Al parecer, a ciertos periodistas, empresarios y políticos no les basta que un diario como El País –¡aquel Diario Independiente!- se haya convertido en un leal boletín del sanchismo, desde el mismo momento en que fue arrojado de la dirección Antonio Caño, en 2018, y andan buscando un sustituto del presidente y primer accionista de PRISA, la empresa editora, el franco-armenio Josep Oughourlian, por otro todavía más cercano al Gobierno de Sánchez. Sucede, además, que, en estos momentos críticos, este último está buscando a la vez la creación de una nueva Televisión sumisa y propagandística que pretende concedérsela a PRISA, a lo que se oponen, por razones mayormente económicas, ante una gruesa deuda pendiente, el presidente y accionista mayoritario de la entidad junto a todos sus amigos y colaboradores.
Y el caso inédito es que anteayer apareció en medio de la primera página de El País, bajo el titulo Tribuna, firmada por Oughourlian, toda una apología del periódico como referencia de la Transición y de la España democrática, junto a una apología de su presidencia, seguidas de un rapapolvos a sus enemigos en la empresa y en el diario, que hace época.
Sostiene Oughourlian al final del artículo que una sociedad sana, democrática, necesita unos medios de comunicación fuertes e independientes, entre otros fines, para responder a las injerencias gubernamentales que cada día se hacen más evidentes en todo el mundo y van en contra de la buena praxis democrática.
Lo cierto es que las injerencias de los Gobierno en El País han sido -ya lo he apuntado- numerosas, pero está visto que hasta ahora no le ha irritado demasiado al primer accionista, que continúa:
En este contexto, sería inaceptable que, cuando estamos recordando que hace ya 50 años que murió el dictador Francisco Franco, alguien cayera en la tentación de tratar de adueñarse de un medio de comunicación independiente desde el poder, bien directamente, bien utilizando alguna em-presa estatal como instrumento.
La referencia a Telefónica, calificada de em-presa (presa), es evidente. Y para rematar:
EL PAÍS lleva casi medio siglo defendiendo la democracia, las libertades y los derechos humanos. Y yo me comprometo a que seguirá adelante con esta misión. Hoy es más necesario que nunca que mantengamos firmes nuestros valores y nuestra cerrada defensa del periodismo de calidad, pese a las presiones de todo tipo que contaminan el ejercicio de una labor honesta y profesional, basadas en la libertad editorial y en la independencia. Porque, en definitiva, y recordando la frase tantas veces atribuida a George Orwell: «Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques». Todo lo demás son relaciones públicas.