial de la Iglesia, sin carácter infalible.

¿Cuál es la posición oficial de la Iglesia en en estos momentos? Desde 1960 la bulas de canonización ya no incluyen las cláusulas de anatema o condenación de quienes no admitiesen la verdad de aquella. En 1998 la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una nota afirmando que la canonización es un acto del Magisterio Ordinario Universal del papa: enseñanza constante y universal de la Iglesia sobre un modelo de santidad para toda ella. La nota añade que la canonización pertenece al segundo grado de las verdades doctrinales sobre las que la Iglesia tiene la autoridad de decidir y enseñar infaliblemente, pero sin estar en el mismo nivel que las verdades esenciales de la fe revelada. Y repite la doctrina de Santo Tomás. La canonización es, por tanto, un acto de la enseñanza oficial de la Iglesia sobre cómo vivir la vida cristiana a través del ejemplo concreto del canonizado.

¿Son infalibles las canonizaciones? (I)

 

                           Anda estos  días el papa León XIV, en pleno Jubileo, canonizando nuevos santos, la mayoría de cuyos procesos se los dejó su antecesor el papa Francisco. Juan Pablo II llenó de santos y beatos la Iglesia, y sus sucesores, aunque en menos medida, le han seguido la costumbre.

Cada día más, teólogos, pastoralistas y aun curiosos del Vaticano y de la historia de los papas se preguntan  sobre la infalibilidad de las canonizaciones, viejo tema que viene de lejos. Santo Tomás de Aquino fu un  firme defensor de la infalibilidad de las mismas, que, según él, gozan de una asistencia especial del Espíritu Santo y no pueden ser erróneas. Permitir que se rinda culto universal a alguien indigno sería un grave error que podría llevara los fieles a la idolatría o a la confusión en la fe.

Sin embargo, el cardenal y teólogo dominico renacentista Tommaso de Vio, conocido por Cayetano, y tenido como el mejor comentarista y sucesor de Santo Tomás, no las tenía todas consigo con la infalibilidad de las canonizaciones, sin llegar a negarla, cosa que sí lo hizo otro dominico español, el teólogo vallisoletano y cardenal Juan de Torquemada (1386-1468), tío del famoso inquisidor. Grandes teólogos de Trento  y dominicos de la Escuela de Salamanca, como Melchor Cano o Domingo Báñez, negaron la infalibilidad de las canonizaciones, porque no tocaban directamente el depósito de la fe ni la moral revelada, sino que eran actos más bien prudenciales de la autoridad eclesiástica.

Pero fue el papa Benedicto XIV (1740-1758), el boloñés Próspero Lambertini, teólogo y jurista, ilustrado y polímata, revitalizador del tomismo, autor, entre otras muchas obras, de un monumental tratado sobre canonizaciones, quien sostuvo la misma doctrina del Aquinate y fue su opinión la que se impuso en la Iglesia hasta el siglo XX.

¡Invitado el ideólogo de Trump!

 

                                     ¿De verdad creen los  organizadores del 27º Congreso de Católicos y Vida Pública –concretamente José Masip, vicepresidente de la ACdP, y María San Gil, vicesecretaria general de la misma Asociación- que Kevin Roberts, uno de los ideólogos de Donald Trump, es el mejor ponente para abrir la próxima edición, los días 14 al 16 de noviembre?

