A pesar del benevolente artículo de Juan Mari Gastaca en el diario más leído de España, ha bastado el nombre y la religiosidad confesada de la flamante presidente del PP vasco, para que haya vuelto el basto y grosero anticlericalismo ambiente en los comentario de los lectores: la religión, el Opus, el número de hijos, el preservativo, el españolismo… todo vale para la mofa, la falta de respeto, la mala baba, la agresividad envidiosa o inssultante. Lo de siempre. Con la ayuda impagable del diario, anticlerical hasta las cachas, que proporciona las fotos «inevitables» de Rouco, de las líderes del PP con mantilla… Tal vez menos intenso que lo habitual en diarios nacionalistas-independentistas vascos, pero todo en la misma línea de malevolencia y odio, y con la misma falta de civilización. Toda una españolada en diario tan progresista.
Archivo del Autor: vmarbeloa
«Se tenía que haber evitado…»
Entendieron que era necesario que una representación municipal de Bildu acudiera por vez primera al responso del ex alcalde accidental de Pamplona, Tomás Caballero, asesinado por ETA, el 6 de mayo de 1998. Lo dijo hace unos días la líder de la formación independentista vasca, heredera de Herri Batasuna. Pero dijo, además, otras cosas. Por ejemplo, que aquel asesinato se tenía de que haber evitado, como otras tantas otras cosas. Supongo que entre esas cosas están las muertes de los propios asesinos etarras. ¿Cómo se podía haber evitado? Pues -ahora digo yo-, sacando a los presos políticos, como así siguen llamándolos, de las cárceles; negociando con ETA de Poder a Poder; incluyendo en la Constitución española el derecho de autodeterminación; dando los primeros pasos para la integración de Navarra en Euskadi… Muy sencillo, ¿no? Se debía haber evitado… Dice alguna cosa más la bilduresa navarra: que cómo no va a reconocer el dolor de una familia que pierde así a un ser querido. El periodista que le entrevistaba no sabía seguramente que siempre han dicho esas cosas, por lo menos desde 1979, cuando les oía yo. Mucho dolor. Pero por encima de ese dolor y de otros dolores estaba siempre la independencia de Euskal Herria y el deseo de HB de gobernar en ella. Y ya para terminar: Estamos apostando por la resolución definitiva del conflicto. Las víctimas son parte importante, como lo son los presos también. Hay familias que siguen sufriendo. Hay que seguir avanzando. Es es nuestra voluntad. Avanzando en comparar a víctimas con verdugos, a asesinos con asesinados, a ETA con el Estado francés y español. Y, si antes se trataba de justificar las operaciones de ETA, ahora se trata de justificar su terrible historia y todas sus consecuencias, por todos los medios posibles.
La Ascensión del Señor
Hech, 6-11
Fin de la Resurrección. / Alta Transfiguración.
Jesús que sube y que sube / hasta cubrirle la nube.
Más rápido que las aves / que aeroplanos y que naves.
No es un viaje de ficción. / Ni inventa la aviación.
Es Jesús crucificado / ahora glorificado.
Quiere decir que la historia / es consumada en la gloria.
¿Qué hacemos mirando al cielo / sin poner pies en el suelo?
Pues quien tan alto subió / con nosotros se quedó
Por el Espíritu Santo / en este corto entretanto,
hasta que vuelva a venir / lo mismo que fue el partir.
*
El día de la Ascensión: ¡alto vuelo al corazón!
Aforismos del tiempo
–Todos los parados se sienten desam-parados.
– Qué apellido tan propio y digno de un banquero, que es, además, ministro de Economía, el del italiano Fabrizio Saccomani…
– À la borgesia tot es repetició -escribió Jospe Pla en El quadern gris. Es decir: falta de originalidad, de imaginación y de creatividad.
