Archivo del Autor: vmarbeloa

Un Senado federal

Vuelve a sacarse de la manga el PSOE de Pérez Rubalcaba la no muy original idea de un Senado federal. Como hace unas semanas se sacó el viejo federalismo (indeterminado), apremiado más que inspirado por el partido hermano de los socialistas catalanes, que hace tiempo propugnan un federalismo asimétrico (no igualitario) y nada menos que «el derecho a decidir» de Cataluña. Desde hace muchos años, desde la misma Transición, hemos estado casi todos pidiendo la reforma del Senado, la criatura más desvalida de aquel parto múltiple democrático constitucional, el patito feo de aquella lechigada jurídico-política. Pero ocurrió también desde el principio que los líderes de todos los partidoss -que eran, y son, elegidos para el Congreso- no quisieron saber nada que prestigiase y reforzase al Senado. Cien comisiones se han sucedido en la Cámara Alta para estudiar su propio futuro, y aun ahora existe una, creada a iniciativa del partido socialista. Por eso es todavía más incomprensible esta nueva pata de banco del primer partido de la oposición, empeñado, dentro de su debilidad, en airear cada día una noticia de propuesta, más que una propuesta viable que fuera noticia, en un país, cuyos hornos no están en estos momentos para muchos bollos propagandísticos y electoralistas. España no es un Estado federal y difícilmente puede acoger un Senado federal. Cuánto mejor fuera que los dos partidos mayoritarios se pusieran de acuerdo en acordar las reformas más urgentes, económicas y políticas, para salir de este trance en vez de tirarse a la cabeza denuestos y pullas sin cesar y hasta iniciativas muy discutibles, inoportunas e imposibles hoy en día..

Una Iglesia accidentada antes que enferma

La breve carta escrita por el papa Francisco a la 105ª Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina es todo un ejemplo de clarividencia, de autocrítica evangélica y, además, de salero. Basten estos párrafos: Una Iglesia que no sale, a la corta o a la larga, se enferma en la atmósfera viciada de su encierro. Es verdad también que a una Iglesia que sale le puede pasar lo que a cualquier persona que sale a la calle: tener un accidente. Ante esa alternativa, les quiero decir francamente que prefiero mil veces una iglesia accidentada que una Iglesia enferma. La enfermedad típica de la Iglesia encerrada es la autorreferencial: mirarse a sí misma, estar encorvada ssobre sí misma, como aquella mujer del Evangelio. Es una especie de narcisismo que nos conduce a la mundanidad espiritual y al clericalismo sofisticado, y luego nos impide experimentar «la dulce y confortadora alegría de evangelizar». Les deseo a todos ustedes esta alegría, que tantas veces va unida a la cruz, pero que nos salva del resentimiento, de la tristeza y de la solteronía clerical. (…) Les pido, por favor, que recen por mí, para que no me la crea y sepa escuchar lo que Dios quiere y no lo que yo quiero. Rezo por Ustedes…

Giorgio Napolitano

Comunista italiano del año 50, converso a tiempo al eurocomunismo y a la democracia, el jurista Napolitano ha devenido uno de los más ejemplares políticos europeos. De la raza de los buenos presidentes de la República, como Scalfaro, Pertini, Segni, Einaudi…, es el único político italiano que se mantiene y sostiene en la memoria de todos, tras la generación de los grandes, como Andreotti, Moro, Fanfani… Gracias a él, el deshielo gigantescco de la Democracia Cristiana y del Partido Comunista Italiano, todavía sin terminar, no ha sido sólo una catástrofe, y el Berlusconissmo, con el bufón o sin él, no ha vuelto a ser de nuevo una falsa sustitución-solución. Con él todavía el Partido Democrático, demasiado heterogéneo, puede reccomponerse, y el Centro, aquejado de la misma o mayor debilidad, puede entrar en la vida política restablecida. También su figura europeísta y democrática puede ser el dique más firme frente al aventurerismo de la la Liga Norte, suicidamente favorecida por el bufón patriotero. Desaparecidos los iconos europeístas de la tercera generación, como Vaclav Havel, pocos como Giorgio Napolitano nos quedan para nuestra veneración en el retablo auropeo.

Almadías

Las almadías que surcarán hoy el río Esca, en el Día de almadía en Burgui, el pueblo de los oficios, son ya sólo el recuerdo conmemorativo de lo que un día fueron, en los Valles de Salazar y Roncal y en otros parajes españoles y europeos.

Los almadieros roncaleses y salancencos iniciaban la faena en los ataderos, playas fluviales a las que llevaban los troncos tras el  corte, el desembosque y el baranqueo por medio de caballerías. Allí ahogaban madera, colocando los postes.unos junto a otros, en plataformas de 10 a 15 troncos para construir cada tramo.

