Convocados por el Consejo Navarro del Movimiento Europeo, en el Seminario mensual Hablemos de Europa, asistimos ayer tarde un buen número de europeístas a la conferencia dada por el teniente de navío, el pamplonés Julio Torralba -hoy en la reserva voluntaria-, que participó varios años en esa Operación.
Sorprende un poco el silencio que rodea todo ese movimiento de defensa de la navegación libre y del comercio, montada contra la piratería en el Golfo de Adén, el Cuerno de África y el Océano Índico occidental, punto neurálgico mundial, frente a las costas del Estado fallido de Somalia, teniendo en cuenta sobre todo la activa participación de España. Su base operativa se trasladó, tras el Brexit, desde el Reino Unido a la Base Naval de Rota.
Basada en varias resoluciones de la ONU, y tras los angustiosos requerimientos del Gobierno provisional de Somalia, asediado por los piratas que infestaban sus costas, la Operación organizada por la Unión Europea entró en acción el año 2008 para un tiempo determinado, que ha ido prorrogándose hasta el año 2027, por ahora. Su fuerza se compone de varios buques de combate y auxiliares -entre ellos, una fragata española- y varias aeronaves de patrulla y reconocimiento, españolas también. Los efectivos humanos llegan a 700, y están comandados por un vicealmirante español, y dos contralmirantes, italiano y portugués. Colaboran también, con medios y hombres, países que no pertenecen a la Unión, como Noruega, Serbia, Montenegro, Colombia y Corea del Sur.
Su objetivo primero fue defender la ayuda enviada a Somalia por el Proyecto Mundial de Alimentos y la Misión de la Unidad Africana (UA), extendiéndose después a la defensa de buques mercantes, actividad pesquera en la zona, vigilancia y control del tráfico de armas y drogas, etc. Siempre en cooperación con misiones similares de Estados Unidos de América y de la OTAN.
En una exposición clara y amena, con un pase continuo de transparencias de mapas, rutas comerciales, noticias y datos varios, el marino pamplonés nos ha ofrecido la conclusión más positiva posible con miles de barcos, trasportadores de alimentos, custodiados; piratas detenidos; misiones de acompañamiento y protección; armas y drogas confiscadas…
Un coronel italiano, capitán de navío en la Operación Atalanta, colega de Torralba, glosó en perfecto castellano algunos extremos apuntados por este, y respondió, junto a él, a las preguntas de los asistentes.
Ahora que toda la Unión, y hasta Europa entera, está convulsa y más convencida que nunca sobre la necesidad de su propia defensa, no está nada mal recordar que desde 2008 ha puesto medios económicos, militares y humanos en defenderse a si misma fuera de sus fronteras, y en defender a la vez a varios de los países -personas y territorios- más pobres e indefensos del mundo.