El santo cardenal Pironio

A los nueve años de la muerte del cardenal argentino Eduardo Pironio (1920-1998), en Roma y en su país se ha celebrado su aniversario como el de un santo profeta de la conversión y de la denuncia del mal en nuestro tiempo, aunque su causa de beatificación haya sido promovida por la Conferencia Episcopal Argentina tan sólo hace un año. Obispo de Mar del Plata, secretario y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), a él le tocó presentar a Pablo VI los documentos de la célebre Conferencia de Medellín (1967), y sobre todo interpretar los signos de los tiempos, diseñando la idea cristiana de liberación, que vincula evangelizción, desarrollo y justicia. Su valiente actuación frente a la violencia de todo tipo en Argentina y su defensa de la reconciliación antes y después del golpe militar de 1976 pusieron en riesgo su vida, cuando su amigo Pablo VI decidió llamarlo a Roma, donde presidió, sucesivamente, la Congregación para la vida religiosa y el Pontificio Consejo para los Laicos, desde el que inauguró las Jornadas Mundiales de la Juventud. Roger de Taizé dijo de él: «Pironio, hombre de Dios, irradiaba la santidad divina en la Iglesia. Cuántas veces me ha ocurrido decir: hoy también los santos existen, y el cardenal Pironio es uno de ellos». El cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone declaraba recientemente que Pironio había sido para muchos «presencia de Dios, llena de gracia, cordialidad y sencillez» y que «irradiaba la santidad de Dios como luz en el camino». Y Mons.Renato Boccardo, que fue su colaborador en el Consejo para los Laicos, resumía el ideal cristiano que el santo cardenal veía en los laicos: «No es la suya una religión de conquista, sino de levadura que transforma la masa; que sazona y anima lo temporal y vive una triple fidelidad al Cristo del Evangelio, a la comunidad eclesial y al mundo, con mirada positiva y optimista sobre el mundo y la historia«. Qué gozo leer estos altos elogios sobre un obispo polémico un día en su tierra y, sobre todo, un cardenal romano exiliado por la causa de la la justicia y la reconciliación entre los hombres!