Archivo del Autor: vmarbeloa

Una felicitación a los 44 años

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Dos cuatros gemelísimos.

Dos sillas de montar cabalgando por la vida.

Dos asientos, más que reservados,

para el gran espectáculo

del mundo actual.

Dos sillas bajas

de descanso

después de tanto sobresalto y decepción.

 

Antes de que lleguen los cincos,

 y los seises, los sietes y los ochos,

cada vez más altos,

más rígidos, más débiles…,

que tus cuatros

 te dejen

mucho más que cuatro cosas

esenciales:

un doble cuatro de oros,

un canto a más

de cuatro voces mixtas,

 y  la capacidad

de hacer y de  decir

muchas más de cuatro cosas

a más de cuatro…

                      (. . . )

¿La nación, el todo?

Escribe el historiador catalán Josep M. Pradera que el gran logro del nacionalismo está en la aceptación y aparente éxito de que lo social e individual es la parte y la nación el todo. Y es que una política eficacista, puramente realista y egoísta, sin cultura humanista que le sirva de fundamentro nutricio, ha conseguido eso en casi todas partes.

Antieclesialismo español y universal

Sigo trabajando sobre el anticlericalismo-antieclesialismo español dentro de un estudio más amplio sobre el antieclesialismo-anticlericalismo en la historia de la Iglesia universal, desde los inicios del cristianismo, que es la manera de poder estudiar a fondo ese movimiento presente ya en el primer siglo de los mártires cristianos y también, con otras motivaciones, en el siglo de la primera Iglesia teodosiana, oficial, dentro del Imperio romano del siglo IV. Siempre he lamentado la indiferencia, la pereza, la inconsciencia de la Iglesia en España y también de la misma sociedad española, especialmente la universitaria, al no estudiar a fondo, e interdisciplinarmente, dicho fenómeno permanente de manera científica, no apologética. Nos daría la clave de otros muchos fenómenos mal conocidos de nuestro país, y, no digamos, de nuestra misma iglesia. En este tema -que es para mí igualmente la tema- me he movido desde hace muchos años. He promovido algunas iniciativas. He animado a varias instituciones y personas. He interpelado a a muchos personajes civiles y eclesiásticos: en Roma, Salamanca, Barcelona, Deusto, Madrid, Vitoria, Alcalá de Henares, Pamplona… Todos ven intresantísima la idea, pero nadie se ha interesado de verdad por ella. En el fondo, todos la temen.

Mártires españoles

He escrito, a lo largo de las últimas semanas, artículos en varios diarios españoles sobre la magna beatificación de hoy en Tarragona de 522 nuevos mártires-testigos de la fe cristiana durante la guerra civil española. Como ya previne en un comentario escrito al reciente libro El siglo de los mártires, habrá gente que intentará negar el carácter de martirio por haber sido ejecutados en una guerra civil. Así ha sido. Y muchos de los que no han pedido nunca perdón por los crímenes de sus antepasados y de sus partidos y sindiatos en los que militan, se atreven ahora hasta a pedir al papa que se disculpe. ¿De qué? La iglesia en España ha sido, que yo sepa, la única institución española que varias veces ha pedido perdón por lo que hizo o dejó de hacer, colectiva o a través de sus miembros, en aquel tiempo. Bueno, sí, el socialista Indalecio Prieto se arrepintió también hace muchos años de su trágica intervención en aquel sangriento disparate que fue el golpe de Asturias, fracasado de inmediato en el resto de España, en octubre de 1934. Los mártires españoles, como tantos mártires en todos los tiempos, murieron por confesar a Cristo, por no blasfemar su nombre, por no pisar el crucifijo, por no acostarse con una prostituta…, como a muchos se les pedía, pra poder salvar su vida. Algunos de ellos fueron eliminados antes de la guerra ciivil, cuando se persiguió acerbamente en algunos lugares a la Iglesia. Casi todos a comienzos de la guerra, cuando la Iglesia no había abierto la boca sobre la la contienda. Casi todos murieron perdonando a los que los mataban. Comprendo que para muchos esto sea demasiado, que les ofenda incluso, que los abochorne. ¿No quieren ellos mismos que respetemos, que admieremos, que veneremos, de la manera que ellos quieren, a los mártires-testigos de sus propias causas? ¿No lo hemos hecho mil veces? ¿No tienen acaso sus martirologios, sus fiestas evocadoras, sus memorias, sus ritos y sus propias beatificaciones? Y ¿ por qué no los mártires cristianos? ¿Porque murieron perdonando?

