Por lo que vamos viendo, cada día se hace más probable la hipótesis de que desde Navarra se hizo todo lo posible por cambiar las mayorías aquí y en el Gobierno de Nación a fin de que el PSOE pudiera gobernar en ambos territorios con el apoyo, explícito o implícito, descarado o disimulado, de los herederos de ETA-BATASUNA, superando la línea roja que hasta entonces lo hacía difícil y hasta imposible. Se aseguraba así, al menos para cierto tiempo, una mayoría segura. Para ello ¿qué mejor que los negocios comunes, que el dinero común, que las trampas comunes, con sus correspondientes compensaciones, condiciones, promesas y gratificaciones comunes?
He escrito muchas veces que no podemos andarnos por las ramas, entreteniéndonos con personajes y acontecimientos, sin buscar el fondo de sus objetivos políticos a medio y largo plazo. Cuando el senador de BILDU habló por boca de SORTU en la reciente comparecencia de Pedro Sánchez ante el Senado, dejó muy claro su programa: acabar con el Régimen del 78 y avanzar en la Confederación de los Pueblos del Estado (para llegar por la vía segura a la independencia). Es la herencia pura y dura de ETA, al disolverse como organización armada pero no política. Pero hace años que López Burniol nos tiene dicho que una Confederación con derecho a decidir es peor que la independencia pura y dura, porque destroza al mismo tiempo la Nación española y el Estado español. Y en esas estamos.