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Provocatio ad populum

 

      Ni la CUP ni los CDR serían capaces de hacer lo que hacen  ERC y JpCat: denostar a cada paso cualquier sentencia judicial española que les afecte negativamenrte, intentando desprestigiar e invalidar al Tribunal Supremo de Espàña y a todo el resto de tribunales, y a renglón seguido recurrir a esos mismos tribunales cuando creen que les conviene, esperando arrancar alguna vez algún auto o sentencia a su favor. Su actitud y su actuación no pueden ser más hipócritas, falaces, ilógicas y miserables.

Casi todo lo que hacen en este punto puede reducirse a lo que en en derecho romano se llamaba provocatio ad populum, que era la apelación de los plebeyos a los patricios romanos  contra las sentencias tenidas por injustas o abusivas.

Pero, afortunadamente, ya no hay en una sociedad democrática plebeyos y patricios, sino un Estado de derecho, con una ley igual para todos, con una justicia democrática por medio de tribunales democráticos, que castigan los delitos de cualquier ciudadano en beneficio de toda la comunidad.

¿Alguien debió abstenerse?

 

         No tengo la menor duda de que un Gobierno de la Nación, con Pedro Sánchez y Albert Rivera a la cabeza, hubiera sido mucho mejor para toda España que el actual que acaba de formarse. No sé desde qué momento ese Gobierno, que estuvo a punto de ser una realidad, no fue posible y si alguno de los dos dos fue responsable -o más responsable- de esa imposibilidad. No sé tampoco, porque conozco muy mal el PP, si  alguna vez Pablo Casado tuvo alguna posibilidad de convencer a Sánchez para formar, junto a Ciudadanos, un Gobierno constitucional como alternativa al Gobierno progresista, siempre soñado por Sánchez, desde que fue elegido secretario general del PSOE.

Lo que no me parece de recibo es acusar a la derecha  de no haberse abstenido ante un Gobierno progresista, formado por PSOE-PODEMOS, antes o después de los pactos llevados a cabo con ERC y  Bildu. Lo diga Agamenón o ese patriota extremño Fernández Vara, que hoy aplaude o aguanta sumiso lo que hace dos años detestó, poniendo el grito en el cielo de la sierra de Gata. Porque no se sostiene su argumento principal de que en su día también el PSOE se abstuvo ante la investidura de Mariano Rajoy. Para empezar, aquella investidura rompió en dos el Grupo parlamentario socialista, con 16 parlamentarios rebeldes y multados por no abstenerse -entre ellos, la presidente actual del Congreso, partidaria, además, del derecho a decidir- y la dimisión del mismo Sánchez para no tener que abstenerse o ser sancionado por el partido.

Pero sobre todo porque hay dos circunstancias cualitativamente distintas de las que existían en enero de este año, a la hora de investir a Pedro Sánchez. En aquel momento se trataba de abstenerse ante un Gobierno formado por un solo partido constitucionalista, mientras en este caso era un partido leninista/populista como PODEMOS, enemigo de la Constitución del 78, el que formaba parte del Gobierno propuesto. Y, por si no fuera bastante, aquel candidato, que se llamaba Rajoy, había ofrecido al PSOE un Gobierno de coalición, cosa que ha estado muy lejos de ofrecerle Sánchez al partido Popular.

Unicuique suum.

¿Comisión bilateral?

 

    Frente a todas las promesas anteriores del candidato a presidente del Gobierno de poner fin a la sedición de los independentistas catalanes -detención de Puigdemont, ley contra los referéndums, etc.-, acabó pactando con ERC una mesa de negociación y una comisión bilateral de los dos Gobiernos para hablar de todo y sin cortapisa alguna, llevando después las conclusiones de tales diálogos, si las hubiera, a una consulta  de los ciudadanos catalanes, volviendo así a la anterior mesa de Pedralbes, suspendida ante el clamor de rechazo de su propio partido, aunque esta vez sin el denostado relator internacional. (Pero acabo de leer que el valido Torra quiere apropiarse de la iniciativa de ERC, presidir la mesa por parte catalana, exigir la presencia del relator y pedir lo imposible para reventar el invento).

