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El Urrobi

El río Urrobi -con la raíz vasca Ur (agua) en sus entrañas- es uno de los ríos más bellos de Navarra. Recoge las primeras aguas en tierras jacobeas, aledañas de Roncesvalles, y transita por terrenos calizos, arcillosos y silíceos, haciéndose, entre las hoces, foces y poches del valle de Arce, rápido, rabión y fragüín.

Arrastra con brío su herencia pluvionival desde el clima eocénico montano hasta el submediterráneo de Itoiz, donde rinde sus servicios al Irati.

Lo acompañan hayas, alisos, avellanos, fresnos, sauces mimbreños y chopos. Por él navegan sus aureos dones otoñales.

Con él y tras él nadan, saltan, corren, vuelan, viven… tritones del Pirineo; desmanes, turones, mirlos auáticos y martines pescadores.

No es río de muchos espejos, pero sí de muchos y vivaces reflejos.

Cuando no pasan coches por el carretil que aprovecha su cauce, se oyen los violines segundos, las violas y los violonchelos con sordina del Amdamte mosso de la sinfonía Pastoral, de Beethoven.

¿Una nueva teología de la liberación?

El último congreso continental de Teología, celebrado en Brasil, con nutrida representación americana y de todo el mundo, presencia interconfesional, así como de teólogos, pastores, animadores de comunidades y gente del común, se enfrentó con la llamada crisis global que ronda a todo el mundo:  la fragmentación del tejido social; la irrupción del hiperindividualismo hiperconsumista e hiperhedonista; el capitalismo como fin de la historia; el conservadurismo tradicionalista dentro de las Iglesias y de las instituciones políticas; los desplazamientos desde la militancia cristiana hacia la mística en la esfera de la subjetividad individual, desde la profecía hacia la terapia, desde la ética a la estética… En ese ámbito de estudio crítico y  análisis social sobre el terreno, Gustavo Gutiérrez, el teólogo pionero de la Liberación -.que estuvo rodeado de sus pares: Boff, Sobrino, Codina, Mesters, Richard, Scanone…- recalcó que la presentación de los pobres como el mundo de la insignificancia nos obliga a ampliar el concepto de pobre para abarcar toda clase de exclusión por cuestiones  ya no sólo económicas, sino  también de género, etnia, edad, cultura, etc. Sin ignorar otros dos grandes desafíos para la teologia de la liberación: una nueva racionalidad y el pluralismo cultural y religioso.- La reducción de los pobres evangélicos a los pobres economicos, además de una mala traducción de la Biblia, es una reducción injusta, vista desde la sociología y la política, y perjudicial para cualquier Teología o Filosofía que se precie. La racionalidd del posmodernismo poco tiene que ver con la de la modernidad, que parte de la Ilustración. Y el pluralismo cultural y religioso es hoy un dato principal de nuestro mundo, sin el que no pdemos siquiera pensar, mucho menos vivir.

La emancipación-revelación

Los obreros más conscientes y responsables siempre esperaron el triunfo más o menos inmediato de su causa, porque la Historia y el Progreso, es decir, la ley del Progreso histórico, estaba con ellos. El mito del Progreso, el mayor mito de la historia, unido esta vez a la esperanza cristiana en el Reino de Dios. Los anarquistas, más cercanos al cristianismo nuclear, por no haber pasado por el rodillo ateo del marxismo, y a pesar del ateísmo virulento de sus fundadores o inspiradores, desde Bakunin a la Montseny,  fueron los que con mayor fervor esperaron, o, mejor, fueron a su encuentro: el nuevo mundo del comunismo libertario, la liberación total de las miserias de este viejo eón, corrompido por el capitalismo y por los poderes políticos que le sirven. Una aurora roja (titulo barojiano), una iluminación global, un deslumbramiento único. Un verdadero apocalipsis-revelación del hombre nuevo. La huelga general, prólogo de esa primera liberación, era el fruto de la rebelión e insurrección de los mejores, de los verdaderos héroes de la clase obrera, capaces de gestas heroicas y dispuestos al martirio, al martirio-testimonio. Por eso, en el penúltimo momento del anarquismo español nació la FAI (1927), la organización específica de los mejores, no de los arrancados de la masa, sino de los llamados a levadurizar, a encender, a exaltar esa masa desde dentro de ella, sin dejarse distraer, y menos corromper, por la cotidiana práctica burguesa de las relaciones sociales, de la politica impuesta, del mercadeo sindical de cada día. No importa  que la insurrección, que la revolución fracase una y otra vez, porque el fracaso, la prisión, la muerte engendran a su vez la admiración, la solidaridad, el entusiasmo, la imitación de los mejores, de los puros, de los audaces, de los nuevos mártires. Hasta el día del «juicio final», del premio de la «lucha final», de la revelación definitiva.

