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Pastoral de juventud

En la tercera semana diocesana de pastoral en Salamanca, con profesores de primera categoría, y mucha participación de jóvenes, han concluido que hay que dar un giro en la pastoral de juventud, porque los moldes de siempre ya no sirven; urge en esta hora una pastoral jiuvenil novedosa, con itinerarios nuevos, abiertos, variados y plurales. (…) Es necesario salir a la misión. Desde el despacho y desde el ambón ya no se convoca.- A ver si todo no queda en las palabras de siempre. Esta vez las palabras y el tono tienen buena pinta. El obispo salmantino dijo en una de sus intervenciones que no sirve ya la huida  a refugios devocionales que nos preserven de la contaminación del mundo exterior… A ver si Salamanca nos da una nueva lección.

Tomarnos en serio

Si recordáramos a menudo que nadie o casi nadie nos toma tan en serio como nosotros mismos, nuestra vida sería mucho más sencilla y mucho más serena.

Una plaza en Cádiz

Volví al centro histórico de Cádiz, tras un largo paseo a pie, y sufrí ya, sin demasiada molestia, los preparativos para la magna conmemoración del 2012  que se acerca. Di las vuelta entera de la tacita de plata, me  metí por el dédalo soleado y aireado de sus calles; fui leyendo  las lápidas que recuerdan a los grandes hombres de las Cortes gaditanas, contemplé el grandioso monumento a su memoria, entré en algunas iglesias, visité su precioso museo de Bellas Artes, miré las ruinas del teatro romano más antiguo de España…, y en la plaza de Argüeles (el divino), que enlaza la plaza de España con la Alameda Apodaca, descubrí sobre una columna marmórea la escultura- muy deteriorada, a punto de ser restaurada de nuevo-  de nuestro san Francisco de Javier, erigida en 1735 en honor del «Apóstol de las Indias y uno de  nuestros Patronos». Poco tiempo duró en la Puerta del Mar, su emplazamiento original; fue llevada de acá para allá, hasta que en 1948 fue restaurada y repuesta  en este lugar. En frente,  en el lado  sur de la plaza Argüelles, sobre la puerta de la casa, número 10, el Ayuntamiento de Cádiz de 1992 colocó una lápida escueta con el nombre  y apellido de Fermín Salvochea, que sustituyó a la muy laudatoria, colocada tras la muerte del personaje, en 1908, y que desapareció al comienzo de la guerra civil. El santón gaditano, hombre de exrema austeridad y generosidad, popularísimo en su tiempo, a quien Lerroux llamó Cristo anarquista, vivió en esa casa de la entonces plaza de las Nieves. Fue alcalde de su ciudad en 1873 y organizó por su cuenta su república federal y  su revolución antirreligiosa: expulsó a los religiosos de sus conventos, derribó unos templos y utilizó otros para fines públicos, sustituyó la enseñanza religiosa por la de moral universal, suprimió las fiestas religiosas, secularizó los cementerios, cambió los nombres religiosos de las calles por otros del santoral republicano, suprimió el capellán de la cárcel, clausuró los centros benéficos de las Hermanas de la Caridad y se incautó de los archivos parroquiales. Por aquel tiempo la escultura del santo jesuita navarro debía de estar en el  museo de Bellas Artes. De todos modos, las lápidas y las columnas  en honor de unos y otros no discuten, no riñen, no se excluyen. Qué síntesis de la España plural histórica en sólo unos pocos metros, ante la inmensidad relativizadora y ensanchadora del mar.

Periódicos prostibularios

La cosa es que mientras muchos periódicos que van por la vida de progresistas o de conservadores de la moral tradicional, y nos hablan a cada paso de las mafias, también de las mafias del sexo, y de sus muchas víctimas, luego cada día, por un puñado de sucios euros, dedican  una o más páginas de contactos, que son, antes que contactos de clientes desalmados con las víctimas de la prostitución, contactos  dinerarios con los que rigen ese comercio inmoral, que degrada a la mujer, al varón responsable y a toda la sociedad. ¿Por qué no se dedican los lectores de esos diarios a escribir cartas al director de los mismos pidiéndoles un poco de cordura y de moral? Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, ha llegado a pedir al Gobierno que no dé ayudas públicas a los periódicos que mantengan este tipo de publicidad. Alivia que un periodista de su enjundia y en puesto tan relevante sea capaz de escribir eso, que debiera sacar los colores de todos sus colegas implicados. Y de escribir una prosa tan de agradecer como ésta: Los medios serios españoles que han convertido esas páginas en sustanciosas fuentes de ingresos tienen un problema de coherencia editorial que resuelven tirando por la calle de enmedio, evitando preguntas y argumentando que esos ingresos son muy importantes«. Lo mismo podrían decir -¿verdad, don Fernando?- no ya las 360.000 prostitutas, que ejercen en España, sino los cientos y miles de amos mafiosos de esa prostitución y explotación sexual, que mueve 18.000 millones de euros al año. ¡Qué progresismo y qué conservadurismo moral!

