Día de la Poesía

 

                        Con un pequeño adelanto, por problemas de local, celebramos anteayer en Pamplona el Día de la Poesía y el Día de la Primavera, acompañados de nubes, vientos fríos y lluvias, presentando el número 155 de la revista navarra Río Arga y recitando sus poemas una veintena de autores, casi todos muy jóvenes.

Incluyo el poema También, de nuestra nueva compañera en el Consejo de Redacción, la historiadora, novelista y poeta Begoña Pro Uriarte:

Duelen tus pies descalzos
sobre el suelo helado.
Y el viento tan frío
anciano en tu mirada…
                                         también  duele.

Abrasa tu alma rota
sobre el mar callado
de lágrimas varadas.
  Y tus alas quebradas…
                                            también abrasan.

Convertiría en verso
el baile de tus ojos
sobre el horizonte.
Y tu doliente sonrisa…
                                                  también la  haría verso.

Compondría melodías
con tus viejos recuerdos,
tal vez incluso alegres.
Y con tus sueños perdidos
también escribiría canciones.

Renuncia a la violencia en los Evangelios

 

(Mt 5, 38-44; Lc 6, 29-30)

Jesús emplea aquí, como es su costumbre,
un lenguaje radical, provocador
sobre violencia y coacción
en casos tomados de la vida cotidiana de su tiempo.
Como le es habitual,
no intenta solo enseñar a sus  discípulos,
sino abrirles los ojos,
sacudir sus conciencias,
hacerles pensar y prepararlos
para una nueva y audaz aventura.

Jesús no nos da aquí una lección de casuística,
ni pretende dictar a la gente,
al conjunto mundial de las naciones,
una ética teológica.
Solo quiere mostrar a sus discípulos
la base y fundamento
del reino de Dios que viene a predicar:
una nueva humanidad sin precedentes.
Él mismo prefirió ser ajusticiado,
renunciando a la violencia y a toda represalia,
siendo fiel a su mensaje y su misión:

Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
Pues yo os digo: no resistáis al mal.
A quien te golpee en la mejilla derecha
vuelve también la otra.
Si alguien quiere llevarte a juicio
para quitarte la túnica, dale también el manto,
Y si alguien te hace andar una milla de camino.
vete con él dos.
Si alguien te pide, dale.
Y si alguien quiere pedirte prestado,
no se lo niegues.

«El País» y la independencia

 

                  Al parecer, a ciertos periodistas, empresarios y políticos no les basta que un diario como El País –¡aquel Diario Independiente!- se haya convertido en un leal boletín del sanchismo, desde el mismo  momento en que fue arrojado de la dirección Antonio Caño, en 2018, y andan buscando un sustituto del presidente y primer accionista de PRISA, la empresa editora, el franco-armenio Josep Oughourlian, por otro todavía más cercano al Gobierno de Sánchez. Sucede, además, que, en estos momentos críticos, este último está buscando a la vez la creación de una nueva Televisión sumisa y propagandística que pretende concedérsela a PRISA, a lo que se oponen, por razones mayormente económicas, ante una gruesa deuda pendiente, el presidente y accionista mayoritario de la entidad junto a todos sus amigos y colaboradores.

Y el caso inédito es que anteayer apareció en medio de la primera página de El País, bajo el titulo Tribuna, firmada por Oughourlian, toda una apología del periódico como referencia de la Transición y de la España democrática, junto a una apología de su presidencia, seguidas de un rapapolvos a sus enemigos en la empresa y en el diario, que hace época.

Sostiene Oughourlian al final del artículo que una sociedad sana, democrática, necesita  unos medios de comunicación fuertes e independientes, entre otros fines, para responder a las injerencias gubernamentales que cada día se hacen más evidentes en todo el mundo y van en  contra de la buena praxis democrática.

Lo cierto es que las injerencias de los Gobierno en El País han sido -ya lo he apuntado- numerosas, pero está visto que hasta ahora no le ha irritado demasiado al primer accionista, que continúa:

En este contexto, sería inaceptable que, cuando estamos recordando que hace ya  50 años que  murió el dictador Francisco Franco, alguien cayera en la tentación de tratar de adueñarse de un medio de comunicación independiente desde el poder, bien directamente, bien utilizando alguna em-presa estatal como instrumento.