Aprendiz de carpintero

En su libro El partido socialista obrero (1918), el historiador socialista español, Juan José Morato, escribía: Hasta que no hubo una organización y un movimiento de clases poderosos, los católicos no cayeron en la cuenta de que Jesús había sido aprendiz de carpintero. Después, sí. Y entonces crearon organismos de trabajadores -con sus consiliarios-, pero no allí donde no existía ninguno, sino precisamente donde los obreros estaban organizados, y estos organismos, en la mayor parte de los casos sólo servían y sirven para facilitar obreros a aquellos patronos a quienes se les declaró una huelga.- Hoy, afortunadamente, nos parece este texto muy antiguo. Pero durante muchos tiempo fue vigentemente certero. Hoy sabemos mejor que Jesús fue aprendiz de carpintero rural, constructor de casas también: tekton, tal vez en la cercana, populosa y pagana Séforis, no sólo en la aldea de Nazaret. Hoy muchos, la mayor parte de los trabajadores católicos, no están inscritos en sindicatos amarillos, sindicatos patronales, sino muchas veces activos en las primeras líneas de la reivindicación obrera, de la emancipación total. Pero conviene no olvidar nuestra historia colectiva para entender adecuadamente nuestro presente. El Primero de Mayo es también un buen día para la memoria, para la celebración y para un más consciente y humano porvenir.

A favor del cuerpo

Cuenta Juan Manuel de Prada que Kevin Warwick, profesor de la univesidad de Reading, un visionario de la cibernética, que ha llegado a implantarse chips en su propio cuerpo, ha llegado también a decir que el cuerpo humano es un gran problema. Ya no lo necesitamos. Si pudiéramos deshacernos de él, podríamos vivir mucho más tiempo. A Warwick le pesa, le estorba el cuerpo. Él ha logrado conectar su cerebro con el ordenador de un edificio inteligente; mover desde Nueva York un brazo eléctrico en Inglaterra; mantener conectado su cerebro al de su mujer y enviar señales de un sistema nervioso al otro. Para él, que es, como se ve, un hombre cerebral, este tipo de comunicación, más íntima que el sexo, será la que exista en el futuro, y ante la cual, el lenguaje o el sexo actuales le parecen de una pobreza vergonzosa. A Prada, que es un cristiano muy culto, todo esto le evoca las religiones espiritualistas,  comenzando por los gnósticos seudocristianos, para las que el cuerpo ha sido siempre un lastre, una carga, una cárcel, un mal, del que hay que liberarse como sea. Aunque ellos, espiritualistas, hablaban y hablan de alma y los materialistas hablan de cerebro; unos del cielo, y otros del futuro en esta vida; los primeros de Dios y los segundos del cerebro como Dios, del cerebro divino… Y recuerda que contra esta cosa tan antañona, como es aborrecer el cuerpo, se alzó hace dos siglos el cristianismo con la doctrina de la divinidad de un hombre perfecto, de carne y hueso, mortal, como Jesús de Nazaret; con la doctrina de la encarnción del Verbo de Dios; de la maternidad divina de María; de la resurrcción de la carne, que escandalizó a los sabios atenienses, que se mofaban del griego Pablo cuando les predicaba tal patraña... Y termina con estas realistas y humanísimas expresiones: El cuerpo con todas sus arrugas, michelines, cólicos de riñón, deficiencias cardiorespiratorias, humores malolientes, secreciones y excrementos; el cuerpo que se lastima, que tiembla, que vibra de gozo y de dolor, que se pudre y muere.Y que, sin embargo, ha nacido para la gloria. Eso sí que es una idea nueva.

La conciencia de nuestro tiempo vital

Hay momentos en que nuestro tiempo vital, el sucederse de las horas y días de nuestra edad, parece despeñarse, de tan veloz. Tan aguda es la conciencia de nuestro paso por el mundo. Tanta, casi angustiosa, la experiencia intransferible de la contingencia e inanidad de nuestro vivir.

Traición al Evangelio

Tal vez el argumento más nuevo de la literatura anticlerical, a la hora de denunciar los vicios del clero es la de ser una traición al Evangelio que dicen predicar. Lo que muestra el papel primordial, en algunos casos, de la ética  cristiana sobre otros motivos más directamente jurídicos o políticos. Cristo aparece en ciertos textos, sobre todo de la prensa sencilla de muchos pueblos y ciudades pequeñas de España, como el ejemplar y dechado de las virtudes y de la conducta humana; por tanto, como contrafigura de los clérigos viciosos, y sobre todo de una Iglesia vista como no cristiana y hasta anti-cristiana. Muchos autores recogen, como una de las muestras, aquellos versos de comienzos del siglo XX en un periòdico valenciano:   

Jeuscrist anaba pobre

i amb sandalias calsat

i erl Pap viu en palacios

i va amb coche ancoxinat.

¿Per qué no mireu les obres

del papa i de Jesucrist

i tindreu todes les probes

 de que´l Papa es anticrist?

Cristo en el Vaticano, aquel  relato de Víctor Hugo, que presentaba a Jesús de Nazaret entrando en el palacio pontificio, primeramente incrédulo y luego indignado ante la riqueza y el boato de la corte sagrada de sus sucesores, inspiró y nutrió a muchos anticlericales y antieclesiales.

