Archivo de la categoría: General

Valores actuales

En el mundo económico-político, cuando se habla de valores, se habla casi exclusivamente de valores bursátiles. Los demás, si existen, pasan a segundo plano subordinado.

A buen entendedor…

A veces la alternativa real no es la real alterntiva.

Quien regala bien vende / si el que lo recibe lo entiende. Pero no hay medio mejor de hacerse entender que el regalo.

Homo evolutus

Al homo sapiens sapiens le asignan ya algunos científicos su relevo: el homo evolutus: el hombre que comienza a controlar y a re-crear vida.

La mano de Dios

Hay una mano de Dios visible y otra invisible. La primera ayudó a Maradona a meter el famoso gol. La segunda, como es bien sabido, es la del mercado, la más activa del mundo.

«Derechos»

Hasta ahora muchos hablaban del derecho al aborto, del derecho a la eutanasia, del derecho al suicidio. Ahora añaden algunos el derecho al incesto. Y lo que oiremos… Pero nadie tiene derecho a un mal, ni a un acto entendido por muchos como un bien, pero discutido y negado como tal por otros tantos. No hay consenso sobre su cualifIcación. No es, no puede ser un derecho fundamental ni universal.

¡Al infierno!

Fue nada menos que en viernes santo, el día del silencio contemplativo de la cruz, símbolo del amor y de la entrega hasta la muerte, cuando el obispo de Madrid-Alcalá, en la Alcalá de Henares renacentista y erasmista, mandaba al infierno a mujeres que abortan, jóvenes que beben los fines de semana, homesexuales que frecuentan bares de alterne…Y nada menos que desde la televisión pública. ¡Y algunos celantes nos piden, además, que defendamos al obispo por decir las verdades del barquero! Ya dijo el clásico que «donde faltan las ideas se  tiende a poner palabras». Palabras fuera de lugar, nada evangalizadoras, que poco tienen que ver con las palabras de Jesús en la cruz, la tarde del día de «la preparación de la Pascua».- Y junto esta mala noticia ha corrido, estos días pascuales, una noticia algo anterior, la corrección pública desde la comisión espicopal española de la Doctrina de la Fe, al teólogo gallego Andrés Torres Queiruga, un teólogo enorme, el teólogo español-gallego que más escribe en la revista de teología más vendida y leida en el mundo, Concilium, que yo leo desde el primer número y es un tesoro de mi biblioteca. ¡Por los clavos de Cristo!, a estas alturas de la teología y de la historia, ¿no se pueden arreglar estas cosas en diálogos fraternales, con la ayuda de quien sea, y no echando bando de escándalo por la ventana, dando carnaza a diarios anticlericales, envenenando todavía más las relaciones fieles-jerarquía y haciendo sufrir a quienes han dedicado toda su vida, con todos los riesgos que comporta, a la ilustración de la misma Iglesia?

Una monarquía constitucional

La monarquía constitucional española se debe a la Constitución y se rige por la Constitución. Alguien podrá decir que es anterior a la Constitución y aun a todas las Constituciones, comenazando por la de Cádiz. Pero casi todo es  en cualquier país anterior a la Constitución, y no sólo los Fueros navarros. Lo son también los fueros de todo el resto de España, los municipios, las regiones, la iglesia, los tribunales, las cortes, etc. Pero eso no quiere decir que no sean  válidos y validados en este momento en virtud de la Constitución. Es, pues, la Constitución y su normativa complementaria la que tiene que regular la vida pública y semi-pública del rey y de la casa real, y no dejarla en el limbo legal, para luego lamentarlo. Una cacería de cinco días en el sur de África en un situación política, cercana a la emergencia, de España no es un trazo más de no sé qué vida privada. Y eso ahora y cuando Rubalcaba era ministro de un Gobierno, el más laxo a la hora de seguir y controlar la vida semipública del monarca. No vale, pues, salir  ahora por peteneras regias o morales. Si no podemos poner a raya a doña Cristina Fenandez de Kirchner -¡qué apellido tan «gallego»-, algo podemos hacer con nuestra Monarquía, que es un bien de todos y para todos. Los republicanos, por otra parte, harían bien en repasar la vida de sus presidentes -patrimonio también de todos los españoles-, comenzando por Figueras, huido a París desde el palacio real, y acabando por Azaña, destronador de su antecesor Alcalá Zamora, para no hablar demasiado alto. El mal y el bien de muchos puede ser un buen punto de reflexión para todos. Por otra parte, ya debiera ser bien sabido que todos los independentistas estarán siempre, por definición, contra la Monarquía española, sea unitaria o federal (Bélgica o Canadá), como estarían contra la República española, federal o unitaria. Por eso la bandera republicana izada por un alcalde separatista en el ayuntamiento de San Sebastián es un buen chiste, además de un anzuelo marino sólo para incautos.