Para justificar de nuevo tal mesa y tal comisión, Pedro Sánchez aludió en sus discursos de investidura a las comisiones bilaterales instituidas entre el ejecutivo central y los autonómicos solo para resolver cuestiones competenciales o de interés común de ambos, y hasta citó no sé qué comisión existente en el Estatuto de Extremadura entre esta Comunidad Autónoma y su vecino Portugal. No. La «mesa de diálogo o de gobiernos», otorgada por Sánchez a ERC, se parece más a una conferencia intergubernamental entre Gobiernos de diferentes Estados, que es lo que busca desde hace años el independetismo catalán. Mesa inconstitucional por excluir de la misma a la mayoría de los catalanes que no son independentistas; por excluir a la institución propia para esos menesteres, que es el Parlamento catalán, y por oponerse de bruces a la doctrina y resoluciones del Tribunal Constitucional sobre una bilateralidad entendida en términos de igualdad entre ambos Gobiernos, cuando el Gobierno de la Nación tiene la primacía como representante y garante del interés general de toda España.

Pero el reciente lema del sanchismo de evitar la judicialización de las discrepancias produce estos efectos deletéreos: una falsa democracia  y una política de puro poder, sin derecho, sin ley y hasta… sin sentido común.

Por qué y cómo…

 

Por qué y cómo ganó Pedro Sánchez ganó las elecciones. El argumento principal del candidato socialista a la presidencia del Gobierno de España y presidente en funciones para ser investido presidente definitivo ha sido que él ganó las elecciones. Pero resulta que este potísimo argumento se quiebra por la mitad cuando, como varios portavocess le han espetado, el programa con el que se presentó a esas elecciones y toda su campaña electoral decían, en algunos puntos fundamentales para el gobierno de la Nación, lo contrario de lo que ha hecho y dicho en los últimos tiempos para poder ser votado por el Parlamento.

No quiero repetir lo que otros muchos ya han dicho y escrito. Tampoco conviene exagerar la maledicencia, lanzar pullas personales y alardear de saberlo todo para negarlo todo. Pero me atrevo a declarar mi hipótesis de que, vg., si muchos votantes socialistas navarros hubiesen adivinado que Pedro Sánchez iba a saltar por encima del subyugado y sumiso Gobierno de Navarra para pactar directa y descaradamente con el PNV varias competencias navarro-forales, no le hubieran dado su voto al partido del presidente.

Y estoy seguro -sin poder cuantificar como quisiera- que, si muchos miles y aun cientos de miles de votantes socialistas en toda España hubieran adivinado que su idolatrado Pedro Sánchez iba a pactar poco después con el PNV y sobre todo con ERC puntos muy sensibles que tienen mucho que ver con la Constitución de 1978, con la igualdad y dignidad de todos los españoles y de las Comunidades Autónomas, y hasta con la unidad constitucional e institucional de España, el partido del presidente hubiera  tenido bastantes menos votos y algunos escaños menos de los que tiene ahora; lo que le hubiera hecho imposible tal vez ser el nuevo ocupante de la Moncloa. Y no digamos nada, si hubiesen sabido que su bien amado líder no habría de decir una sola palabra de reproche a los voceros del independentista y sedicioso ERC, y de Bildu, el partido heredero de ETA-Batasuna, tras sus repugnantes y chulescos discursos en el Congreso de los Diputados durante el debate de investidura.

Ganó Pedro Sánchez, anque perdiendo muchos votos y escaños, las últimas elecciones generales. Pero las ganó para gobernar luego de manera muy distinta y, en puntos muy graves, a como prometió gobernar. Lo que  recibe nombres castellanos tan claros como fraude, estafa,  engaño, trampa, incumplimiento de palabra, incumplimiento de un pacto verbal, etc. Y sí tiene mucho que ver con la legitimidad moral.

Venció la luz a la tiniebla

 

 

(Sobre el Himno I de Epifanía, de San Efrén)

 

Venció la luz a la tiniebla
y se alegró el recién nacido:
Resplandeciente.
Dos heraldos anunciaron su venida:
la luz desde el cielo
y Juan el Bautista
desde el suelo santo.
La estrella, esa noche,
fue más grande que el sol,
porque alumbró, un instante,
la tierra entera.