El popular periodista republicano y masón Antonio de Lezama, en el primer número del periodico má anticlerial y antieclesial, Fray-Lazo, reeditado en 1931, publica el artículo Jesús era de los nuestros, en el que, tras evocar su trato con pecadores (publicanos) y prostitutas y la expulsión de los mercaderes del atrio del Templo, escribe:  Jesús era el revolucionario, el terror de los oligarcas de su tiempo; el perseguido por la justicia, el comunista, el que crucificaron los altos poderes de su época, el que murió víctma de los espadones y plutócratas y cardenales Seguras de entonces.

Pocos habrán criticado tanto como yo, siguiendo al viejo maestro de los años treinta, Jaime Torrubiano Ripoll, la injusticia, la ignorancia, la zafiedad, la cobardía, la villanía de cientos de anticlericales y antieclesales españoles de antes y ahora, comenzando por el fundador y director de Fray-Lazo, José Nákens, y acabando por actuales editoriales de El País. Pero esa misma ejecutoria me da  derecho a distinguir el grano… de la paja, la arena… del oro escondido en la misma.

Es bien conocido lo sucedido en el pueblo leonés de Bembibre durante el golpe revolucionario de octubre de 1934: una  talla del Crucificado fue salvada de la repugnante y salvaje quema de la iglesia donde se veneraba, y exhibida en la plaza con este cartel al cuello: Cristo rojo, a ti no  te quemamos, porque eres de los los nuestros.

Dos chistes sobre la crisis

Escojo dos de entre los cientos que nos llueven de todas partes. Uno es de mi preferido El Roto. Están dos vigilantes a la puerta de un Banco: –Tú vigila que no entre ningún ladrón. -¿Y los que hay dentro? -¡A ésos, ni tocarlos.- El segundo se debe al humorista Andrés Faro, autor de un vídeo espléndido de chistes graficos en torno a la crisis, y a quien acabo de conocer. Una familia de vagabundos debajo de un puente: – Papá, voy a buscar algo al contenedor de Mercadona.  – Vete al contenedor del Corte Inglés, que hoy es el cumpleaños de tu madre.

Campos de colza

Nadie diría que una planta resultante de la hibridación natural de una col y un nabo pudiera dar esa viva encarnadura gualda, que interrumpe bellamente el monótono perfil verde de los campos navarros de la Baja Montaña y de la Zona Media en los meses de abril y mayo.

En los primeros ochenta comenzó a cultivarse tímidamente en Obanos y en la Valdorba, en su variedad de primavera.

La producción de colza, rica en aceite y proteína, adaptable a la mayoría de los suelos, no ha hecho más que crecer, comenzando por el Valle de Elorz y  la Valdorba, y llegando hasta Oteiza y Villafranca.

Más limitado es el cultivo del girasol, variedad pipa negra, destinada a la obtención de aceite, en la Baja Montaña y Zona Media, cultivo alternativo para romper el ciclo de la siembra del cereal y mejorar los suelos. Cabecitas locas en torno al sol, que las seduce, dorándolas primero y  abrasándolas después.

El azul cielo, el blanco níveo de los cúmulos y el gualda de la colza pintan una bandera natural, que simboliza la pacífica y ubérrima patria de la primavera.

El Quijote, accesible

La accesibilidad es uno de los derehos reconocidos en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Implica la posibilidad real de una persona de ingresar, transitar y permanecer en un lugar de manera segura, confortable y autónoma. Y… algo más. ¿Es posible una igualdad de derechos sin acceso real a la cultura? Anteayer, Día del Quijote y Día del Libro, en el salón de los Institutos de la plaza de la Cruz, de Pamplona, donde hace años echamos a andar esta pequeña y popular aventura literaria, pudimos ver, oír y sentir un Quijote accesible. Por medio de la llamada lectura fácil,  que posibilita la accesibilidad cognitiva a las personas con discapacidad intelectual -Feaps Navarra (Colegio el Molino y Residencia Javier), Asorna, Once y Retina Navarra-, la lengua oficial de signos, el Braile y los pictogramas permitieron que niños, jóvenes y adultos disfrutaran, y nos hicieran disfrutar, con la lectura de El Quijote, una lectura nueva para la gran mayoría de nosotros. Ni la más quijotesca de las personas que a mediados del siglo XX empezaron a asociarse para defender los derechos de las personas con discapacidad pudo imaginar ver en el escenario de este Instituto tan hermoso espectáculo:

En un pueblo de la Mancha / de cuyo nombre no quiero acordarme / vivió hace mucho tiempo un hidalgo. / Nuestro hidalgo se llamaba Alonso Quijano. / Tenía muchos años y era muy delgado. / Don Alonso poseía un caballo flaco, / unas tierras y una casa muy grande. / El hidalgo vivía con su joven sobrina y una criada… (NB. Un hidalgo era una persona que había heredado tierras y vivía ssin tenr que trabajar. Era un noble)…