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El celibato de Jesús

 

(Ver nota de 7 de septiembre)

El celibato de Jesús

(Mt 19, 12)

No solo acusaron a Jesús sus enemigos
de ser comilón y borracho, y de estar poseído por el diablo,
sino también, seguramente,

de ser un castrado,
igual que algunos de sus discípulos.
El Maestro no quiere ocultar el vituperio,
y responde en términos chocantes, difíciles de olvidar:
Hay eunucos, que nacieron así del vientre de su madre.
Hay eunucos castrados por los hombres.
Y hay eunucos castrados a sí mismos por el reino de los cielos.
Quién pueda entender, que entienda.
(Mateo añadió tal vez el último versículo).

No fue un destino ciego, ni mera coincidencia.
Fue una entrega absoluta al reino de Dios.
Desde un compromiso total, absoluto y absorbente,
Jesús pudo exigir a los demás
los más altos compromisos.

Dos santos jóvenes para el mundo

 

                             Desde que muriera en  2006, Carlo Acutis impresiona al mundo. Tenia solo 15 años, pero no perdió un segundo de su existencia. El día de su funeral, aparecieron en la iglesia decenas de personas necesitadas, a las que ayudaba sin hacer alarde alguno: les regalaba sacos de dormir y, sobre todo, su compañía. Un siglo antes, otro joven, algo mayor que él, Pier Giorgio Frassati, hacia lo mismo en Turín. En una de sus visitas a enfermos pobres, contrajo una polio que derivó en una meningitis fulminante. Sus padres, de clase acomodada, creía que gastaba su dinero en lujos, cuando lo repartía entre los más miserables. Murió a los 24 años.

Su testimonio de santidad y juventud sedujo a cientos de miles de jóvenes antes de su canonización. Pero la fiesta en Roma de su ascenso a los altares fue más joven y bulliciosa que nunca. Nunca dos santos tuvieron tantos likes. 

Santos jóvenes de nuestro tiempo, con polo y mochila, chándal y zapatillas, y hasta con móvil, enamorados de Dios y servidores de sus hermanos los hombres, que muchos, tan lejos de la pureza y generosidad de sus vida, no podrán entenderlos nunca mientras no cambien las propias.

«El influencer de Dios»

 

                                                             En el nº. 1978 de XL Semanal, de esta semana, Isabel Coixet, directora de cine y guionista española, presenta la reciente canonización por el papa León XIV del joven italiano Carlo Acutis, muerto en 2006 a la edad de 15 años, de manera muy particular y, de cabo a rabo, e indisimuladamente, desde una óptica anticlerical y antieclesial, en la mejor tradición española:

Una vez más, con el cinismo más refinado de quien ha visto demasiadas películas para creer en la santidad de los hombres, y menos aún de los niños, el Vaticano ha decidido que es hora de renovar su plantilla de héroes. Porque si algo necesita la Iglesia, esa venerable institución que ha sobrevivido a los Borgia, a las zapatillas de Prada, al banco Ambrosiano, a los beatos que resultan pedófilos y a mil cosas más que nunca sabremos, es un lavado de cerebro. Y qué mejor manera de hacerlo que con la santificación de un adolescente.

Un lavado de cerebro. No con un mártir o un místico, sino con un pío «millennial» que, según cuentan, dominaba las redes sociales con una devoción digna de un becario de agencia de publicidad. Su arma no era la fe ciega, sino el código de programación. Sus milagros no eran curar leprosos, sino crear página web sobre milagros. Una suerte de gurú digital del más allá.

Una vez desfigurada la persona, convertida en muñeco, y vaciado de cualquier realidad -un pecado muy grave para una guionista y directora de cine-, lo demás ya es cosa de  coser y cantar. Aquí incluye también al papa, que con la solemnidad de un anuncio de Apple, ha llegado a proclamar su santidad: Un movimiento audaz, un golpe de efecto que busca desesperadamente conectar con esa juventud que prefiere los vídeos de TikTok a los salmos. La estrategia es clara: si no puedes con ellos, únete a ellos. Pero, en lugar de seguir a un «tiktoker» de 14 años, los curas quieren que los sigan a ellos.

¡Los curas! El palabro de los anticlericales progresistas del siglo XX. Pero la directora de cine se equivoca de medio a medio, dada su ignorancia de lo que habla: porque la canonización del titktoker –san Carlo Acutissignifica la más solemne directiva para seguir la vida y milagros del mismo.

Un milagro, sí, pero un milagro con «hashtag, resume Coixet la superficial y falsa biografía del nuevo santo, con el mismo tono de zumba con el que comenzó. Y así es, en verdad, pero con el hashtag de su hermosa y alegre vida, enamorado de Cristo y lleno de amor por los que le rodeaban.