-Si en Grecia se va a reducir el sueldo mínimo, es señal de que no era el mínimo…
El Cristo español
Muchos hablaron del Cristo español. Entre ellos, en carta de diciembre de 1934 a otro ex ministro -el laicista y anticlerical furibundo Indalecio Prieto-, el también ex ministro socialista, ex católico, masón del grado 33 y, como él mismo se llamó el 8 de octubre de 1931, cristiano erasmista, Fernando de los Ríos. Es el momento político de la última represión del golpe revolucionario de Asturias. Don Fernando vuelve a estudiar la represión fernandina de 1824, pero no halla comparación con la presente. Y, curiosamente, en vez de preguntarse por su propia responsabilidad en los acontecimientos sangrientos del pasado octubre, que le había echado en cara el mismo Azaña, meses antes, en un encuentro inolvidable, se fija sólo en la responsabiidad de los otros, de los adversarios de siempre: ¿Qué ferocidad se agazapa en los rincones del alma española pronta a saltar? ¿De dónde procede? El Cristo español no ha sido nunca un Cristo de amor ni de perdón, sino el Dios vengativo y cruel, ávido de sangre, un Dios cartaginés u oriental, sin relación alguna con la figura central del Evangelio. Lo que ocurre repercutirá en nuestra historia; van a hundirse muchas cosas, y Dios sabe, llegada la hora de que el péndulo pase al otro lado, cuántas modificaciones habrán de introducirse. Para quienes tenemos la emoción liberal y un sentido de la historia formado en el respeto a la persona y en los valores eternos de la conciencia, habrá de volver la hora, pero no creo que éstas sean ni las que encierra el hoy, ni las que puedan caber en el mañana inmediato. El capitalismo derriba el templo del siglo XX y hunde la democracia liberal con tal de conservar sus privilegios; el problema se plantea, pues, en términos nuevos, sin que dependa del socialismo el dejar de reconocer como base inmediata la que le brindó el constitucionalismo.- Enigmáticas palabras, cuyo sentido no es difícil de adivinar, pero aquí al socialista humanista que fue, en general, De los Ríos le falta la fuerza moral de quien prefirió el partido a su propia moral en los momentos arriesgados de su conciencia desgarrada. Fuera de alguna finta y de alguna reserva sin contenido, el humanista eligió los métodos que abominaba. No fue entonces tampoco el Dios de Jesús de Nazaret, ni el de Erasmo, el que le inspiró, sino algún Dios cartaginés u oriental…
«L´appel», de Paul Delvaux
En el Museo de las Bellas Artes, de Bilbao, con igual título que el de Bruselas, la obra invitada, con el patrocinio del banco de Santander, era ayer L´appel (la llamada, el llamamiento), de Paul Delvaux ( Lieja, 1897 – Veurne, 1994), aquel pintor surrealista, contemporáneo de su paisano Magritte y admirador confeso de De Chirico, cuyos cuadros me gustaban tanto en el entrañable museo de la capital belga, donde me pasé muchas horas muertas, es decir, vivísimas. Aquel pintor de escenarios enigmáticos, lugares remotos, paisajes desolados, sin tiempo y casi sin espcio, habitados por esqueletos humanos -aquellos que el artista, de niño, vio en el laboratorio de su instituto-, de mujeres desnudas y hieráticas, personajes teatralles y fantasmales… En este mismo cuadro que podemos ver y admirar en el museo bilbaíno ¿A quién llama esa Eva desnuda, de espaldas, nalgas y piernas sólidas? ¿Al escenario urbanístico del fondo, grecolatino, bajo unos montes nevados que representsn el Olimpo? ¿O a esas mujeres desnudas que parecen desfilar por una calle cercana? ¿Qué hace esa mujer, desnuda también, sentada sobre el césped? ¿Y qué interpeta el inevitable esqueleto en medio de la calle, otro personaje principal del drama o de la comedia? ¿Y a dónde se dirige esa mujer-maniquí, toda de negro, con cintura de avispa, que se acerca decidida, cubierta por ese sombrero rojo en forma de planta o flor exótica? Y sobre todo, ¿qué es, qué representa esa hermosa Eva semivestida – semidesnuda, pensastiva o distraída, mujer flamenca del Renacimiento, con sus fontanales pechos robustos, cubierta en su parte inferior por ese manto azul de santa Madona? Pues… eso es lo que quería el artista belga que nos preguntáramos sobre lo que el inconsciente le ofrecía. El tampoco lo sabía, probablemente.