En el día de la Fiesta Nacional

Es inútil que nos quejemos de que, después de tantos años, no sólo defender, elogiar, dar muestras de amor a España sea una cosa insólita, sino hasta mal vista y mal recibida. Hace muchos años que los protagonistas del progresismo español se han empeñado en hacer todo eso poible. Que ahora algunos de esos progresistas se quejen de la falta de conciencia nacional, de la carencia de un buen patriotismo español… tiene su aquél. Por otra parte, una Nación, y más si es tan antigua como España, no es sólo la colección de sus derechos (y deberes), lo que se llama hoy su ciudadanía, sino también, y antes que eso y dentro de eso -tan esencial, por otra parte- es su historia, su geografía,  sus usos y costumbres, su religión, su etnia, su lengua, su cultura, su vida diaria… Lo que implica entendimiento y comprensión, voluntad y decisión, afectos y emociones, memoria y fantasía, recuerdos y proyectos… Es decir, el hombre (ser humano) de carne y hueso, de un tiempo y un lugar. Todo eso es el País, la Nación, la Patria, el Estado, dentro de Europa, de Hispanoamérica y del Mundo. ¿Quién se atreve hoy siquiera a decirlo?

El acaparamiento de África

La FAO lleva tiempo avisando que en el mundo se desperdician 1.300 millones de toneladas al año. Un tercio del total. Y que en el año 2050 nuestrro planeta necesitará 71 millones de hectáreas de cultivos adicionales para alimentarse. Será la ahora de África, que posee el 60 por ciento de esa tierra tan necesaria, que necesitará llevar a cabo inmensas inversiones en infraestructuras para extender el regadío. De ahí que el Banco Mundial pida crear un mercado de alimemtos en 2030 de un billón de dolares para abrir la puerta a la entrada masiva de capitales, empresss y tecnología extranjera. Pero ¿a quién beneficiará tal operación, si está controlada por especuladores financieros de Londres, Nueva York y Pekín? Utilizar  las tierras agrícolas africanas para exportar principalmente, mientras millones de personas en el mismo continente se mueren de hambre, y echar a los campesinos de sus campos para dárselos a inversores de fuera, no parece el mejor remedio. Pero ya el oeligro es una reaalidad. Una de las realidades más graves en el mundo de hoy, que pasa casi totalmente inadvertida en la conciencia de la mayoría: Sesenta millones de hectáreas del continente africano, algo más del tamaño de España, han sido vendidas ya a extranjeros para su explotación, dejando fuera a las poblaciones rurales que las habían trabajdo con medios rudimentarios para su pobre subsistencia.

El último…

Suele abusarse de este adjetivo superlativo modal para expresar la eminencia singular, en sentido cultural-espiritual, de alguien todavía superviviente en una comunidad concreta, o  que acaba de morir dentro de ella: el último romántico, el último caballero, el último cómico, el último sabio… No. Penúltimos puede haber muchos. Pero el último nunca sobrevive. El último nunca muere.

Toccata y fuga en re menor

Me envía un amigo el video de la Toccata y fuga en re menor, de Bach, interpretada por el organista de la catedral de Pamplona, Julián Ayesa, en el ógano de Roncesvalles. Me pasa con la música de Bach que quisiera morirme con ella y con ella perderme en el Espíritu de Dios creador.

De la toccata a la fuga,

de la fuga a la toccata.

Todo es virtud en el mundo,

y todo es gracia.

Re-caudadores y a-caudalados

Durante siglos los re-caudadores fueron los a-caudalados. De cauda=capita (cabezas de ganado) y caudalis=capitalis: abundancia, hacienda, capital. Hoy en día, los mayores re-caudadores acaudalados son los políticos y los banqueros, especialmente éstos últimos, que tienen sus caudales a buen re-caudo y cobran caudalosos honorarios, no salarios, aunque malgasten, agoten  o hagan desaparecer el caudal.

Carta de Pagola al papa Francisco

José Antonio Pagola, el teólogo vasco-español que más libros ha vendido sobre Jesús de Nazaret, ha escrito una carta pública al papa Francisco, en la que le llama un regalo de Dios y dice las cosas que más le han gustado de todo lo que dice y hace el nuevo papa. Tras disfrutar con las palabras de Francisco sobre la herejía más grave y sutil del cristianismo: haber hecho de la Iglesia el centro de todo desplazando el proyecto del Reino de Dios, le agradece sus llamadas constantes a convertirnos al Evangelio, y su libertad sorprendente para poner nombre a los pecados de la Iglesia. Y añade: Nos nos llamas sólo a una conversión individual. Nos urges a una renovación eclesial, estructural. No estamos acostumbrados a escuchar ese lenguaje. Sordos a la llamada renovadora del Vaticano II, se nos ha olvidado que Jesús invitaba a sus seguidsores a «poner el vino nuevo en odres nuevos». Por eso me llena de esperanza tu homilía de la Fiesta de Pentecostés: «La novedad nos da siempre un poco de miedo, porque nos sentimos más seguros si  tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida, según nuestros esquemas, seguridades y gustos… Tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de nuestros horizontes, con frecuencia limitados, cerrados, egoístas, para abrirnos a los suyos».