Pinos y abetos eran la mercancía más frecuente, y pinos y hayas mezclados. La época almadiera estaba limitada por el nivel de las aguas: desde comienzos de diciembre hasta el día de San Pedro. El punto de envío más frecuente era Zaragoza, y a veces hasta Tortosa. Muchos jóvenes se ofrecían para la penosa aventura y trabajaban frecuentemente a destajo.

Las cerreteras y, sobre todo, los camiones acabaron con ellas, un un dia de 1951.

Bajan hoy, entre muchos aplausos, las balsas folklóricas de docenes, catorcenes y aguilones, convertidas en muestra deportiva tradicional, desaparecida ya la tradición de la necesidad y de la carencia.

Y dale con el aborto…

El PSOE, a través de varios de sus portavoces, vuelve a defender con uñas y dientes la  vigente ley de aborto -ya ni siquiera se habla de interrupción del embarazo-, con motivo del proyecto de ley del PP, de la visita del presidente del Gobierno al Vaticano, o de unas declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal Española. Y habla del derecho a abortar como si se tratase del derecho a la vida, del derecho al voto o del derecho a una vivienda digna. Y sólo de la ley vigente, como si el aborto  fuera sólo algo legal o ilegal. Y nunca jamás se les ocurre a estos portavoces lamentar la lacra del aborto, detenerse en sus remedios, animar a las mujeres a salvar la vida de sus hijos, aconsejar a los jóvenes no tomarlo como una mera prevención eugenésica más, acordar con otros partidos alguna salida más humana a tanta destrucción de vidas… ¡Lo que hace cualquier humanista que se precie! Nada de eso. Luego dirán que ellos no son abortistas, que el aborto es un fracaso y un dolor para cualquiera… No lo parece de manera alguna, cuando tan ligeramente se le trata a todas horas. Para mayor inri, el partido socialista amenaza ahora con denunciar el concordato (sic), es decir, los Acuerdos del Reino de ESpaña con la Santa Sede,  si el Gobierno del PP cambia la ley del aborto o la del matrimonio homosexual. Algo  tan ridículo y extravagante, como si el PP en la oposición amenazase con denunciar, controlar o castigar a la Masonería Internacional o a la Liga de los Derechos del Hombre, si el PSOE, hipoteticamente en el poder, anunciara algún proyecto, bien visto por esas dos venerables instituciones…

Le religión en las encuestas

Leo en una de esas innumerables encuestas que se se hacen a troche y moche que los jóvenes navarros de hoy tienen entre sus valores preferidos: la amistad, la familia, la salud…, y entre los menos apreciados, la política y la religión, que no pasan del treinta y veinte por ciento. No es nada nuevo. Hay quien se desazona con estas respuestas. No es para tanto. Vayamos al grano. Si la religión (palabra y concepto demasiado general e indeterminado) ahora no está de moda; ni acarrea provechos tangibles para nadie; pasa en muchos ámbitos como factor conservador y arcaico; y en otros muchos se la asocia sólo con prácticas concretas y obligadas… y, a pesar de todo, llega a ese veinte por ciento de la encuesta, me parece muchísimo. ¿En qué lugar dejaríann esos mismos jóvenes a la filosofía y a la poesía -los valores o espacios culturalvitales más cercanos a la religión-, si entrasen, que ni siquiera entran, en la valoración de la encuesta? Y, sin embargo… 

Los ríos

Nunca vi los ríos navarros tan plenos, tan pletóricos como estos días.

Y es cosa de ver los ríos nivales, que ahora descienden, copiosos y exultantes, en cada quebrada del macizo nevado de Larra.

Los griegos representaron al dios-río, ya como un toro (Aqueloo), ya como un hermoso efebo echado en el suelo (Alfeo o Illiso), ya como un joven nadador (Orontes).

Pero también como un anciano con barbas blancas, entre cañas verdes, con los codos apoyados en una urna y llevando un remo en la mano.

Nacen algunos ríos navarros en sus manaderos cantábricos, pirenáicos, prepirenáicos y de la zona media (Arga, Urrobi, Irati, Salazar, Erro, Elorz, Cidacos…), recorren nuestro territorio y se funden-hunden en ríos mayores. Otros, que crecen y terminan su curso en la geografía navarra, nos llegan de tierras vecinas, como el Aragón, el Ega, el Alhama o el Queiles.. Otros, en fin, se nos escapan directamente al Cantábrico, como el Urumea y el Baztán-Bidaosa, o abrazándose al río Oria, como el Araxes o el Leizarán. Un río nacional, El Ebro, se hace varón aqui y, cargado de años de aguas, por tierras aragonesas y catalanas va a descansar al Mediterráneo.

