Aunque pasó un mes desde que lo escribí y envié, en muy concretas circunstancias políticas, ayer me publicaban en DN un articulillo titulado Por la concordia. Con breves y relevantes textos de Esquilo, Aristófanes, Protágoras y Gorgias, exponía yo la importancia que tuvo en la gloriosa Atenas del siglo V a.C. la idea y la realidad de la concordia (homonoia: forma parecida de pensar) para poder levantar una sociedad y un Estado-Ciudad en medio de continuas turbulencias. Y es que, entonces como hoy, sin concordia es inviable una comunidad, y sin respeto y justicia, asentada en la ley, no hay concordia posible.