Ahora mismo acontece el adviento.
Ahora mismo
está viniendo el que vino
y el que viene
y el mismo que vendrá.
El ahora es la flor
total y luminosa
en que se abre el pasado
y lleva oculto el fruto venidero.
Todo ocurre a la vez
en el hombre creyente.
Todo crece y avanza hacia el fin,
que no cesa.
La esperanza amorosa mantiene la presencia
cada día más viva del Viniente.
La segunda venida
será sólo
su final deslumbrante.
Archivo del Autor: vmarbeloa
Adviento. 3
Se ha hecho tiempo y espacio.
No podemos dejar en la penumbra
el espacio, que Newton celebrara
como cuerpo de Dios.
El adviento perdura y fructifica:
en su ámbito somos y vivimos,
amamos y esperamos.
El cuerpo del que vino es el eje del mundo,
el lugar de la gracia y del encuentro.
Él bendice lo que estaba maldito,
vivifica lo que estaba ya muerto.
Él alegra el paisaje:
no hay paisaje sin él.
Si en su tiempo vivimos,
de su espacio a la vez participamos:
coetáneos, también coespacianos
del adviento de Dios.
Adviento. 2
El tiempo, activo todavía,
ya no es el tiempo ciego
que anula al precedente,
que lo arroja a la sima del pasado
para pasar a ser
devorado de nuevo.
El tiempo, padre de la historia,
ya ha encontrado su quicio,
su sentido, su centro y referencia.
El pasado, el presente y el futuro
son pulsos vivos,
permanentes,
de una eterna aventura.
El adviento de Dios
se ha hecho tiempo para siempre.
Adviento. 1
Está a punto de venir
quien ya vino a acampar entre nosotros,
quien no deja de llegar
cada día,
como el aire, la luz, y la presencia
graciante y fundadora.
Millares de siglos le esperaron
y millares de siglos también le esperarán
hasta que el mundo estalle en celestes novedades.
El que vino nos salvó.
El que viene nos salva,
y sólo el que vendrá
nos salvará del todo.
La Palabra de Dios
revuela sobre el tiempo y el espacio.
Y está lejos aún
la final plenitud de la Promesa.
Un eterno anticlerical
Todos los puntos de vista…
– Todos los puntos de vista son falsos, escribió Valery. Mejor, incompletos.
– El exceso de crítica impide a menudo la contemplación.
– El soplón sopla tan bien, que se le entiende.
– Se hace por la vida! Y no al revés. La vida como acción por excelencia, como fin próximo de todas las acciones.
– En algunos momentos hasta nos jugamos la vida, que es el juego más serio de todos.
– Tren de vida: vida siempre afanosa, caminante, viajera. Veloz o renqueante.
– Muchos estamos atrapados por las redes de inter-net (entre redes, red de redes).
Lejanos mensajes sublimes
«- Ustedes transmiten mensajes sublimes que no llegan al público.
– ¿Por culpa de la acústica? -ironizó el magistral.
– Porque abusan del tono grandilocuente (…) Usted mismo acaba de reconocer que el tono no suele estar a la altura del tema.
– Pero si hace siglos que anunciamos el mismo mensaje con puntos y comas. ¿Por qué ahora no funciona?
– Será porque divagan; o porque utilizan vocablos y metáforas gastados, argumentos apodícticos y lenguaje analógico, y no caen en la cuenta de que las palabras, si se repiten demasiado, acaban perdiendo su sentido. Chautebriand llega a decir que hay expresiones que no debieran servir más que una vez, que al repetirse se profanan.
– Las palabras no pierden su identidad así como así -refrendó el magistral.
– Una a una, quizás no, pero ensartadas en una prosa fatigada y canónica, o dicha con aire triste y modo afectado, como quien hace una visita de cumplido, las palabras descarrilan».