Llegará un día en que…

Llegará un día en que las generaciones venideras, al asomarse a los cementerios del aborto, se estremezcan de horror –escribía hace unos días Juan Manuel de Prada-, como hoy nos estremecemos ante las matanzas que ampararon los totalitarismos de hace un siglo (sólo que para entonces las cifras del aborto serán mucho más abultadas, vertiginosas de tan abultadas); pero se estremecerán sobre todo ante la complicidad tácita de una sociedad que, dimitiendo de su humanidad, prefirió volver el rostro hacia otro lado cuando se trataba de defender la vida más inerme, que incluso aceptó el aborto como instrumento benéfico, entronizándolo en la categoría de «derecho».

Un «Príncipe de Asturias»

Recordando el último symposio internacional de historia de la Masonería española, celebrado en Almería, no tengo por qué hacer aquí una biografía, ni una bibliografía, ni una hoja de servicios de José Antonio Ferrer Benimeli, que cualquiera puede verlo, más exactamente, en la red. Fundador y  director del Centro de Estudios de la Masonería Española en la universidad de Zaragoza, alma organizadora de los doce symposios, autor de una cosecha de libros y de artículos ejemplar e inigualada, director o animador de decenas y decenas de tesis doctorales, conferenciante y participante en congresos y otros eventos científicos en medio mundo, máxima autoridad sobre masonería española y el español que mejor conoce la masonería mundial, creo que es hora de que  sus más cercanos colaboradores, las universidades españolas, un  grupo de historiadores…, o todos a la vez, pidan para Ferrer el premio Príncipe de Asturias correspondiente. Es hora ya. Es la hora propicia.

La moral del ambiente

Como en otros muchos momentos de la historia, la moral de muchas personas, incluidos nosotros mismos, es sólo la moral del ambiente en que viven. No es que sean -seamos- menos morales, o inmorales; es que ante todo se encuentran -nos encontramos- a gusto en un ambiente que los -nos- sostiene y protege. Como pez en el agua. Como ave en el aire. Como ser humano en la circunstancia colectiva.

Manifestación contra el aborto

Fue un éxito rotundo, según todos los testimonios, aun los más adversos. Me apena ver que algunos antiaboortistas no quieran reconocerlo. No es necesario que todos vayamos a la manifestación, con tal  que hagamos algo positivo en el mismo sentido, pero alegrémonos de que otros hagan bien su papel. La pena es que algunos políticos del PP volvieron a querer ser protagonistas en algo que no les correspondía. No han sabido contestar a la pregunrta hecha por muchos: ¿Qué hizo el PP contra el aborto en sus ocho años de gobierno? ¿Es que están de acuerdo con la ley tal como está ahora? Y, por otra parte, ¿dónde se han metido, estos últimos meses, los 1.700 intelectuales -antes fueron 200, luego 400-, que fueron llamados a firmar no sé qué documento al comienzo de la campaña? Médicos, físicos, biólogos juristas, pedagogos, sicólogos… eminentes necesitamos, pero activos y presentes, dando la cara en favor de lo que firman. Ellos tienen ante la gente, ante los españoles pensantes y votantes, mucha mayor autoridad que unos políticos que tienen la autoridad social, y no digamos científica y moral, por los suelos.

Otro señorito anticlerical

El crítico de cine de EP, en una entrevista que le hacían en su periódico el jueves pasado, comenzaba diciendo, hablando de viajes, y sin que viniera a cuento, que junto a los curas, lo que más grima le da en este mundo son los contratiempos de Iberia. El periódico, como es en él habitual, titula así la entrevista: «Me dan grima los curas y los contratiempos de Iberia«. Grima: disgusto, desazón, dentera. Para luego hablarnos de su vida fastuosa con hoteles cojonudos, los mejores restaurantes de las ciudades, los cruceros de lujo, una cena en Florencia de 2.000 euros, y otros progresismos, tan campante. Al  poco tiempo respondía a uno de sus comunicantes  y le decía que no ve  incompatible llevar una vida de maharajá con aparecer como un izquierdista al uso. He aquí, en toda su crudeza, un típico señorito  que se cree progresista y hasta izquierdista, en esta nueva España cañí de la perversión lingüística y moral. Y luego querrá que le tomemos en serio lo que piensa y escribe. Más que los contratiempos de Iberia y  los curas, lo que a este señorito le dan de verdad grima, sobre todo en medio de la crisis, son seguramente los pobres, los que no van a sus hoteles, a sus restaurantes, a sus cruceros y a sus cenas de 2.000 euros. Pero decir los curas queda mejor, es una especie de compensación moderna,  y hasta algunos le perdonarán así mejor sus sibaritismos.