Ni Hamás ni el Gobierno de Netanyahu: el Estado palestino.

 

                       Dejémonos de polémicas falsas, de jugar con las víctimas judías o palestinas, y de arrimar el ascua -nunca mejor dicho- a la sabrosa sardina de nuestra preferencia política. Y aparroquiémonos todos en la defensa del Estado Palestino, que es la coincidencia mayor y más antigua que casi todos venimos sosteniendo hace muchos años, antes de que Netanyahu apoyado por Hamás y Hamás apoyado por Netanyahu acaben con la vida de todos los gazatíes y  con la expulsión de la población árabe de Cisjordania y de Jerusalén Este.

Démonos prisa en hacer lo poquísimo que podemos hacer, y ni una sola palabra ni acción que no sea en favor de las víctimas de Hamás y del Gobierno de Netanyahu, y no al servicio de nuestros egoístas, mezquinos, miserables, inmundos intereses particulares…