La luz llegó a los ojos de los ciegos,
que vinieronn en tromba a la luz.
Trajeron sus ofrendas
y se fueron llevándose el secreto de la vida.
Se abrieron los cielos
y los ángeles,
alborotados,
difundieron el mensaje.
Todos los niños cantaron entonces
¡Hosanna!

Solo la estrella

 

Dejadnos, Reyes Magos,
solo la estrella.

Solo la estrella…

que ya no la buscamos
ni en el cielo ni en la tierra.

Solo la estrella…

que vemos solo
las luces que nos ciegan

Solo la estrella…

y algunos fuegos fatuos
que siempre nos desconciertan.

Dejadnos, Reyes Magos,
solo la estrella.

La Adoración de los Magos

 

(La Adoración de los Magos, de Cosimo Roselli, 1475, Galleria degli Uffizi, Florencia )

 

Coloridos, majestuosos,

reyes, pajes, cortesanos,

de pie, en espera solemne,

o en poderosos caballos,

llevan a un falso portal

sus ostentosos regalos.

La Virgen es blanca y rubia

y el Niño ha cumplido un año.

Mula y buey se ven al fondo.

Cerca corre un río blanco.

Dos Magos, rodilla en tierra,

y el negro sigue esperando.

Con Ernesto Cardenal

 

         Voy meditando y contemplando sosegadamente las 1219 páginas de la Poesía completa de Ernesto Cardenal: sus breves poemas amorosos y de la Noche oscura, sus larguísimos poemas civiles, históricos, cósmicos… Todos ellos, sea más o menos alto su valor poético, son tambén valientes profesiones de fe.

En uno de ellos escribe:

Hay Dios o el universo es absurdo

Y yo comento en mi actual cuaderno de aforismos: Es lo más progresista que se puede decir.

 

«Incapaces de Dios»

 

Incapaces de Dios. Contra la divinidad oceánica, es el libro (Fragmenta editorial), de José Cobo (Lérida, 1962), profesor de filosofía en el colegio San ignaio-Sarriá de Barcelona, que acabo de leer durante esta Navidad. El propósito del autor, repetitivo a más no poder, es distinguir casi en cada página la fe en el Dios revelado en el Crucificado –maldito, abandonado de Dios- de la creencia en el Dios -que no es Dios- de la religión y de la reflexión del hombre moderno (desde la Ilustración) sobre la divinidad oceánica (deista), que no es el Dios personal.

Pero la tajante división teórica sobre la actitud de los tres tipos de personas, siendo tan poco real, deja muchos millones de excepciones o de actitudes mixtas fuera. Hay, por otra parte, una fijación excesiva en equiparar a Dios con el Crucificado. ¿Sólo en ese momento se reconcilia Dios con el hombre, sólo en ese momento Jesús es el quien de Dios? ¿Qué quiere decir el anterior retiro de Dios? Y la caída, de la que se habla de continuo, ¿qué fue? ¿Qué clase de nuevo pecado original fue ese que trajo consigo tamaño retiro, tamaña desaparición de Dios del hombre? El Crucificado ¿fue en verdad maldito y abandonado de Dios? El probable grito de ¡Eli atá! o ¡Eli! de Cristo en la cruz nos lleva a ese extremo? ¿Demasiado Barth, demasiado Moltmann, demasiado Jüngel?

Aunque parezca cosa menor, el estridente uso del constante galicismo en tanto que, en vez de en cuanto o de mientras, asi como los catalanismos  Dios a faltar o Dios en falta, que no se sabe bien qué significan, dificulta la lectura de un libro, de por sí necesario, crítico y apasionante, que va a tener continuación. Ojalá que con mayor claridad y mejor redacción en castellano.

 

Cumpleaños

 

Cumpleaños, cumpleaños:
muchos años
de vivir.

Cumpleaños, cumpleaños:
pocos años
por morir.

Cumpleaños, cumpleaños,
mas si el morir
es vivir…

Cumpleaños, cumpleaños,
muchos años
que añadir.

(Bendigamos al Señor:
que nos conserve el humor).