Y si la falseada historia no da para más, quedan el futuro y el Vaticano: ¿Qué será lo próximo? ¿Un santo «youtuber», Una virgen (sic) que graba «vlogs sobre su ascensión? [ (¡por asunción!) ] ¿Ángeles de verdad apareciéndose a las modelos de «Victoria ´´  s Secret»?

Y este bobo final, pretencioso y ridículo: La fe, al parecer, se ha vuelto negocio de nicho, y la Iglesia ha aprendido, por fin, a vender su producto al consumidor más exigente del mercado. La salvación, ahora por fin, tiene sus «reels»· y su «soundtrack» y sus «followers». ¡Virgencita, que me quede como estoy!

Por la Organización de las Naciones Unidas (ONU)

 

                              El rey de España, Felipe VI,  ante la 80ª Asamblea de las Naciones Unidas, tras proclamar las verdades del barquero sobre Gaza, Ucrania, la inmigración, el cambio climático…, ha dicho solemnemente:

           Las Naciones Unidas no solo siguen siendo útiles, son imprescindibles, insustituibles. Un tiempo sin normas es una Edad Media. 

Es una una manera sencilla y contundente de decir lo contrario -otros le han acompañado y le acompañarán- de lo que dijo, horas antes, el indecente presidente norteamericano Trump en su discurso farragoso, frívolo, sumamente reaccionario, a ratos esperpéntico, y demoledor, como era de temer, de la Organización de las Naciones Unidas, que alberga en su país.

Antonio Guterres, la conciencia del mundo

 

                         En su discurso de apertura de la 80ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, su secretario general, el ex primer ministro portugués, Antonio Guterres, no fue complaciente sobre la situación actual de nuestro mundo:

(…) Los principios de las Naciones Unidas están bajo asedio, los pilares de la paz y del progreso están tambaleándose bajo el peso de la impunidad, la desigualdad y la indiferencia; naciones soberanas han sido invadidas; el hambre se convierte en arma; la verdad se silencia; las ciudades bombardeadas ven cómo arden, y el odio va en aumento en las sociedades fracturadas (…)

Y antes de encarar  los principales problemas que agitan a la humanidad, le lanza estas preguntas, nada retóricas, que son más que un proyecto, más que un programa, más que un examen general de conciencia: las preguntas de vida o muerte, de la permanencia de nuestro mundo civilizado:

¿Qué tipo de mundo elegiremos? ¿Un mundo donde la fuerza ruda impere o un mundo de leyes? ¿Un mundo que solo piense en los intereses propios o un mundo en que las naciones trabajen juntas? ¿Un mundo donde la fuerza impere o un mundo de derechos para todos?

 

 

Ni Hamás ni el Gobierno de Netanyahu: el Estado palestino.

 

                       Dejémonos de polémicas falsas, de jugar con las víctimas judías o palestinas, y de arrimar el ascua -nunca mejor dicho- a la sabrosa sardina de nuestra preferencia política. Y aparroquiémonos todos en la defensa del Estado Palestino, que es la coincidencia mayor y más antigua que casi todos venimos sosteniendo hace muchos años, antes de que Netanyahu apoyado por Hamás y Hamás apoyado por Netanyahu acaben con la vida de todos los gazatíes y  con la expulsión de la población árabe de Cisjordania y de Jerusalén Este.

Démonos prisa en hacer lo poquísimo que podemos hacer, y ni una sola palabra ni acción que no sea en favor de las víctimas de Hamás y del Gobierno de Netanyahu, y no al servicio de nuestros egoístas, mezquinos, miserables, inmundos intereses particulares…

Notre Dame de l´aubépine, Ainhoa

 

                      Merece siempre la pena (es decir, el viaje, el tiempo, el esfuerzo), antes que todo, visitar la pequeña bella localidad y comuna de Ainhoa (cerca de los 700 habitantes), en la ribera del río Nivelle,  Labourd-Lapurdi-Labort (Nueva Aquitania), la más cercana a España, que  fue fundada en el siglo XIII como vicaría del monasterio premonstratense de Urdax. Incendiada y destruida en distintas guerras, también a manos de los españoles, sus casas, que mantienen el estilo de los siglos XVI, XVII y XVIII, fueron reconstruidas posteriormente. En los tiempos revolucionarios, en los que fue una de las comunas mártires, la llamaron Mendiarte, (la entre montes) para despojarle hasta de su raíz nominal. Es ahora ante todo una calle recta, Camino de Santiago, poblada a los dos lados y extendida en forma de rodal en los dos extremos, con algunos caseríos desperdigados por los alrededores. En medio de la calle, con sus casas  de entramado blanco y rojo  en hilada y a dos aguas, se planta la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que centra y eleva la calle y su paisaje hasta los cielos, rodeada del  camposanto-jardín tradicional, siempre lleno de nombres, de flores y de gente que lo visita. Al este de la misma se abre el recortado frontón, donde siempre alguien juega a la pelota, en algunos de sus muchos lances. Está considerado como uno de los pueblos más bonitos de Francia.