(Kevin Roberts visitó España el pasado febrero para participar en la cumbre organizada por Patriots, el grupo político del Parlamento Europeo, al que pertenece VOX, y, es entre otras funciones, presidente de la Fundación Heritage,  un think tank semejante a Hazte oír en España, que abandera el Proyecto 2025, la hoja de ruta del presidente republicano. Se describe a sí mismo como amigo de Kirk,  Charlie Kirk, el activista evangélico recientemente asesinado)

Otoño en Urbasa

 

Los robles americanos
incendian ya la Barranca.
Los álamos que nos cruzan
siguen con la frente alta.
Al ascender, cada curva,
nos acerca la batalla
de hayas contra las rocas,
de rocas contra las hayas.
Coros de gentes alegres
gozan la verde mañana
y por sendas y caminos
de la sierra se derraman,
buscando el duende otoñal
que en el bosque se agazapa.
Rasos, altos y colinas,
simas, torcas y hondonadas,
hayas gigantes y helechos,
arces, romeros, albacas,
tilos, acebos y fresnos,
robles, rosales, lunarias,
pinos, abetos y tejos,
espinos, brezos o zarzas…
Roquedos verdes de musgo
y esculturas enrocadas.
Por todas partes el duende
va y viene, sube y baja,
anda, corre,  vuelve y vuela,
todo lo habita y encanta.
Los colores en las hojas
todas sus gamas ensayan,
y llueven hojas maduras
sobre la seroja blanda.
Un asombro de herrerillos
ante nuestros pasos salta.
Dos burritos silenciosos
rondan cargados de calma.

***

Brilla la gracia de Dios
sobre la sierra de Urbasa.

 

 

Novedades sobre la historia del celibato eclesial (y II)

 

                             Contra lo que se ha dicho y escrito muchas veces, el concilio provincial  de Elvira (Ganada), ca. 303, al que asistieron 19 obispos y 26 presbíteros de la Hispania Baetica y Cartaginieneis  no  sancionó el celibato eclesiástico,  sin más. Esta fue su resolución:

-Se ha decidido por completo la siguiente prohibición para los obispos, sacerdotes y diáconos o a todos los clérigos puestos en ministerios: que se abstengan de sus mujeres y no engendren hijos; .y quienquiera lo hiciere sea apartado del honor de la clerecía. 

El motivo fundamental no era la imitación del celibato de Jesús o la mayor disponibilidad pastoral, sino la convicción de raíz veterotestamentaria ( y pagana) de que el servicio al altar era incompatible con el placer sexual (¡El honor de la clerecía!).

No hubo una aceptación pacífica y general, ni mucho menos, de la medida disciplinar del concilio o sínodo de Elvira. Y lo cierto es que el el sucesor del papa Atanasio I (399-401) fue su hijo San Inocencio I (401-417). El papa Homisdas (514-523) tuvo un hijo, que también fue papa y santo, San Silverio (535-537). El gran papa y doctor dela Iglesia Gregorio I era bisnieto del papa Félix III y tataranieto de Félix II. Una docena de papas durante el primer milenio fueron hijos de sacerdotes. El último papa casado fue Adriano II (867-872).

En la Iglesia de Oriente, antes del cisma de 1054, siempre hubo presbíteros casados. En el sínodo de Constantinopla  de 692, en el canon 13, los padres sinodales, conscientes de que la Iglesia de Roma había establecido que los candidatos al diaconado o al presbiterados hacían una promesa de no tener relaciones con sus esposas, ellos, adecuándose a la norma antigua de estricta observancia y disciplina eclesiástica, deciden que los matrimonios legítimos de hombres consagrados se continúen también en el futuro, sin disolver el vínculo que une a estos hombres con sus esposas, ni privándoles de las relaciones mutuas en los momentos oportunos (…) «Lo que Dios ha unido no  lo separe el hombre» (…) Por tanto mantendremos también lo que fue enseñado por los Apóstoles y observado desde la antigüedad…  Y terminan excomulgando a quien se atreviere a privar a un clérigo consagrado de las relaciones conyugales y la sociedad con su esposa.

Solo en el concilio primero de Letrán (1123), en medio del grave conflicto feudal de las investiduras, para evitar sobre todo que los señores feudales designaran  a obispos, abades y presbíteros entre su propia descendencia y sus descendientes dejasen en herencia el cargo eclesiástico y las tierras, muchas veces propiedad de las Iglesia, se prohibió tajantemente el matrimonio de los clérigos.