Una cosa es educación para la ciudadanía y otra para la ideología, cualquiera que ella sea. Ni unos ni otros parecen entenderlo. Ni unos ni otros parecen recordar que en el artículo 27 de nuestra Constitución española se reconocen y sancionan las cuatro libertades fundamentales, a las que corresponden otros tantos derechos y deberes: la libertad de creación de centros educativos, la libertad de los padres a la educación de los hijos, la libertad de conciencia de éstos últimos y la libertad de cátedra de los profesores. Si estas cuatro libertades se respetaran y potenciaran por todos, salvando el amplio margen abierto a la buena voluntad y al sentido común, todo sería mucho más fácil.