Un santo de quince años

 

           Del Vaticano nos llegan buenas noticias. La primera, la visita del Presidente del Gobierno español al papa Francisco, digan lo que digan los eternos agoreros. Original ha sido la actuación del papa con la Delegación española. Pero no conozco las exactas palabras de Francisco, porque lo leido en la mejor prensa es siempre incompleto, y por eso no las comento hasta conocerlas de forma más segura.

Otra buena, excelente, noticia es la beatificación en Asís del joven italiano de quince años, Carlo Acutis (Londres, 1991- Monza, 2006). Guapo, simpático, extrovertido, buen estudiante en Milán, buen futbolista, buen amigo de sus muchos amigos, amante de la naturaleza, apasionado por la informática, enamorado desde niño de Jesús de Nazaret, que tenía la eucaristía como autopista hacia el cielo y mantenía una viva relación con Dios.

Rareza en la historia de los santos, no puede venir más oportuna su beatificación, y ojalá que esté pronta su canonización, aunque no haya ningún enfermo pretendidamente curado por él.  Oportuna, cuando estamos avezados a santos y santas fundadores / fundadoras de órdenes y congregaciones religiosas, y cuando no parece que vaya a quedar un papa sin canonizar… Por cierto, ¿no debieran excluirse, por principio, los papas de las listas de los santos, cuando son ellos los que los canonizan? Puede parece una broma irrespetuosa, pero no es esa mi intención. Ojalá volviéramos a la antigua costumbre de que el ejemplo y la fama de santidad fuera confirmada por el pueblo cristiano en cualquier lugar del mundo, a una con los responsables de la comunidad cristiana, sin más procesos administrativos y extraños, que no añaden nada a la santidad vivida y confunden no poco a muchos de los fieles católicos.