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Últimos aforismos

 

-Si somos capaces de percibir la dimensión silenciosa de las cosas –escribe Raimundo Panikker-, podremos llegar a ser conscientes de lo divino, no sólo porque lo divino está oculto en el silencio, sino porque lo divino es silencio. No-ser, previo al Ser.

– Somos espacio, dividido por el tiempo.

-Los Magos del Evangelio de la Infancia del evangelista Mateo no son personajes históricos, pero son tan reales como cualquier otro personaje literario: Job, Amadís, San Jorge o Don Quijote. En cambio, las Magas, con las que algunos insensatos pretender sustituir a los Magos en las cabalgatas del 6 de enero no son ni literarias ni reales.

-Hay manos tendidas … capaces también de disparar.

Escribo a los Magos de verdad

 

Escribo a los Magos de verdad:
a los reales,
no a los Magos ideales,
que pinta el evangelista
en su parabolista
cuadro de la Cristiandad.

Les pido a los Magos ejemplares,
que derraman en múltiples hogares
la humana felicidad,
que sigan este año de desgracias masivas
la estrella fugitiva
de millares de niños refugiados
y repartan entre ellos los tesoros preciados
de la vida, la esperanza y la santa humanidad.

Y, dejando a sus pajes las ricas cabalgatas
de Occidente,
se vuelvan al Oriente,
donde nuevos Herodes ensayan sus bélicas bravatas,
y alegren a los niños de la guerra inclemente
por tierras de  Damasco y de Bagdad.

 

Mas – Junqueras- Forcadell

          Es curiosa la propensión del ser humano a la tríada, al número de tres, desde Pitágoras a Hegel, y desde Hegel al último logógrafo de nuestros días. Incluso los Magos de la parábola teológica del evangelista Mateo fueron tenidos como tres desde los primeros tiempos. Y  hasta les pusieron  a los tres nombres orientales e inolvidables: Melchor, Gaspar y Baltasar. Como ya se sabe, ni los Magos, ni la estrella -¡aún andan los diarios más laicos y laicistas españoles elucubrando con planetas y cometas!-, ni el edicto de empadronamiento, ni los inocentes y su matanza por Herodes, ni el viaje a Egipto… son reales, en el sentido de históricos, sino reales personajes del midrash judío, explicación exegética, comentario teológico-literario de la actualidad bíblica neotestamentaria, basado a veces en un texto del Antiguo Testamento.  Pero tan reales son los Magos como Don Quijote, Don Juan o la Celestina. Todos ellos pudieron ser de otra manera, pero son así, como fueron creados. A nadie se le ocurriría hacer de Don Quijote una señora, como su ama o su sobrina, de don Juan una doña Inés, o de la Celestina un bujarrón de barrio. Sólo a ciertas meninges  de Valencia, trastonadas por la frivolidad de género o por el sectarismo anticatólico, puede ocurrírseles, y, lo que es peor, llevar a la práctica el nombre de tres magas llamadas Libertad, Igualdad y Fraternidad. Dentro de poco alguien, más moderno y progre todavía, podría llamar a los tres Magos: Revolución, Dictadura del Proletariado y Paraíso Comunista. Y en Barcelona, para estar al día, y no incluir a la puta traidora Anna Gabriel (de la CUP) en el reparto,  podrían bautizar a los tres Magos con los apellidos, patróticos, sonoros y populares, de Mas-Junqueras- Forcadell.

Las C.U.P.

 

          Las Candidaturas de Unidad Popular, marxistas, trotskistas o maoístas, con elementos anarquizantes, independentistas catalanistas mayoritariamente, pero no en su totalidad, que vienen creciendo desde 1979, aglutinando varios grupos de la llamada extrema izquierda, y administrando unos pocos pequeños ayuntamientos en las provincias de Gerona y Lérida, han sido los protagonistas de las últimas semanas en la vida política de Cataluña. Su antiinformalismo y su proclamado anticapitalismo es evidente, su asambleismo también. Pero pasarán a la pequeña historia por su incapacidad de decidir en el espacio y en el tiempo oportunos. Y quien no sabe decidir no sabe gobernar. En esto se parecen al sindicalismo anarquista, hegemónico en Cataluña desde 1910 a 1937. Pero en el siglo XXI no se puede ser un partido político, que es lo que dicen ser, sin saber decidir. Por lo que las CUP se dividirán más tarde que pronto, y sus componentes se irán a su casa, entrarán en ERC o en Podem/ Podemos, o seguirán, como hace unos años, ganando algunas concejalías en algunos pequeños municipios de Gerona y Lérida.