La referencia a Telefónica, calificada de em-presa (presa), es evidente. Y para rematar:

EL PAÍS  lleva casi medio siglo defendiendo la democracia, las libertades  y los derechos humanos. Y yo me comprometo a que seguirá adelante con esta misión. Hoy es más necesario que nunca que mantengamos firmes nuestros valores y nuestra cerrada defensa del periodismo de calidad, pese a las presiones de todo tipo que contaminan el ejercicio de una labor honesta y profesional, basadas en la libertad editorial y en la independencia. Porque, en definitiva, y recordando la frase tantas veces atribuida a George Orwell:  «Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques». Todo lo demás son relaciones públicas.

 

Releyendo «La peste» de Camus

 

                                  Los medios de información  se entretienen estos días con el quinto aniversario de la pandemia del virus-19, recordándola, recreándola, maldiciéndola. Lo que no hice entonces, a pesar de haberla citado una vez en un poema, lo hago ahora: releer La peste (1947) de Albert Camus: una cima literaria. Lo que fue, en un caso mucho más grave, la ciudad de Orán (Argelia francesa), cerrada en sus murallas por la peste bubónica, basada tal vez en la epidemia de cólera en 1849, era Pamplona y cualquier otra ciudad española, no cerrada, pero con sus habitantes confinados en sus casas:

   – El sufrimiento profundo que experimentaban era el de todos los prisioneros y el de todos los exiliados, el sufrimiento de vivir en un recuerdo inútil. Ese pasado mismo en el que pensaban continuamente solo tenía el sabor de la nostalgia. Hubieran querido poder añadirle todo lo que sentían no haber hecho cuando podían hacerlo, con aquel o aquellas que esperaban, e igualmente mezclaban a todas las circunstancias relativamente dichosas de sus vidas de prisioneros la imagen del ausente, no pudiendo satisfacerse con lo que en la realidad vivían.

(…)

Su desesperación les salvaba del pánico, su desdicha tenía algo bueno. Por ejemplo, si alguno de ellos era arrebatado por la enfermedad, lo era sin tener tiempo de poner atención en ello.

(…)

Había sentimientos generales como la separación o el miedo, pero se seguía también poniendo en primer lugar las preocupaciones personales. Nadie había aceptado todavía la enfermedad. En su mayor parte eran sensibles sobre todo a lo que trastornaba sus costumbres o dañaba sus intereses. Estaban malhumorados o irritados y estos no son sentimientos que puedan oponerse a la peste. La primera reacción fue, por ejemplo, criticar la organización. La respuesta del prefecto ante las críticas, de las que la prensa se hacía eco («¿No se podía tender a una atenuación de las medidas adoptadas»?), fue sumamente imprevista. Hasta aquí, ni los periódicos ni la agencia Randsdoc había recibido comunicación oficial de las estadísticas de la enfermedad. El prefecto se las comunicó a la agencia día por día, rogándole que las anunciase semanalmente.

  

Operación Atalanta

 

                             Convocados por el Consejo Navarro del Movimiento Europeo, en el Seminario mensual Hablemos de Europa, asistimos ayer tarde un buen número de europeístas a la conferencia dada por el  teniente de navío, el pamplonés  Julio Torralba -hoy en la reserva voluntaria-, que participó varios años en esa Operación.

Sorprende un poco el silencio que rodea todo ese movimiento de defensa de la navegación libre y del comercio, montada  contra la piratería en el Golfo de Adén, el Cuerno de África  y el Océano Índico occidental, punto neurálgico mundial, frente a las costas del Estado fallido de Somalia, teniendo en cuenta sobre todo la activa participación de España. Su base operativa se trasladó, tras el Brexit, desde el Reino Unido a la Base Naval de Rota.

