Los reyes en Navarra

 

                                Los reyes de España han visitado Navarra -Pamplona, Viana, Leyre, Olite, Tudela-, tierra de reyes, y su visita ha sido una éxito redondo. La Princesa de Asturias, Leonor, visitaba Navarra por vez primera y su encantadora presencia, amable, solícita, respetuosa, alegre y comunicativa, ha seducido a todo el mundo. Hasta los trolls más alarbes de los diarios digitales no han podido hacer otra cosa que volver a arrojar los mismos autovómitos de siempre, sin poder añadir una sola realidad.

Hace días publiqué en DN un artículo de bienvenida, acerca de la excelencia de la monarquía constitucional (parlamentaria) gracias a su aconfesionalidad política, que la hace verdaderamente singular y ejemplar en la degenerada situación actual de la política española. La visita de los reyes a Navarra no ha hecho más que confirmármelo. Desde el cielo, Joseba Arregi, que  tanto empeño puso en predicarlo más allá del mundo nacionalista vasco, se habrá alegrado también lo suyo.

La visita ha puesto igualmente de manifiesto el esperpento del Gobierno actual de Navarra -copia del Gobierno nacional-, del que la mayoría de los miembros y socios del mismo no han asistido a ninguno de los actos presididos por el jefe del Estado,  añadiendo, además, en varios casos, chocarreros manifiestos o declaraciones, que subrayan su deslealtad, su ignorancia y su mal gusto. Y al mismo tiempo. la visita, en olor de multitudes, ha dejado patente el error cometido por los Gobiernos Barkos-Chivite, al expulsar, por necia ideología, a los reyes de la entrega anual de los Premios Príncipe de Viana en el monasterio de Leyre, desde el año 2016, contribuyendo notablemente a su desnaturalización. Ellas se lo han perdido, y con ellas todos.

Mención aparte merece la presencia, visiblemente obligada, del presidente peneuvista del Parlamento, el primer día en Pamplona. Por respeto institucional no voy a bajar a detalles, ni voy a escudarme en la socarronería.  Basta ver las fotos. ¡Y el contraste con la ciudadanía navarra!