Vatileaks II

 

         Curiosísima me parece la entrevista en EP semanal con el periodista italiano Emiliano Fitipaldi, autor del libro que ha hecho furor en Itaiia, Avaricia,  sobre las finanzas vaticanas. Agnóstico, pero bautizado a los diez años por decisión propia, volvió a perder la fe y no quiere presentarse como ateo, sino como agnóstico, que vota siempre a la izquierda. El periodista del diario laico español, Jesús Ruiz Mantilla, no consigue arrancarle más, a pesar de sus insinuaciones burlonas: La fuerza del teatro, lo ritual, que se contagia tanto... Cuando habla Fitipaldi de su estudio de la filosofía, salta su entrevistador: ¡Un gran antídoto! Lo que admite el entrevistado. Cuando Mantilla le advierte que, tras publicar el libro, si queda cualquier resquicio de fe en la Iglesia, salta por los aires, Fitipaldi le contesta resuelto que no es un libro sobre la fe, sino que habla de la gestión de las finanzas por parte de la curia romana, y hace entonces un férvido elogio de la Iglesia de base en todo el mundo, añadiendo sobre la obra: Habla de sus jefes que, obligados a dar ejemplo, son los peores de todos. Por eso le asombra y preocupa que el papa Francisco lo haya tomado tan mal, cuando lo que dice buscar el periodista inculpado es ayudar a la transparencia que quiere el pontífice y cooperar con su reforma. La verdad es que algunas cosas que cuenta Fitipaldi sobre el manejo y el reparto del dinero del Vaticano son atroces. Creo que el papa, aparte de condenar la ilegalidad del procedimiento de unos y otros, lamenta el daño que puede hacer todo esto en el mundo por la manera de contarlo y seguramente por las inexactitudes y aún falsedades que habrá en la información, que a toda costa buscan estos periodistas estrellas, que no tienen como primer fin, pecisamente, el bien de la Iglesia,  y hasta reconocen, como en este caso, la disparidad de fuentes, unas honestas y otras no: otras no, buscan un interés concreto, una venganza, no perder influencia o poder. De todos modos, el papa Fancisco  desea por medios más humildes y discretos, acabar con toda esa podredumbe, pero sin escándalos que hagan más mal que bien. Fitiipaldi afirma, por otra parte, que hasta los curiales que rodean al papa y fueron nombrados por él no son de fiar, y, aun sin llegar a la trágica conclusión, que le sugiere Mantilla, evocando la muerte de Juan Pablo I, deja en el lector la duda de que las reformas que Francisco quiere llevar a cabo nos lleven de nuevo al Lampedusa literario; que todo siga igual. Me interesa menos el proceso y las zozobras del encausado.  Me  importa mucho más que sea cierto que la Iglesia en Italia posea un 25% de la propiedad inmobliliaria, o que continúen ciertos contubernios con los poderes terrenales, aunque no sean el berlusconismo y la mafia, que cita el periodista español. Entretanto, a una con el controvertido Fitipaldi, yo también creo en la intención del papa que trasmite los valores del Evangelio, y espero que continúe de verdad con lo que ha prometido hacer.

A la nanita nana…

 

De cómo mis dos sobrinas-paranietas acunan al Niño Jesús.

 

A la nanita nana, nanita, ea,
mi Jesús tiene sueño:
– Le acuna Haizea.

A la nanita nana, nanita nati,
mi Jesús tiene sueño:
– Le acuna Irati.

Villancico del cumpleaños

 

Te traigo, Niño mío,
todos mis años
en el día festivo
-¿y un poco triste?-
del cumpleaños.

Todos los días
del calendario:
hojas caídas
de un viejo árbol.
Todos los meses
lunares y romanos.

Otoños, primaveras,
inviernos y veranos,
propicios, saludables,
nocivos o nefastos,
en esa rueda loca
del tiempo y del espacio.

Los  ávidos alientos
y los quebrantos.
Los sueños rotos
y los intactos.
Las dulces esperanzas
y los miedos amargos.
Los cielos de los gozos
y los infiernos
de los espantos.

Los éxitos fugaces.
Los fugaces fracasos.
Porque todo es fugaz
en nuestro caso.

Mi infancia malherida.
Mi juventud
de empeños altos.
Mi madurez activa.
Y el umbral reflexivo
de mi próximo ocaso.

El amor, tan divino,
y el dolor tan humano.
Los soles de mi risa
Las lluvias de mi llanto.

Lo que soy. Lo que tengo.
Lo que ni soy ni alcanzo.
Lo que quiero y no puedo.
Lo que puedo y rechazo.

¿Qué más puedo traerte,
mi Niño santo,
que el regalo supremo
del cumpleaños?