Basada en varias resoluciones de la ONU, y tras los angustiosos requerimientos del Gobierno provisional de Somalia, asediado por los piratas que infestaban sus costas, la Operación organizada por la Unión Europea entró en acción el año 2008 para un tiempo determinado, que ha ido prorrogándose hasta el año 2027, por ahora. Su fuerza se compone de varios buques  de combate y auxiliares -entre ellos, una fragata española- y varias aeronaves de patrulla y reconocimiento, españolas también. Los efectivos humanos llegan a 700, y están comandados por un vicealmirante español, y dos contralmirantes, italiano y portugués. Colaboran también, con medios y hombres, países  que no pertenecen a la Unión, como Noruega, Serbia, Montenegro, Colombia y Corea del Sur.

Su objetivo primero fue defender la ayuda enviada a Somalia por el Proyecto Mundial de Alimentos y la Misión de la Unidad Africana (UA), extendiéndose después a la defensa de buques mercantes, actividad pesquera en la zona, vigilancia y control del tráfico de armas y drogas, etc. Siempre en cooperación con misiones similares de Estados Unidos de América y de la OTAN.

En una exposición clara y amena, con un pase continuo de transparencias de mapas, rutas comerciales, noticias y datos varios, el marino pamplonés nos ha ofrecido la conclusión más positiva posible con miles de barcos, trasportadores de alimentos, custodiados; piratas detenidos; misiones de acompañamiento y protección; armas y drogas confiscadas…

Un coronel italiano, capitán de navío en la Operación Atalanta, colega de Torralba, glosó en perfecto castellano algunos extremos apuntados por este, y respondió, junto a él, a las preguntas de los asistentes.

Ahora que toda la Unión, y hasta Europa entera, está convulsa y más convencida que nunca sobre la necesidad de su propia defensa, no está nada mal recordar que desde 2008 ha puesto medios económicos, militares y humanos en defenderse a si misma fuera de sus fronteras, y en defender a la vez a varios de los países -personas y territorios- más pobres e indefensos del mundo.

El desguace continuo del Estado

 

                     Bajo el título Así se sigue desguazando al Estado, publicado ayer en El  Confidencial, el catedrático de Derecho Constitucional de la UPV, siempre riguroso y equilibrado, Javier Tajadura Tejada, resume así la proposición de ley, preparada por Junts per Catalunya y el PSOE, sobre la delegación de las competencias en materia de extranjería e inmigración a Cataluña:

 La proposición presentada reviste una extraordinaria gravedad. Por un lado, se trata de un paso más en el desmantelamiento del Estado y en el (inconstitucional) establecimiento de una estructura estatal catalana. Y, por otro,  es un grave atentado al principio de igualdad.

Visita a Javier

 

            Salíamos de Estella el viernes, hiciera el tiempo que hiciera, en la primera Javeriada; dormíamos en San Martin de Unx; caminábamos después hasta Liédena, donde pasábamos la segunda noche, y desde allí, el domingo, de par de mañana, salíamos tranquilamente hacia Javier.

Ya en Pamplona, después de muchos años, salíamos tres compañeros, en la segunda Javeriada, desde Noain; más tarde, cuando fui haciéndome mayor, me llevaban hasta Monreal, y después hasta Liédena o hasta Sangüesa, y desde allí me unía a los otros más jóvenes, que seguían saliendo desde Noain, y juntos terminábamos la caminata hasta el santuario. Dejé varios testimonios escritos de aquellas hermosas jornadas.

Ahora me contento con llegar en coche hasta el aparcamiento a cielo abierto junto al Río Mayor, que esta vez viene bravo, con muchos troncos y ramas de olmos y álamos en sus orillas, y desde ahí, yo ya con mis bastones de monte, subimos  hasta la explanada del castillo.

