El rey de España, Felipe VI, ante la 80ª Asamblea de las Naciones Unidas, tras proclamar las verdades del barquero sobre Gaza, Ucrania, la inmigración, el cambio climático…, ha dicho solemnemente:
Las Naciones Unidas no solo siguen siendo útiles, son imprescindibles, insustituibles. Un tiempo sin normas es una Edad Media.
Es una una manera sencilla y contundente de decir lo contrario -otros le han acompañado y le acompañarán- de lo que dijo, horas antes, el indecente presidente norteamericano Trump en su discurso farragoso, frívolo, sumamente reaccionario, a ratos esperpéntico, y demoledor, como era de temer, de la Organización de las Naciones Unidas, que alberga en su país.