Y merece la pena también, cuando se visita Ainhoa, buscar la salida hacia la única capilla de una Virgen aparecida en el País Vasco francés, en la subcima del Atsulai.Atxulai, a 389 metros no más. Al sur  de la iglesia parroquial, cerca del restaurante Argi Eder,  se toma la Kaperako bidea, una pista con suelo de grava que se retuerce, una y otra vez, hasta llegar a la Capilla de  Notre Dame de l ´  aubépine (Nuestra Señora del Espino), Arantzeko Ama Birjina. Nos dijeron que no se podía subir con coche, pero no nos dijeron desde dónde y hasta dónde, y, de pronto nos encontramos en medio del empinado sendero. ¿Qué hacer? Dejamos el coche en un estrecho recodo y nos bajamos sobre nuestros pies.

Nos cuesta un tanto subir, por algo el camino es también una vía crucis, desde 1886, bordeado por las trece cruces tradicionales, de madera caleada. Bajan gentes más jóvenes que nosotros y no parecen sufrir cansancio alguno. Nos entretenemos un poco con las plantas y flores del camino que, siendo agosto, son las que nosotros vemos cerca de Pamplona en el mes de junio. Los helechos nos acompañan en gran parte del recorrido. Llegamos a la Domingoreneko  Borda, una villa campestre con un huerto lucido en derredor.  Nos dice la joven que lo riega que ya falta poco, pero a nosotros nos parece mucho. Estamos a punto de desfallecer, y se va haciendo tarde. Las vistas que gozamos sobre la Xareta son las que nos mantienen y el compromiso de llegar hasta arriba. Ya no nos queda más que el último recodo. En la última ladera, debajo de la capilla, hay una pequeña gruta, entre tiestos de flores, con la advocación a la Virgen del Espino y el othoi egizu guretzat (Ruega por nosotros), que recuerda el sitio donde se apareció  al pastor.

En la subcima del monte, en el Col des Veaux (Collado de los terneros), bajo un alto peñascal y en medio de  un despejado raso, se levantan tres grandes cruces blancas de madera con la talla de un Crucificado sereno, y a su lado las dos  cruces de los dos  bandidos crucificados junto a él, retorciéndose en su dolor por el tormento. A  sus pies, 26 estelas funerarias que representan los pueblos de la Xareta. Aquí y allá, pastan a su placer yeguas y potros -hoy no veo vacas ni ovejas- dando al paisaje un aire de cuadro clásico pastoril – religioso, de pintor realista y místico.

No lejos del Calvario -la estación duodécima del vía crucis-, una capilla rectangular, de estilo baztanés, con reja en el vestíbulo, sombreada por grandes plátanos, alberga la pintura de la Virgen del Espino -arbusto solar y protector, preferido por todas las Vírgenes de la cristiandad-, que preside el altar, con dos tallas de la Virgen y otras dos de San José que se reparten los muros laterales. Una talla de Santa Rita sirve también a la devoción popular en el vestíbulo, de tal manera que en no pocas entradas de la red se habla de la capilla de Santa Rita. Nos sonríen algunos de los caminantes que han subido antes que nosotros y que nos animaban cuando nos pasaban. Las viejas capillas fueron varias veces destruidas en los belicosos siglos XVI-XIX. Durante la revolución francesa, cuando toda la población fue desterrada por el Terror, la imagen fue enterrada para ponerla a salvo. Por fin, en 1897 se  construyó la pequeña gruta, y, un año más tarde, un paisano de Ainhoa, un americain, enriquecido en América, sufragó los gastos del Calvario y de la capilla. La  romería se celebra  cada año, el lunes de Pentecostés.

La sonrisa de la Virgen, tan traída  y llevada, y la vista del mapa verde y con muchos pliegues, traspasado por el lánguido y penúltimo sol de la tarde, de los cuatro pueblos, campos y caseríos de la Xareta (Zugarramurdi, Urdazubi-Urdax-Sara y Ainhoa), con el morrazo del La Rhune al fondo y la postal de Ainhoa, a nuestros pies, bien merecían la pena, sí, también la pena-penalidad de subir hasta arriba del todo.

Recompensas para los que siguen a Jesús

 

(Leed la nota del domingo 7 de septiembre)

Recompensas para los que siguen a Jesús

(Mc 10, 28-31: Mt 19, 12; Lc 18, 28-30)

Cuando un día Pedro dijo a Jesús
que habían dejado todo por seguirle,
le oyó decir al Maestro:
Yo os aseguro que no hay nadie que haya dejado
casa, hermanos, hermanas, madre, padre,
hijos y campos por mi causa
y no haya recibido el céntuplo a cambio.
Y ahora mismo: casas, hermanos, hermanas,
madres, hijos y campos.

