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Oda breve a los héroes del 2 de Mayo
Dejadme que hoy os cante, patriotas madrileños,
en este Dos de Mayo, centenario dos veces,
con una oda breve, al estilo de mi tiempo,
en libérrimos versos con música de fiesta.
A pesar de los años y las modas, tan varias,
a pesar de costumbres y morales diversas,
con todo el pacifismo mamado en estos lustros,
yo os venero por héroes y santos de mi pueblo.
Con vosotros revivo la furia y rebeldía,
al ver hozado el suelo de la patria en peligro
por tropas extranjeras que, en lugar de ideales,
trajeron la violencia, la rapiña y el odio.
Con vosotros revivo la terca resistencia
a toda felonía, impostura y atropello.
Europeoy francófilo, os evoco y admiro:
que ya os cobija el templo de paz universal.
Dejadme que hoy os cante, patriotas entrañables.
que luchasteis por Dios, España y vuestras cosas.
Ya muy lejos del odio, el rencor y la revancha,
por la unidad de Europa también nos precedisteis.
Inhumana insensibilidad
El «derecho» al aborto
No una variante de la bioteología.
Ley natural y felicidad
Una semana
-Teoría del caos: si a un calvo turco se le cae un pelo, puede temblar el rey de Francia.
-Todo el mundo cree que es el ombligo del mundo. Hasta los habitantes de la isla de Pascua, en pleno Pacífico, los Rapa Nai, llaman así a su isla: Tepito-Te-Henúa: ombligo del mundo.
-Nunca es siempre tarde, aunque la dicha no llegue.
-El mayor dolor de un adjetivo calificativo es que lo coloquen junto a un sustantivo inadecuado.
-¿Acaso son siempre los prelados domésticos más dignos que los prelados sin domesticar?
-Todos estamos citando a alguien, sin que sepamos casi nunca a quién y, ni siquiera, qué citamos.
-Nos llevaron a ver aquel espectáculo a vista de pájaro. Y eso es lo que vimos. No lo puedo describir porque no conozco la escritura de pájaro.
Internautas
Los valones también se mueven
La oración de Thomas Merton
«Tú no eres como yo te he concebido. Es casi media noche y estoy esperándote en la oscuridad y envuelto en el silencio. Siento dolor por todos mis pecados. No dejes que te pida más que poder sentarme en la oscuridad, ni que encienda ninguna luz por mi cuenta, ni que me deje invadir por la marea de mis pensamientos para llenar el vacío de la noche en que te espero. Para permanecer en la dulce oscuridad de la pura fe, deja que me convierta en nada a la pálida y débil luz del sentido. En cuanto al mundo, haz que me vuelva para él totalmente desconocido para siempre. Y que así, gracias a esta oscuridad, pueda llegar al fin a tu claridad. Que, tras hacerme insignificante para el mundo, pueda percibir los infinitos sentidos que encierran tu paz y tu gloria. Tu resplandor es mi oscuridad. No sé nada de Ti, y por mí mismo ni siquiera puedo imaginar cómo llegar a conocerte. Si te imagino, me equivoco. Si comprendo, me engaño. Si soy consciente y estoy seguro de conocerte, estoy loco. La oscuridad es suficiente«.- Es sin duda una de las oraciones más puras y bellas de la llamada teología negativa. Esa dulce oscuridad de la pura fe me parece que llega al fondo de la teología cristiana. ¿Se puede pensar, se puede decir algo mejor?