«Sentimientos contra sentimientos»
En el número 16 de la revista JONS, abril de 1934, un nacionalista español como José Antonio Primo de Rivera, escribía estas juiciosas líneas: Nada irrita tanto a los hombres y a los pueblos que el ver estorbos en el camino de sus movimientos elementales. El hambre y el celo (…) son capaces, extraviados, de desencadenar las tragedias más graves. Por eso es torpe sobremanera oponer a los nacionalismos románticos actitudes romanticas, suscitar sentimientos contra sentimientos. En el terreno afectivo nada es tan fuerte como el nacionalismo local, precisamente por ser el más primario y asequible a todas las sensibilidades. Y, en cambio, cualquier tendencia a combatirlo por el camino del sentimiento envuelve el peligro de herir las fibras más profundas – por más elementales- del espíritu popular y encrespar reacciones violentas. Contra aquello mismo que pretendiò hacerse querer». En España, según el fundador de Falange Española, la política más tosca es oponer a ese sentimiento local la burla, o contraponerle el sentimiento patriótico unitario: Sentimiento por sentimiento, el más simple puede en todo caso más. Descender con el patriotismo unitario al terreno de los afectos, es prestarse a llevar las de perder, porque el estirón de la tierra, perceptible por una sensibilidd casi vegetal, es más intenso cuanto más próximo.- Si no fuera porque no estoy de acuerdo con que ese nacionalismo local, por primitovo que sea, sea sólo sentimiento, aunque sí con más peso de sentimiento que de intelecto, estaría de acuerdo con casi todo lo que en esta ocasión escribió José Antonio en estos párrafos tan realistas.
Por Cinco Villas
Es uno de mis parajes preferidos entre los cercanos a Navarra. Bajo la Jacetania, entre la Hoya de Huesca y nuestra Ribera: Sos del Rey Católico, Sofuentes, Valdonsella, Castiliscar, Sádaba, Layana, Los Bañales, Uncastillo, Luesia, Biel, Ejea de los Caballeros, Tauste… son lugares una y otra vez visitados: sus yacimientos, ruinas y restos romanos; sus castillos medievales; su historia fronteriza con Navarra; sus iglesias románicas, góticas y barrocas; sus ermitas; sus sierras y sus llanos; sus productos, sus fiestas y conmemoraciones… Tauste, donde tenía una tía religiosa, es el primer recuerdo claro de mi vida, a mis cuatro años.
Hoy nos vamos de nuevo a ver el lago del Pirineo, que es el embalse de Yesa, todavía pleno, rebosante, extendido de pies y brazos cara al cielo, abandonado a la hermosa mañana de mayo.
Pasamos la foz de Salvatierra de Esca, que lleva a la la foz de Burgui y hasta el Pirineo, y tomamos el puente, que atraviesa la cabecera del pantano, sobre un bosquecillo encharcado, que lleva al nido de Artieda y a la fortaleza de Sos. Cerca están clavados los pilares gigantes del futuro viaducto que atravesará el embalse recrecido. Dejamos Artieda y Miano a un lado, luego Bagüés, y seguimos por un carretil que no conocíamos. Es un pequeña sierra que no tiene nombre en los mapas, tal vez el estribo norte de la Sierra inferior de Santo Domingo, sobre el gran hondón del Aragón y de su afluente el Regal y el barranco de Chesa. La vegetación en torno al carretil está bullente y los robledales hegemónicos con el primer verde o el último verdimarilo-verdi castaño, igual que los bojerales.
Y en esto que, después de mucho subir, damos con Ruesta, un despoblado patético, cuyo castillo, punta defensiva de toda la muralla, colgada sobre el barranco, nos paraliza la vista y el vehículo. No hay nadie en el despoblado, pero vemos dos coches y una motocicleta. El castillo moro lo conquistó el año 912 nuestro rey Sancho Garcés I. Despues de diez siglos, el pueblo se despobló (1959), cuando ya no pudieron vivir los últimos pobladores tras la construcción del pantano de Yesa, que anegó sus campos. Sus moradores, con los de Tiermas y otros pueblos vecinos, se fueron en buena parte a los poblados de colonización de Sádaba y Ejea. Sus terrenos se dividen hoy entre Siguës y Urriés, pero administrativamente el despoblado pertenece a éste último.
