No le gusta al periodista Ignacio Vidal Folch, periodista de El Confidencial, huronear la vida de los demás. Lo que le importa del rey emérito es su discurso de febrero del 23 de febrero de 1981 y lo que ello significó. (Y supongo que también algunas cosas más, relacionadas con lo anterior). Y no le importa nada si se acostó con Fulana o Mengana, si cazó un elefante en Bostwana, o distrajo por ahí algún millón de euros para sus caprichos particulares.
A mí me pasa algo parecido, aunque me importan algo más todo eso y algunas cosas todavía peores. Pero por aquello y por esto, lo mismo digo una cosa que otra: me atrevo a decir el libro que debiéramos leer y el libro que no merece la pena de leerlo. Yo tampoco voy a a leer el libro del ex rey Juan Carlos I, que anda por ahí.