(Todo ello en la nueva comunidad del Reino.
Y tal vez, según algunos exégetas,
añadió también la vida eterna en el mundo venidero.
Aunque bastaba el céntuplo, 
que era el amor de Jesús de Nazaret).

 

Una medalla para José Alonso Puerta

 

                    Ahora que crece de día en día el volumen del caso de corrupción Ábalos-Koldo-Cerdán. Ahora que se anuncian varios juicios por corrupción de anteriores gobiernos del PP. Ahora que la corrupción de uno y otros, de casi todos, es noticia nacional, día tras día, y se multiplican los ensayos de remedios y cauterios de toda corrupción…, ahora es el momento de pedir la medalla del Mérito Civil para el ingeniero asturiano, José Alonso Puerta. Secretario general de la Federación Socialista Madrileña, concejal, teniente de alcalde y portavoz de su Grupo, tuvo el valer y el valor de denunciar en 1981 a dos compañero suyos en el Ayuntamiento de Madrid, por cobrar comisiones a varios empresarios. Ni su alcalde, Tierno Galván y demás compañeros le hicieron caso, antes bien le criticaron acerbamente, lo mismo que sus colegas de la oposición. El País de aquel tiempo reaccionó, como solía, en favor del Gobierno, aduciendo la incuestionable honradez del PSOE. Al final, fue expulsado del partido.

Pero pronto fue repuesto en sus cargos por sentencia del Tribunal Supremo. Un año más tarde, se afilió al PASOC (Partido de Acción Socialista), fundado en 1977 por Rodolfo Llopis, y, siendo secretario general del mismo, cofundó en 1986, con otros partidos,  Izquierda Unida, de la que fue parlamentario europeo desde 1987 a 2006, llegando a ser presidente del Grupo Izquierda Unitaria Europea. Allí le  conocí. Años después, le visité en su despacho de Alcalá de Henares, ya como presidente de la Fundación Indalecio Prieto. Amable y encantador como siempre.

¿Cómo es posible que nos hayamos olvidado, en estos tiempos de cochambre, de un  valeroso personaje como este, con tan pocos predecesores y sucesores como él?

¿Genocidio en Gaza?

 

                            Muchos, y yo mismo, hemos llamado genocidio a lo que el Gobierno de Israel -¡no los judíos ni los israelitas!- está llevando a cabo en Gaza. Seguramente que muchos de nosotros no nos hemos basado en seguras fuentes jurídicas internacionales, sino en la convicción natural de que se trata de terminar con todo un pueblo, recordando también que el mismo presidente de los Estados Unidos de América, de acuerdo con ministros e ideólogos israelitas, ya adelantaron su propósito de echar a los habitantes de la Franja y convertirla en un resort de recreo y molicie, una vez barridas las inmensas ruinas de la guerra, y admitidos unos cuantos miles de siervos árabes para servir los hoteles, las saunas, los casinos, los prostíbulos… del resort (complejo hotelero).

En la Convención por la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio (ONU,1948) se entiende por genocidio la comisión de actos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal. Y nuestro diccionario de la lengua lo define con mayor claridad si cabe: Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad.

Está claro que Gaza es un pueblo (grupo nacional o humano) y que alguien está exterminándolo y eliminándolo, como un día exterminaron y eliminaron dos ciudades enteras, Hiroshima y Nagasaki, las bombas que allí arrojó él ejército de los Estados Unidos de América. O como sucedió en el Holocausto judío, Armenia o Rwanda. Pero en la intención de destrucción, en el motivo múltiple de la definición de nuestra Academia está el busilis. ¿El Gobierno de Israel extermina y elimina Gaza por alguno de esos motivos enumerados?  Es difícil probarlo. Porque el motivo capital del Gobierno israelí es responder al intento genocida de Hamás, el 7 de octubre de 2024, y. en general, a su constante intento genocida de acabar con el Estado de Israel  -¡Del río al mar!-, para lo que está buscando al enemigo, que no distingue nunca entre civiles y combatientes, en todos los rincones, casas, refugios, hospitales, escuelas,  túneles… del territorio y buscando los cadáveres y cuerpos vivos de los  48 rehenes judíos que el grupo terrorista Hamás no ha querido entregar.

Que se han violado todas las normas humanas que rigen en las guerras es evidente. Y que, igualmente, se trata de crímenes de guerra,  y hasta de crímenes de lesa humanidad (muertes por hambruna y por sistemáticos ataques contra civiles).  Que pueda ser probado el genocidio    -tras indicios claros- por alguno o algunos de esos motivos no lo tengo muy seguro. Y aquí sí que vendría como anillo al dedo una declaración del Tribunal Penal Internacional de La Haya. la más adecuada institución para ello.