Son muchos de ellos ríos caudalosos, sobre todo en su curso medio y bajo, y trasladan casi la mitad de los nueve billones y medio de litros de las precipitaciones medias anuales que recibe Navarra del santo cielo.

                                                         Los ríos sonorosos…

Sobre las rocas y los musgos, y bajo la sombrilla del hayedal, salta el agua recental y manantía: toro selvático precipitado; hermoso efebo languideciente; joven nadador arrojado; anciano de barbas venerables y níveas, tras millones de años de recién nacido, salido de la urna rocosa, con el remo del ciego instinto natural.

«Los consuelos de la religión»

En la última entrevista que hizo Jordi Évole a José Luis Sampedro, éste, tras manifestar no tener miedo a la muerte, habló largamente de la crisis actual y, en un momento dado, al preguntársele por los remedios contra ella, aludió fugazmente a los consuelos de la religión, para de inmediato dejarlos de lado, porque no creía en ellos. ¡Los consuelos de la religión! Seguro que Sampedro oyó y leyó de ellos muchas veces en su larga vida, sobre todo en los años treinta y cuarenta del pasado siglo, cuando era una frase acuñada, empleada a  todas horas, mayormente a la hora de la muerte. Hoy, si esa religión es la cristiana, hablaríamos más bien de: las exigencias de la religión, o de los incentivos, los desafíos y los compromisos de la religión. Y, en todo caso, después, de sus consuelos. Que se reducen a uno, que es el supremo: el gozo agradecido de la fe y del cumplimiento de sus exigencias. Todo lo demás es pura añadidura..

 

 

Vuelve mi biblioteca.

Hoy mi primera alegría ha sido ver restituida mi incipiente Bibloteca informática, que hace diez meses consiguió hacerla desaparecer e intentó destruir un pirata informático, que en los paises de habla inglesa llaman hacker: uno de esos delincuentes salvajes y malvados, que cortan, tajan, acuchillan, destrozan los bienes de los otros. Y se lo debo todo, primeramente a Néstor, mi anterior informático, y sobre todo al joven Daniel, que me ayuda desde hace algunos meses. Dos nombres, griego y hebreo, con evocaciones heroicas y proféticas, que auguran todo lo mejor. Pero al delincuente, causante del delito, le aguarda todavía lo peor.

 

 

Larra

Erizado en tierras de Navarra, Aragón y Aquitania, el macizo o meseta de Larra, del Anie o de la Piedra de San Martín es uno de los espacios montañosos más atraactivos biogeográfica y turísticamente de Europa.

Lo que nosotros llamamos Larra, los franceses llaman Arres: las rocas calizas, desnudas o casi desnudas de vegetación, modeladas y parcialmente disueltas por el agua, la nieve y el hielo (Karst). Nosotros añadimos al concepto el piso subalpino del pino negro.

Interfluvio calizo y kárstico entre las cabeceras de varios ríos españoles y franceses (Esca, Veral, Lescu…), lo circundan copudas y peñascosas montañas, nevadas durante varios meses al año: Anie (2.507 m.), Mesa de los Tres Reyes, Arlas, Petretxema, Lpakiza, Ezkaurre, Lakartxela (1.982 m.).

Paraje y paisaje preferido por geólogos, geógrafos, montañeros, esquiadores, espeleólogos y turistas, el macizo nos ofrece, a un lado y otro de la muga, lapiaces gigantes y de arroyada, dolinas, uvalas, valles ciegos, pozos verticales, simas (como la legendaria de San Martín), surgencias y pérdidas de corrientes de agua.

El macizo de Larra, entre las excelsas y fulgurantes nieves de las cumbres; los pinos negros, abatidos a menudo por los rayos, y los abismos de aguas profundas, que se van hacia el valle francés de Santa Engracia, es un paisaje entre fantástico y embrujado. A la vez, cantera y taller permanente de piedras calizas, labradas como a pico o cincel, en diario y humilde empecinamiento.

El embrujo es todavía mayor cuando el fantasma se viste de nieve, ocultando todos los accidentes geográficos del macizo, y aparece como un gigantesco y bondadoso paraíso. Como este año, en que la nieve lo ha cubierto desde enero hasta mayo. No hay espectáculo en toda Navarra más bello que éste: muralla almenada y caleada de una encantada ciudad, o danza celeste suspendida en su arrobo.

Las buenas gentes que salen de zamparse un asado tradicional en la vieja casona de la Venta Juan Pito o unas migas roncalesas en el nuevo comedor de Roncalia se imaginan, al ver ese insólito paisaje, un inmenso helado lleno de picos, que le presentan los activos servicios turísticos del Valle del Roncal.