El celibato de Jesús

 

(Ver nota de 7 de septiembre)

El celibato de Jesús

(Mt 19, 12)

No solo acusaron a Jesús sus enemigos
de ser comilón y borracho, y de estar poseído por el diablo,
sino también, seguramente,

de ser un castrado,
igual que algunos de sus discípulos.
El Maestro no quiere ocultar el vituperio,
y responde en términos chocantes, difíciles de olvidar:
Hay eunucos, que nacieron así del vientre de su madre.
Hay eunucos castrados por los hombres.
Y hay eunucos castrados a sí mismos por el reino de los cielos.
Quién pueda entender, que entienda.
(Mateo añadió tal vez el último versículo).

No fue un destino ciego, ni mera coincidencia.
Fue una entrega absoluta al reino de Dios.
Desde un compromiso total, absoluto y absorbente,
Jesús pudo exigir a los demás
los más altos compromisos.