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La huelga general

– Ninguna huelga puede ser general. Porque tampoco el trabajo lo es.

Nos dejan sin futuro, reza un lema de la huelga general del 14 de noviembre. Pues, si nos dejan sin futuro, nos dejan sin nada y sin nadie: sin nosotros mismos.


-La primera huelga particular política la inventó nuestro último rey godo, según la primorosa oda de Fray Luis de León: Folgaba el rey Rodrigo / con la hermosa Cava en la ribera / del Tajo sin testigo

Homenaje a Carlo María Martini

Este verano, se nos murió el arzobispo-cardenal de Milán, el jesuita Carlo María Martini, teólogo, biblista, pastoralista eximio, que tanto nos instruyó, que tanto bien nos hizo. Papable siempre, fue casi un papa en su sede milanesa, autocrítico y crítico serena y evangélicamente, desde dentro de una probada fidelidad a la Iglesia. Hoy, noviembre, mes de los difuntos, recojo en su homenaje uno de sus muchos pensamientos sobre la fe y la esperanaza en el Dios de vivos y muertos: Espero bienes que no sé cómo imaginar y confío en que todo cuanto estoy haciendo valga la pena. No lo sé describir, como se describiría un paraíso islámico; podría casi pensar que tal vez me aburra. En cambio, me fío de Dios, que me promete su felicidad, que no puedo imaginar, y tengo la certeza de que los sufrimientos de este tiempo presente, como dice San Pablo, no son compatibles con la gloria que se manifestará. Sé que el Señor me dará el ciento por uno y que volveré a encontrar todo lo que he dejado aqui.

Lo que quieran los…

Leo sobre las varias posiciones de la Iglesia en Cataluña acerca de la independencia reclamada por el presidente Mas y mucho de lo relacionado con ella. Todos o casi todos, seglares o clérigos, se refugian en el derecho: derecho a, derecho de, derecho para… Ninguno, comenzando por el arzobispo de Tarragona, miembro del Opus Dei, tantos años profesor en la Universidad de Navarra, tiene la gallardía de decir, al menos a título personal, que quiere seguir vieviendo junto a sus hermanos y a sus amigos residentes en el resto de España, aunque…, si llegara el caso…, etc. Ninguno. Gracias por lo que me toca, por lo que nos toca. ¿Tan malos hemos sido? ¿Tan malos somos, Dios mío? ¡Qué ingratitud y que injusticia! Mi viejo amigo, el teólogo con quien compartí muchas fiestas en el Círculo Catalán de Pamplona, J. I. Saranyana, también del Opus Dei, profesor emérito en la misma universidad, dice que los obispos catalanes han sabido situar la cuestión: «Los catalanes tienen libertad para decidir lo que quieran»· ¿Los catalanes? ¿ Y los castellanos? ¿ Y los andaluces? ¿ Y los de Barcelona? ¿ Y los de Teruel? ¿ Y los del Barri Nou? ¿Cuándo? ¿Cuántas veces? ¿Podrán volverse atrás? ¿Cuándo? ¿Cuántas veces? ¿Quién es el que puede decidir lo que quiera? ¿Sólo una nación? ¿También una comunidad autónoma, una ciudad, un barrio, una calle? ¿Es que es posible libertd sin legalidad? ¿ Y desde cuándo la capacidad personal de decisión puede equpararse con la de un complejo sujeto colectivo? ¿Por qué será que ningún Estado del mundo -excepto Etiopía, por el viejo problema de Eritrea, ya independiente- no reconoce ese derecho? Y tampoco, a pesar de lo que diga A. M. Oriol, la ONU? De verdad que J. I. Saranyana no piensa que una unidad etrechísima durante muchos siglos sobre bienes materiales y morales compartidos no es «un bien moral», aunque lo dijeran los pobres y politizados obispos españoles? ¿No lo es acaso la unidad de Cataluña para los inteligentes y muy independientes, celosos amantes de su pueblo y de la Iglesia, obispos catalanes?  ¿Y por qué no se atreven a decirlo, por ejemplo, el arzobispo y el teólogo, que tantos años vivieron en España?

El chiste de Pallarés

El chiste de Pallarés en el último número de El Ciervo refleja bien el contraste de la publicidad interesada, cuando no engañosa, o de la demagogia habitual de los partidos y de ciertas instituciones públicas con la realidad monda y lironda: el jefe del equipo quirúrgico de un hospital, aún con el bisturí en la mano, exclama satisfecho:
– La operación ha sido un éxito.
Y a renglón seguido:
– El paciente acaba de fallecer.

Dolor y vergüenza

Yo también, aunque fuera de todo cargo o responsabilidad oficial, siento dolor y vergüenza, como ha dicho sentir el presidente del Tribunal Superior del País Vasco ante los graves casos de los desahucios, presente en Baracaldo ante la última de sus víctimas. ¡Ahora -dirá alguien, con razón- que hay unos cuantos muertos, ahora que  un tribunal europeo nos ha sacado los colores por el caso de un marroquí que fue desahuciado en España! Pues, sí, así es. Que los partidos políticos, los políticos en general, los parlamentos, los gobiernos,  los ayuntamientos, los jueces, las asociaiones judiciales, los escritores, los comentaristas, los profesores de derecho, los… hayamos pasado tantos años, ignorantes, indiferentes, insensibles, ante esta tragedia, es cosa que verdademente me pesa, me avergüenza, me duele y hasta me escandaliza, vamos. ¿Ubinam gentium sumus? ¿Entre qué gente estamos? Y sobre todo ¿qué gente somos nsotros mismos?