En el muro occidental de la iglesia un letrero nos recuerda que la CGT reconstruyó en un taller de trabajo lo que merecía la pena del pueblo. Asi fue: la central sindical, junto con el Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, reconstruyeron, además, Casa Valentín y Casa Alfonso y las convirtieron en alberge y en casa de cultura: que por aquí pasa también el Camino santiagueño de Somport- Jaca- Artieda- Ruesta- Undués de Lerda…, reviviendo viejos sueños, viejos proyectos por allí donde pasa.
Fascinados por la vista de Ruesta, seguimos subiendo el puerto, hasta que llegamos a ver, en la otra vertiente, el amplio, verdísimo, apacible, valle del Onsella, que visitamos, pueblo por pueblo, hace tres años. Ahí abajo están Urriés, levantado en su montículo, y Navardún, recostado a la sombra de su torre episcopal. Allí, lejos, bajo la sierra de Peña, Sos, siempre alerta.
Quién me iba a decir que, por tomar un café mañanero a la salida de Sos, iba a encontrarme con un viejo compañero de estancia en Tinduf, que nos habla, mientras le deja el cuidado de la puerta, de la actualidad de la cooperación y de los campamentos saharauis.
Y de Sos a Castiliscar -Castillo Liscarre, el regalo de Sancho Ramírez a Galindo Sánchez-, que parece un bonsai de Uncastillo. Y a Sádaba, toda a mano entre su castillo y su iglesia. La inmensa extensión de trigales y cebadales, cruzada una y ota vez por el canal de las Bardenas, que entusiasmó a los romanos, nos entusiasma a nosotros con esa explosión de vida y energía que es un campo llovido y con sol en primavera.
El final la excursión: la capital de la comarca de Cinco Villas, Ejea de los Caballeros, con sus dos monumentales iglesias-fortaleza de origen románico, una población de casi 17.000 habitantes, siete pueblos de colonización en su cintura, y una crema de verduras y codorniz escabechada como refrigerio en tiempos de «austericidos».
La vuelta: entre las dos Bardenas, hasta el regadío de Tudela, para que todo sea completo.
Ese falso federalismo
Escribe hoy en EP el catalán Lluis Basets sobre la reunión convocada por el presidente de la Generalidad sobre el derecho a decidir de Cataluña y se le ocurre decir que es coherente con el principio democrático que defienden soberanistas y federales… Nada más falso en lo que respecta a los federales. Una vez más, tanto Bassets como el líder socialista Navarro confunden federalismo con confederalismo. El federalismo distribuye las diversas competencias pero establece una soberanía nacional única e indivisible en todos los casos, sin hacer posible el disparate, que defiende Navarro a todas horas, de introducir en la Constitución llamada federal el derecho a decidir de cada región o comunidd federada, que es como defender su propia muerte a la hora de nacer. Basta mirar los Estados federales que existen en el mundo: desde la vieja Suiza hasta la recientísima Bélgica, por cierto Monarquía federal. Pasando por Alemania o Estados Unidos de Aaamérica y todos los países de America que le han imitado. Ota vez el lenguaje. Otra vez la perversión del mismo al servicio de ciertas causas.
Just love: sexo y justicia
En su polémico y reactualizado libro Just love: A framework for Christian Sexual Ethics (Nueva York, 2006), Margaret A. Farly, religiosa de las Hermanas de la Misericordia, profesora muchos años en Yale University Divinity School, examina la historia de la sexualidad, las prácticas interculturales y los múltiples significados que la sexualidad ha adquirido en los últrimos tiempos. Lo más importante es su insistencia en que la sexualidad sea considerada desde la perspectiva de la justicia más que desde la ley natural, y desde esa perspectiva pasa revista a cuestiones como el matrimonio, divorcio, relaciones sexuales, homosexualidad… El libro, como era de temer y de esperar, ha tenido advertencias y repulsas, y también elogios y largas discusiones entre teólogos / as, que se peguntan, con esa ocasión, por el futuro del oficio de teologizar, por la misma teología católica y por el papel del Vaticano en cuestiones como ésta. Pero lo que a nosotros tiene que interesarnos mucho más es el meollo de su doctrina; la relación de lo que la autora llama love (amor) y ética sexual con el principio de la justicia. ¿Y por qué no con la ley natural ( y el derecho natural) de la justicia?