Un rey y dos presidentes

Los que somos monárquicos por constitucionalistas, es decir, en este momento histórico, por españoles leales, tenemos la suerte de poder decir que preferimos un rey como don Juan Carlos de Borbón, con todos los defectos que se quiera -que son muchos-, o como su sucesor don Felipe, que no un presidente de la III República como don Felipe González o don José María Aznar, las dos alternativas reales hoy por hoy, y seguramente durante toda una década. Dicho sea sin menoscabo de nadie.

Lejos del pueblo

Las reformas de todo género son las que son, y unas -todas las que exigen austeridad, realismo y ahorro- nos parecen mejores que otras -amnistía a defraudadores o despidos demasiado baratos-, pero lo que está faltando es, además de una cierta coherencia gubernamental y opositora, es una elemental pedagogía, un trato correcto, lógico y adecuado para con el pueblo que las sufre. Durante días, no hemos sabido bien lo que sucedía. Veiamos a nuestros políticos viajar y hablar con otros políticos, hacer algunas declaraciones a ciertos medios informativos, rebatirse unos a otros en el Congreso y en el Senado, reunirse con los suyos, siempre con los suyos, pero ha faltado ese encuentro del presidente del Gobierno con su pueblo por medio de la televisión en una hora de máxima audiencia ,para decirnos a todos con lenguaje claro y familiar lo que pasaba, lo que pasa y lo que va a pasar. Aquello que siempre exigimos a Felipe González cuando el GAL, a José María Aznar cuando la guerra de Irak o a José Luis Rodríguez Zapatero cuando las negociaciones con ETA. Y hemos visto, frente a unos políticos pasados, maestros en demagogia, otros políticos recién venidos carentes de pedagogía. Expertos, listos, bien preprados, burócratas y  tecnócratas para hablar en inglés, pero no en castellano, para hablar con banqueros, presidentes de esto o de lo otro, pero no con los españoles del común. Así que la estimación del nuevo Gobierno baja, baja la confianza del electorado, baja la alta estima de la monarquia cuando vemos que el rey se va estos días a cazar elefantes -penosa imagen- en Botsuana, nada menos, y no sube, además,  en los sondeos el partido de la oposición. Falta conciencia nacional en casi todos y hasta sentido común. Sobra partitocracia a todas horas. Y no podemos perder la cabeza cuando más falta nos hace.


Primera Semana de Pascua

Es el tiempo de las apariciones:
encuentros personales.
Primero, la Magdalena, y después los varones.

Y la madre María
¿por qué no aparece
en estas escenas de alegría?

Cuando estaban cerradas las puertas.
Para un cuerpo espiritual
todo son puertas abiertas.

Comía y bebía Jesús resucitado.
¿Qué sabemos nosotros
de un cuerpo transfigurado?

Mirad mis manos y mis pies.
No es un espíritu puro:
de carne y hueso es.

¿Tan incrédulo era Tomás?
Tan incrédulo
como los demás.

Igual que los discípulos de Emaús,
en la fracción del pan
descubrían a Jesús.

La paz que el Señor les daba,
la paz de Dios,
todas las virtudes abarcaba.

Y es que esa paz
da mucha guerra
y no nos deja vivir en paz.

De cobardes y mendaces,
tras los encuentros
se hicieron fuertes y audaces.

De sólo amigos,
con su sangre pasaron
de la resurrección a ser testigos.

Cuando a todos por el mundo los mandó,
el Señor resucitado,
leve y alado,
a los cielos ascendió.