Nos cuenta SJ que cuando tenía 17 años leyó una cita que decía: Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hasga lo correcto. Durante 33 años SJ se miraba al espejo todas las mañanas y se preguntaba que, si ése fuera el último día de su vida, querría hacer lo que estaba a punto de hacer: Recordar que moriré pronto constituye la herramientas más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones de mi vida. Porque casi todo -todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso-, todo esto desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón. Steve Jobs vivió todo esto muy de cerca. Le llegó el cáncer de páncreas y el diagnóstico de vida de sólo unos meses. La biopsia. La sedación. La operación exitosa. Pensó vivir unas cuantas décadas más. Esta vez se equivocó. El cáncer siguió, aunque lentamente, su curso. Pero nos queda su corta vida plena, y esta lección: Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo no quiere morir para llegar allá. La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado a ella. Y es como debe ser, porque la Muerte es muy probable que sea la mejor invención de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, ustedes son lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, gradualmente serán ustedes viejos y eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es muy cierto.