A la salida de Noain  hemos visto algunas  bicis; cerca de Monreal, los últimos caminantes, y a partir de Monreal y de Idocin, grupos variados y coloridos van plácidamente por la carretera vieja, sin coches que los molesten, y con la alegría que da el frío, la marcha a Javier y el desayuno o almuerzo («mordida») que nunca faltó. Solos, en parejas, en pequeños grupos, mixtos casi siempre, o en gran caravana andante, con cruces de madera, con banderines o algunas banderas, de todas las edades,  aunque sobre todo jóvenes, de todos los estilos de andar y vestir, al sol a menudo interrumpido por unas grandes nubes blancas… desfilan hacia el Este, pensando de muy variadas maneras, pero buscando, cada uno a su modo, lo mejor que espera de su vida. Pasado Yesa, de todos los caminos, por los cuatro puntos cardinales, vienen peregrinos a Javier.

Nos empuja un cierzo frío afilado, con olor a nieve, que sobrevuela la encinosa sierra de Leire o se cuela por su cola occidental, que nos obliga a llevar gorros, bufandas o acolchados de todo tipo. Han desbrozado un poco el camino asfaltado, y en los bordes refulgen en su humildad las violetas pilosas.

En la explanada hay algunos grupos sentados en los bordillos exteriores, y algunos coches de padres con niños. Las planchas de metal que dividen los espacios –Caja Rural– están tiradas en el suelo por el viento. Allí lejos, en el barrio comercial, un gran rebullicio de colores. Suben y bajan al/del santuario devotos y devotas por las escaleras largas sobre las rocas bravías que fundamentan la iglesia y el castillo. Rocas de Javier. De ellas se forjó el Maestro. De roca fue su carácter, su talante, su fortaleza, su resistencia, su santidad. Todo, casi sobrehumano.

El coro de cipreses itálicos que guardan celosos el rincón de ruejos del viejo poblado, con la iglesia bautismal del santo en su centro, sigue apuntándonos, impasibles, tenaces, al cielo de Dios.

La misa en la iglesia nueva es una misa rasa, diaria, sin música. Los jesuitas dejan  la celebración para la eucaristía multitudinaria de la tarde.

La vuelta por la misma pendiente es más cómoda y ya ya no tenemos que contar hasta treinta o cuarenta. Volvemos un rato por la misma carretera. Yesa parece ahora un cuadrivio internacional. En un momento pasamos bajo la carretera por donde llega el grueso de peregrinos coloristas haciendo un bello contraste con las flores níveas de los espinos y los endrinos del ribazo, que es maravilla.

Vamos a Sos del Rey Católico. De roca a roca. De castillo a castillo. De magia a magia. En el patio del Parador, donde tomamos café, bajo la balconada septentrional, ha florecido el pissardi (prunus cerasifera),  el ciruelo japonés, con pretensiones de cerezo.

 

La oración de petición en los Evangelios

 

(Mt 6, 7-8; 7, 9-10; Lc 11, 9-13)

La oración puede liberar al hombre de la tiranía del yo
o puede hundirle en la sima de la magia

al intentar poner a Dios a sus pies.
Largas, insistentes palabras, mil veces repetidas,
toda una jerga extraña, artificiosa,
a menudo incomprensible,
llenaba los templos de los dioses,

que obligaban a escuchar a la deidad.

Jesús recomienda a sus discípulos
no parlotear igual que los paganos,
porque el Padre sabe bien lo que cada uno necesita,
incluso antes de pedírselo.

Incluso, antes de que llamen, contesto,
mientras siguen hablando los oigo,
escribió el tercer Isaías.

La respuesta del Dios de Jesús a la oración del hombre
puede parecer segura, contundente:
Pedid  / y se os dará. Buscad / y hallaréis.
Llamad / y se os abrirá.
Porque todo el que pide / recibe.
El que busca / halla,
y al que llama / se abrirá.

¿Es que Dios es peor que cualquier padre
para dar a su hijo una piedra en vez de un pan,
una culebra en vez de un pez,
un escorpión en vez de un huevo?

Jesús habla del final de los tiempos,
marcados por la llegada inminente del reino de Dios,
gracia inesperada, sorprendente, inmerecida,
en todas las cosas buenas que abarca,
con las que podamos regalarnos como niños,
con el don supremo del Espíritu Santo,

mimados por el Padre.