 

La «impúdica historia» de las religiones

 

        El  novelista mexicano Fernando del Paso, recién galardonado con el premio Cervantes, autor de la novela cumbre Noticias del Imperio, prepara la aparición del segundo volumen y los últimos capítulos del  tercero, de la serie Bajo la sombra de la Historia; Ensayos sobre el Islam y el Judaísmo, acerca de estas dos grandes religiones monoteístas, sus relaciones con el cristianismo y su trascendencia en los conflictos de nuestra época. Agnóstico desde la adolescencia; convencido de que nunca será capaz de descifrar los misterios de la creación y de que creer o no creer es una cuestión de predestinación y no de libre albedrío, llegó a la conclusión de que a la mayoría les atrae la posibilidad de una vida eterna. Por otra parte, se siente indignado ante tanto crimen y tanta estulticia consentidos por el Dios al que todos tienen como misericordioso; ante la impúdica historia de esas religiones, su crueldad y sus ambiciones por imponerse a toda la humanidad. Repite, con énfasis, que la Guerra Santa del Islam existe y ha existido siempre (…) conflicto que ha cumplido trece siglos… – Esto es lo que tiene escribir una historia del mal, incluso de las  tres religiones monoteístas. Otros muchos llevan escribiendo miles de historias del bien de todas las religiones, o de cada una de ellas.  Lo dseseable fuera y es… hacer una historia total, del bien y del mal, y de sus relaciones entre ese bien y ese mal, concretos. Porque mucho me temo que, si don Fernando del Paso se pone a escribir Bajo la sombra de la Historia… de los novelistas, de los escritores en general, de México en particular, o de toda América Latina, le saldrá la impúdica historia de los novelistas, de los escritores…, no sé si con igual, pero seguro que con parecida, dentro de sus proporciones, crueldad, ambición… y otros parecidos vicios. La impúdica historia de los hombres.

 

Piel, red, consuelo y muletas

 

          Leo en VN una entrevista con la periodista y exitosa novelista alicantina Matilde Asensi, autora del reciente El regreso del Catón, donde busca los osarios de Jesús de Nazaret y su familia, y prefiere la duda y el escepticismo a la verdad que no puede hacernos libres. Espera que las muchas investigaciones que hoy se hacen sobre san Pablo nos proporcionen un mejor conocimiento del apóstol, al que ella considera igualmente como experto en mercadotecnia y poseedor de la patente del cristianismo. Separa tajantemente la fe de la religión, y, si, como atea que es, estaría dispuesta a dar su vida por defender el derecho de cualquiera a tener su fe en Dios, no daría nada, en cambio, por defender la doctrina de una religión, fuera la que fuera, ya que juzga a todas como obra del hombre. No alcanzo a imaginar la relación que puede establecer la novelista, dicho lo dicho, entre Jesús de Nazaret, Dios y la religión cristiana. Cree doña Matilde que el papa es una buena persona, pero le preguntaría por qué está tardando tanto en aprobar el matrimonio para los sacerdotes. Con todo, su respuesta más curiosa -y decepcionante para mí- es la última, con la que responde a la pregunta de si tiene ella algún sentido trascendente de la existencia:  Me gustaría  tenerlo. Esta carencia te hace vivir en carne viva permanentemente sin esa piel suave que te protege del dolor, del miedo y de la incertidumbre. Pero prefiero vivir la vida sin red y seguir mis propias creencias de respeto a mí misma, a los demás, a la libertad, a la propia vida, que buscar un consuelo por falta de coraje para enfrentarse a la existencia sin muletas. Dejando aparte la leve contradicción entre el me gustaría y el pero prefiero, se trata de la típica respuesta de los ateos y ateístas, y no sólo españoles, del XIX y de XX. El ateo es el hombre libre por excelencia, el valiente y arrojado, hercúleo, el leal a sí mismo, el que sabe enfrentarse a la vida, sin falsos consuelos y ayudas de ninguna clase. Todo un Prometeo. Los creyentes, ya se sabe, necesitamos esa piel suave -¡pésima metáfora!-, que nos libere del dolor, del miedo y de la incertidumbre (¡para eso, mejor una droga dura!); andamos siempre con red y siguiendo las creencias de otros, sin respeto a nosotros mismos, ni a la libertad ni a la propia vida, buscando consuelos por ahí afuera, sin pizca de coraje, como el que tiene doña Matilde Asensi para escribir novelas y venderlas, y siempre con muletas, sin poder andar bien, y  menos correr y saltar, como ella misma. ¡Los alienados de Feuerbach y Marx, para entendernos! -. Yo no sé, siendo las cosas así, cómo se dignó esta intrépida, esta hercúlea mujer conceder esa entrevista a una revista de católicos, tan miserables, como somos, tan impresentables, como nos presenta…