Venció la luz a la tiniebla

 

 

(Sobre el Himno I de Epifanía, de San Efrén)

 

Venció la luz a la tiniebla
y se alegró el recién nacido:
Resplandeciente.
Dos heraldos anunciaron su venida:
la luz desde el cielo
y Juan el Bautista
desde el suelo santo.
La estrella, esa noche,
fue más grande que el sol,
porque alumbró, un instante,
la tierra entera.

La luz llegó a los ojos de los ciegos,
que vinieronn en tromba a la luz.
Trajeron sus ofrendas
y se fueron llevándose el secreto de la vida.
Se abrieron los cielos
y los ángeles,
alborotados,
difundieron el mensaje.
Todos los niños cantaron entonces
¡Hosanna!