Una sociedad enferma (IX)

El impacto de la crisis en la estructura social de España es asimismo innegable. Una de las mayores conquistas sociales españolas, el ascenso de las clases medias y la desproletarización de la sociedad, santo y seña de nuestro progreso reciente, está hoy en peligro. 1) Por el estancamiento en la reducción de la desigualdad en el reparto de la renta. 2) Por el aumento del paro. 3) Por el aumento de la pobreza.4) Por la dualización de la sociedad en dos grandes sectores, el de los ocupados en un empleo integral y el de los desocupados u ocupados en un empleo precario. 1) Según el Informe FOESSA de 2012, después de varias décadas de reducción continuada de la desigualdad en la distribución de la renta entre los hogares españoles, los indicadores de desigualdad se mantienen ahora en un nivel muy similar al de los primeros años noventa. Los niveles de desigualdad permanecen en niveles superiores al promedio europeo. Uno de los principales correctivos de estas desigualdades, las prestaciones sociales,  se han incrementado a un ritmo sensiblemente inferior al de hace dos décadas. Las razones del empeoramiento son muchas:  una estructura productiva poco competitiva; desigualdades salariales elevadas; debilidad de las políticas distributivas; reducción de los tipos impositivos desde los años noventa… Hasta los ricos españoles (los que tienen en propiedad más de un millón de dólares, excluyendo la primera vivienda y los bienes consumibles) habían pasado el año 2011 de 141.000 a 137.000. 2) ¿Para qué dar cifras del paro, si cada día cambian los números hacia arriba? Es la primera preocupación de los españoles, con gran diferencia sobre todas las demás. Todo apunta que vamos a llegar pronto a los seis millones de parados. Los hogares con niños y todos sus miembros en paro son ya el doble que el año en que comenzó la gran crisis (2008). España gastó en sus parados en el primer trimestre de este año 10.721 millones de euros, un 3’64% más que en el mismo período del año pasado. Todo lo cual lleva al aumento de la pobreza de muchos y a la ruina económica del país.

Ni lógico ni derecho

El llamado derecho de autodeterminación política, fuera de los casos de una situación colonial o de extema opresión nacional -únicos a los que se refiere la ONU en sus documentos oficiales- ni es lógio ni es propiamente derecho. No es lógico porque, entendiéndolo en todo su rigor, haría imposiible la permanencia de cualquier Estado, causando un desorden continuo y sin límites en cualquier comunidad. Podría llegar sólo en Europa a la continua construcción y decconstrucción de cerca de 300 Estados y en todo el mundo, de 3.000 a 4.000. Pero no es tampoco un derecho estricto,  porque confunde la autonomía personal con la autonomía, en último grado, de un sujeto colectivo, sujeto a muy distintas normas en su ejercicio, que lo hagan posible y después viable. Lo que el ejercicio, de por sí continuo, del derecho de autodeterminación hace inviable e imposible.

Patriotismo y deber

Hablaba Manuel Azaña, ex presidente del Consejo, el día 25 de junio de 1934 en las Cortes sobre el grave y enconado pleito de la ley catalana de contratos de cultivos, que acabó en una descomunal crisis política, precursora del 6 de octubre de mismo año. Se enfrentaba al Gobierno del republicano radical Ricardo Samper, acusándole, desenfadadamente, de no haber sabido gestionar la crisis. Prefería no sacar a relucir el patriotismo de unos y otros, e intentaba definirlo a su manera:  Este sentimiento del patriotismo no es más que una incitación al cumplimiento del deber, un acicate para examinar el procedimiento con toda agudeza e intensidad, una mayor preocupación de la conciencia personal; pero no es un Código de doctrina ni un Código de política , en el cual están escritas las soluciones de los problemas de Gobierno. Tan patriotas pueden ser los que piensan igual que yo, como los  más opuestos a mi pensamiento. Esto hay que reconocerlo así, y yo se lo reconozco a los más encarnizados adversarios.

Matrimonio homosexual

Yo también preferiría tener en España una ley como en Francia, Alemania o Gran Bretaña, donde no se complican con la sagrada o casi sagrada palabra de matrimonio, pero acepto que  la concepción que va imponiéndose hoy día sobre una institución clave en las relaciones entre los seres humanos, prevalezca entre los jueces y probablemente entre la mayoría de nuestra población por encima de un nombre sagrado o casi sagrado y sobre una tradición judeo-cristiana, para muchos de nosotros venerada y venerable. Que lo nuevo y lo verdadero, lo justo y lo respetable coexistan y convivan con la mayor humanidad posible.

El todo por la parte

El más grave error de muchos políticos, el error por antonomasia, es el de actuar como si el partido (de parte) fuera el todo (toda la sociedad, todo el municipio, toda la región, toda la nación, todo el Estado). Es un error de raíz totalitaria, base firme también de cualquier totalitarismo.